22.4.09

Segundo duelo

-No está bien.- Dijo Rei mirándolo.
Ahí sentado en la sala del departamento cerca de la ventana viendo a través de ella en silencio perpetuo. Contestaba con monosílabos y apenas y conseguían alguna respuesta física, quizá un asentimiento o una mirada directa, lo más, el brazo estirado con el que les señaló dónde estaban los ingredientes que le pidieron comprar.
Daichi, Hilary y Max se habían ido directo a la cocina para empezar a preparar el platillo que de acuerdo a la receta tardaría casi tres horas. Y el hambre urgía.
-¿Mal? Es el de siempre- dijo Tyson desinteresado mientras lo urgía a que se moviera de la sala.
-No, algo no está bien.- Rei insistió mientras pensaba en el modo adecuado de acercarse a él sin obtener una respuesta ácida o quizá completamente mecánica.
-¡Tyson! ¿qué haces ahí paradote? ¡muévete, muévete!- Hilary gritó mientras trataba de abrir un frasco. El aludido respondió con la eterna molestia para alargar la discusión.
Mas Rei no se movió. Kai no era el mismo, claro que no. Sí, tenía la misma mirada que parecía desinteresada y lo envolvía el silencio que le acompañaba siempre pero algo… algo pasaba.
-¿Rei? Las alcachofas van sanco… sanco… ¿qué es sancochar?- se escuchó la voz de Hilary.
Rei suspiró mientras fue a ayudar sin dejar de preguntarse qué tendría Kai y cómo haría para que se lo dijera. Sintió que era algo grande (debía serlo para poner en ese estado al ‘cuasi insensible capitán’) y eso le hacía más difícil encontrar un modo adecuado sin ser invasivo, ocultando su preocupación y al mismo tiempo, denotar que le importaba sin caer en el sentimiento. Difícil tarea.
Era jueves, vacaciones y ‘día de cocinemos en equipo’, invento de Max y Tyson para compartir un día a la semana todos juntos y unirse en la preparación de un platillo, era turno de Kai para prestar la cocina. Rei dispuso ingredientes, instrumentos y repartió tareas. Nadie se quejó y comenzaron sus faenas en completo orden.
Casi media hora después, Tyson lloraba mares por la cebolla y superó su punto de tolerancia de ver a Kai hacer nada. -Esto no es restaurante para que sólo llegues a sentarte…- dijo pero se quedó sin terminar la frase porque a pesar del tiempo que había pasado era como si Kai no se hubiera movido ni un milímetro, en verdad había algo mal.
-¡Sí! Que pongas la cocina no significa que vas a hacer nada.- Daichi se unió.
-¿Qué le toca hacer a Kai, Rei?- preguntó Hilary.
-No le dijo- razonó Max -¿se te olvidó? ¿qué va a hacer?-
Rei les miró de reojo, era increíble que ninguno de ellos (salvo Tyson al parecer) se diera cuenta que había algo malo con Kai. Aunque no los culpaba, ninguno parecía haber tenido la atención de notar esa inquietante ausencia que rodeaba a Kai.
-No, estaba pensando que ya que alguien- dijo mirando a Hilary –no compró las sodas, él podría…-
El teléfono sonó y no hubiera interrumpido a Rei si no fuera por el brusco e increíblemente rápido movimiento de Kai por ir a contestar que dejó a todos estupefactos (por no decir algo asustados) pues fue como si un mueble hubiese comenzado a saltar de la nada.
-Ai?- comenzó Kai, y esperó la respuesta del interlocutor, -Ai… nye, ¿de qué demonios hablas? Te di instrucciones precisas… govno! Idi nahuey... ¿entonces por qué preguntas?- hubo un silencio donde mas de uno se miró confundido por el contradictorio comportamiento con el que Kai habló bastante energético y… molesto, poco a poco denotó un enojo que se incrementó –Yebanot oducheyi! ¡tráelo cuanto antes!- gritó finalmente y azotó el teléfono en la mesa haciendo brincar a Hilary y Max.
