16.7.09

Trilogía de un desencanto encantador.

Antes de que empiece (si alguien lo hace) a leer esto, y si acaso se pregunta '¿por qué?' por la misma razón que los dos últimos post de fic de género que no había hecho antes. Petición/obsequio/prueba. No hay felicidad empalagosa pero ya no escribía de estos dos mucho rato atrás.
---- ahora sí....
Ubicado justo después de la batalla de BEGA. Dígamoslo, una especie de fiesta de celebración.



I. No es lo que esperaba


H
Pero qué cosas han venido a meterse en tu cabeza. Allá cuando lo conociste eran claros y obvios, ¿quién diría no? Pero vamos, pasaron dos años y nada de nada con él, primero te diste cuenta que era un perfecto idiota, poco a poco fue mostrando que no lo era… tanto.

Te hiciste a la idea que no intentarías ya nada, pero después de la proeza que consiguió con su batalla final como que algo se te movió, reconozcámoslo, tu atracción por él nunca se fue sólo como que se aplacó un poco.
Aunque nada nunca desaparece.

-Ey, ¿en qué estás pensando? ¡mira que cara tienes!- Julia te da una palmada que te saca de tu estupor.
-¿Ah? ¿de qué hablas?-
-Esos ojitos de borreguito, no son comunes en ti…-
-Eso es cierto, casi siempre son de ogro asesino.- Daichi interrumpe y sale corriendo antes de que puedas lanzarle tu vaso.
-Ignóralo, pero en serio ¿qué te pasa?-
-Nada, es que ya tengo sueño.-

Como que Julia no se traga tu mentira pero entiende que no quieres decir nada, al menos hay que reconocerle eso. Y sigues mirándole oculta bien detrás de tres AllStars, Miguel y Raúl que hablan entre carcajadas.

Él está en un rincón (como siempre), cerrando los ojos (como siempre) y solo (como siempre), lleva así más de diez minutos en los que le ha dado siete sorbos a su vaso y ha cambiado de pierna de apoyo tres veces…

Vaya que si eres observadora…
U obsesiva, lo que deba ser.

De pronto abre los ojos (u ojo considerando que aún no se recupera) y mira fijamente alrededor suyo, es obvio que se siente observado. Su mirada furtiva repasa todo lo que hay alrededor suyo, de inmediato miras a otro lado; aunque es imposible que se de cuenta de ti. Agradeces el enorme volumen de Rick que te bloquea de su vista.
Una vez que crees que ha pasado, lo miras disimuladamente… te está viendo.


K

¿Y ahora qué? Ha pasado ya una hora, ya cumpliste tu parte ¿no? Superaste (por mucho) el tiempo que paneabas quedarte y pareciera que ni siquiera estuvieras ahí, sólo por Rei que se acercó a hablar por cinco minutos, Tyson que te ofreció comida.
Sin embargo por qué esa sensación de que alguien te mira… maldito ojo inútil, la visión binocular no te ayudará esta vez. No serán Rick, Michael, Miguel, Raúl y Eddy que platican a pocos metros de ti, te ignoran perfectamente. Nada raro.

El maldito pelirrojo ya se dio a la fuga, los doctores le limitaron la estancia fuera del hospital por seis horas, maldito suertudo. A ti… a ti también te limitaron algo… o algo que sonaba a eso, no pusiste mucha atención, lo que sea, tienes que salir de aquí.

¿Cómo salir?

¡Oh! ¿pero qué es esto? Ahí está quien te veía, nada más y nada menos que Hilary del otro lado de la sala, sentada y tratando de ocultarse detrás del grupo que habla frente a ti.

¿Qué puede querer?
¿Qué importa?

-¡Ey! ¿a dónde se supone qué vas?- Tyson te llama cuando casi habías hecho un perfecto escape a la puerta.

No le contestas pero tratas de seguir tu camino con dirección a la puerta, el otro se interpone. –Hazte a un lado.-
-Anda aguafiestas, vete con… con… ¡ah! Con la otra aguafiestas, quizá juntitos puedan hacer una pequeña reunión de amargados.-

Te toma por el brazo y te jala, maldito, maldito Brooklyn, estúpida batalla, patético tú que no pudiste soportar el doble embate de ese loco… infeliz Tyson que se aprovecha de tu parcial debilidad. Y te lleva hasta donde Hilary está, te lanza al sillón y se aleja como si nada.

Iracundo tratas de levantarte para ir tras él, pero un mareo te hace tambalear y te manda de regreso al sillón… cayendo sobre Hilary.


H

‘Ay, ay, ay’ escúchate, el sueño de toda loca fanática haciéndose verdad justo… sobre ti. Extiendes los brazos tratando de sujetarlo y que no fuera a resbalar, pareciera que él lucha desesperado por alejarse de ti pero está más desorientado que nada y empeora la situación, su bufanda se enreda con tus pies y cada que trata de levantarse trastabilla y no lo consigue.

En un arranque jala el pedazo de tela y se sienta a un lado mirando molesto al lado contrario a donde estás.

-¿E… e… estás bien?- preguntas mostrando preocupación, aplacando tu risa y tratando de verte tranquila, aunque estás más que apenada.
-Si.- Se levanta esta vez sin duda y emprende la retirada sin decir mas.

No te toma ni un minuto decidirte a ir tras él. ‘Sólo para asegurarme que está bien’ tratas de convencerte… ¡nah! Quieres ir con él, quieres ir a verlo; sales aprisa sabiendo que parece que tiene patines o cohetes en los pies, desaparece al instante.