Le siguió un silencio incómodo, nadie se atrevió a hablar y sólo se escuchaba el crujir de la carne en el aceite y las respiraciones agitadas de Kai. Los otros se miraron sin que nadie se atreviese a hablar, Rei dio un paso decidido a que sería lo mejor si era él el que hablaba.
-…Kai- dijo cauteloso.
Kai ni le miró, de hecho parecía que se había olvidado de ellos. Tomaba el teléfono que había perdido la antena con el golpe y de verlo lo lanzó contra la pared. Después miró el directorio y buscó por un número, marcó en su celular que tuvo el mismo destino que el otro teléfono, pues fue lanzado con fuerza tras pocos segundos al darse cuenta que nadie contestaba.
-…Kai?- preguntó Hilary asustada de esa reacción de furia.
Fue entonces cuando Kai reaccionó al verlos, frunció el ceño y miró para otro lado mientras se sentaba en el sillón más alejado negándose a verlos.
-Váyanse por favor.- Al fin dijo.
Los demás siguieron mudos, no seguros de haber escuchado bien. Kai no quería repetirlo y ante esto, Daichi supo que iba en serio pero algo cegado por su propia sorpresa no midió su reacción.
-¿Qué? ¿por qué? Son tus problemas, no nuestros, es tu casa donde quedamos que estaríamos.- Exclamó.
-Llévense todo y váyanse por favor.- Dijo con la voz más tensa.
Los demás no discutieron, al menos aquí si pareció que entraban en consciencia pues el hecho de que Kai rompiera ese acuerdo y les pidiera que se fueran, era mas que suficiente para saber que era todo menos broma. Hilary y Tyson miraron a Rei, que asintió y comenzaron a vaciar todo en recipientes. Mientras se daban miradas nerviosas y una y otra vez las lanzaban a Kai que se había (literalmente) hundido en el sillón, con los codos apoyados en las piernas y un gesto pensativo.
-Nos vemos.- Dijo Hilary como despedida mientras salían por la puerta.
Lo prudente era no cuestionar, no discutir ni siquiera tratar de preguntar lo que pasaba, razones o motivos. Si no salir lo más pronto posible, pues era parte del respeto que Kai se había ganado con ellos, aunque era cosa normal su mal humor, las ofensas de broma y estar lanzando órdenes como dictador, era ya mas como un juego. Como el rol que él debía tener.
Pero cuando venían las cosas en serio, cuando Kai pedía las cosas ‘de favor’ era… porque no quería ser cuestionado y había que alejarse. Pues eran cosas que no le atañían a nadie mas. Y normalmente eso funcionaba bien pero esta vez, Rei y Tyson se fueron con una incertidumbre bastante incómoda, lo que fuera que había pasado.
Era único y había roto algo en Kai.
Sin poder decidir donde terminarían de cocinar cada uno partió a su casa diciendo que se hablarían después. Sólo Tyson y Rei se quedaron sin moverse, y después de darse una larga mirada uno y otro asintieron y regresaron.
Cuando estaban a pocos metros de la puerta de la casa escucharon como algo se rompía, corrieron mientras se topaban con que la puerta no estaba cerrada. Al entrar se encontraron la sala con pedazos de cristalería, de inmediato pensaron en un asaltante y aceleraron el paso hacia donde provenía el ruido. Lo que no esperaban ver era a Kai tomando cosas de una vitrina y lanzándolas a la pared, era tan mecánico su actuar que lo lanzaba, si no se rompía en pequeños pedazos lo tomaba y lo lanzaba de nuevo sin preocuparse siquiera por los filos de las orillas, para ese momento sus dedos estaban completamente rojos.
-¡Kai! ¿qué haces?- llamó Rei mientras Tyson se apresuraba a quitarle un marco de la mano y lo sujetaba para que no intentara ir por él.
-¿Qué pasa?- preguntó Tyson tratando de verlo de frente.
Kai parpadeó un par de veces y miró hacia la vitrina, superando a Tyson en fuerzas (pero sin quitárselo de encima) estiró un brazo, tomó un viejo carro metálico y lo lanzó con aún más fuerza lanzando frases en un idioma que asumieron era ruso, no entendieron ni una sola palabra pero era claro que eran como de reclamo a un ser invisible.
Y lo más inquietante.
Algunas lágrimas rebeldes se deslizaban desde sus ojos, mezclándose con la ira en sus palabras de reproche apuntadas solamente a los restos frente a él, Tyson estaba tan sorprendido que perdió fuerza en su agarre hacia Kai, cosa que éste aprovechó para salir disparado a su habitación. Los otros fueron tras él y lo encontraron sujetando un marco fotográfico.
-A tu memoria.- Dijo apenas con un hilo de voz y lo lanzó con fuerza al piso.
Tyson se apresuró a detenerlo no sabiendo que más iba a hacer. -¡Kai detente!-
Kai lo miró y asintió -Acabé- dijo tranquilamente.
-¿Acabaste qué?-
-… de cortar con el pasado.- Dijo encogiéndose de hombros y dirigiéndose al baño para lavarse las manos, Tyson y Rei fueron tras él no sabiendo que iba a hacer. Les sorprendió encontrarlo tranquilamente abriendo el botiquín y atendiéndose las cortadas.
-¿Qué pasó Kai? Y no vengas con nada, porque no nos vamos a tragar esa mentira.- Llamó Tyson sorprendiendo a Rei que pensaba ser la voz de la razón ahí. Sabiendo que era la forma adecuada de preguntar, se quedó mirando a Kai esperando por una respuesta evasiva o histérica.
-Me estaba deshaciendo de unos recuerdos, ya no los necesito.- El ruso respondió con franqueza.
-¿Recuerdos de qué?- preguntó Rei intrigado. Tanto por el cambio radical que Kai había tenido en tan pocos minuto y con esa franqueza con la que hablaba, como si hubiera hecho la cosa más natural del mundo.
Kai se levantó y les indicó que lo siguieran, en la sala les señaló un fólder. Rei lo tomó y lo abrió con Tyson, de inmediato los dos le miraron.
-Esto es ruso, no entiendo nada.-
-¿Qué dice?-
-Que mi padre está muerto, me lo confirmaron hace un momento y esos documentos explican todo.-
Los dos se quedaron petrificados, tanto por la noticia como por la forma con que la decía, como si estuviera dando la hora o comentando lo más casual de la semana. De antemano sabían que Kai no daba explicaciones, y la sinceridad de la sentencia les dio escalofríos.
¿Tanta frialdad para hablar de una muerte?
-Kai… pero por qué…-
-Ya lo imaginaba pero no quería aceptarlo, tenía casi dos años muerto. Nadie más sabe seguramente. Y seguirán sin saberlo.- Kai hablaba pero era más para sí mismo, como una confirmación de una última confesión que sólo él y su padre compartirían. Aunque hacia años que no habían vuelto a cruzar palabra.
-Pero está muerto.-
-Sí, lo está.- Kai dijo de nuevo con ese inquietante tono optimista.
Rei asumió (conociendo a Kai como lo conocía) que todo lo que había roto eran cosas que le recordaban a su padre. -¿Y entonces por qué destruiste todo eso?- Al fin notó como habían sido seleccionadas sólo ciertas piezas.
Kai lo miró y arqueó una ceja. –Ya no las necesito. Eran lastres, lo indispensable lo tengo aquí.- Dijo señalando su cabeza.
Tyson no podía asimilar nada, porque era demasiado racional e insensible para él no pudo evitar molestarse un poco recordando como él tenía resguardado bajo su cama como el diamante más costoso, todos los recuerdos de su madre. –Pero eran de él. De tu vida con él.-
Kai asintió dándole la razón a Tyson pero viéndolo directamente resumió su resolución.
-Pero eso ya se acabó.-