Esta vez (aunque te llevó un poco reaccionar), lo encuentras en la calle con la cabeza pegada a un poste y una mano sujetándolo como para darse apoyo.
-¿Kai?-


K

¡Pero que espectáculo estás dando Hiwatari! Deberías pedirle a los Fernández que te incluyan en su circo, payaso, equilibrista fracasado y momia egipcia, serías un buen número.

Ella te llama con duda, ‘¿qué más va a pasar?’ te preguntas pensando que este día no podía ser peor, ¿nunca has entendido? Jamás te preguntes si algo será peor, siempre lo será.

-¿Hn?- idiota, ¿crees que ella vino a preguntarte la hora?
-¿Te sientes bien? No puedes andar en ese estado solo. Vamos, te acompaño a tu casa.-
‘¿Eh?’ -¿Eh?- ¿lo pensaste o lo dijiste?
-Que vamos a tu casa, ¿cómo andas así como si nada?-
-Что?- parece que también te dañaron la cabeza.
-Anda Kai, te harás más daño.-

Ella te toma por el brazo izquierdo y empieza a caminar haciendo que te apoyes en ella, claramente no tienes ni las energías ni la condición para oponerte y alejarla.
-¿Qué haces?- preguntas tratando de zafarte de su agarre.
-¿Y dicen que eres de los listos del equipo? …espera, ¿para dónde es tu casa?-
-No es necesario.-
-¡Oh, claro que lo es!-


H

Tyson dice que no eres muy lista, varias de tus amigas claman lo contrario. No eres lo que se diría una genio pero sí ingeniosa. Y sin superar tu pena y nerviosismo, consigues acertarte más a él y acompañarle bajo el perfecto disfraz de la preocupación, y con esa personalidad de mandona que tanto molesta a Tyson.

Kai ya no te discute, y con la cabeza baja sigue caminando apoyándose tan poco en ti como puede. Tratas de no mirarle pero tus ojos te juegan mal, se dirigen a él poco a poquito viéndole de reojo. Está cansado, se le ve enfermo y molesto a morir, pero camina con tal orgullo que… te enchina la piel tenerlo tan cerca.

Tienes que jugar bien tus cartas y aclararte bien qué es lo que pretendes. Podría ser la oportunidad de oro.

¿Lo intentarás?

Es un engreído, es exageradamente serio, todos tachan de cruel aquello que le provoca risa, puede ser un infeliz y maldito, para él el fin justifica los medios… ¿qué le ves?

Hay algo, algo que poco a poco hizo que se ganara un lugar en el equipo, ya no como capitán o entrenador. Sino como amigo, al principio cuando te uniste a ellos no hallabas razón para integrarlo pero bueno, se fueron acumulando las razones hasta que llegaste a ser como Tyson, Max, Kenny y Rei que decían que no podían imaginar al equipo sin Kai.

Al llegar a la esquina él extiende la mano al taxi que va acercándose, te trepas antes de que intente siquiera dejarte ahí. Kai te mira resignado y le señala el camino al conductor, ves pasar calles y edificios la zona a la que van ingresando no la conoces del todo. Es demasiado elegante como para lo que frecuentas.

Se detienen en una casa de dos pisos, bastante descuidada comparada con las que hay alrededor, el patio es amplio y un jardín ocupa la mitad de él… bueno jardín porque hay hierbas pero parece zona salvaje entre arbustos y pasto crecido.

-¿Aquí?- preguntas mirando sorprendida el edificio.

Él paga y tú te quedas sorprendida de que ésta sea su casa. Sabes muy bien que viene de buena familia, pero esperabas una mansión de una manzana de extensión fuentes, jardines frondosos y toneladas de sirvientes.

-¿Te quedarás ahí?- pregunta ya que ha abierto la reja.
Pasas saliva y lo sigues, apenas pones un pie al interior un grupo de ladridos te hacen gritar. -¿Qué es eso?-

Lo escuchas sonreír. –Danka y Niedeck.-
-¿Qué?-

Enciende las luces del pórtico y te encuentras con dos perros. –Mis guardianes,- agrega sonriendo, -Danka, una schnauzer; Niedeck, el samoyedo.-

No esperabas eso, siguen caminando. Abre la puerta y otro gruñido te hace brincar detrás de él. -¿Y ese quién es?-
-Chow-chow- contesta molesto, -nombre estúpido para un perro.-
-Y si dices eso ¿por qué lo llamaste así?-

-Yo no fui.- Dice distraídamente mientras se planta frente al pequeño pequinés que te gruñe como rata, lo mira y sisea -дома- el perrito gruñe una última vez y se pierde por un pasillo.

Todo está silencioso. -¿Y los demás?-
-¿Demás?-
-Tus padres, tu abuelo, los que cuidan la casa.-
-No hay nadie mas. Siéntate o… haz lo que quieras.-
-Espera, ¿a dónde vas?-


K

No le vas a decir: necesito descansar pero estás al borde de tus energías, aquellos calmantes de pronto se vieron seductoramente necesarios. No vas a hacer un show enfrente de ella, ¿cómo viniste a permitir que ella llegara aquí? Jamás había sido necesario, jamás había pasado.

Sólo Rei, Max y Tyson saben de este decadente lugar. Claro, ¿quién esperaría de Kai Hiwatari un lugar así? una casa buena, sí. Un barrio elegante, sí; pero una propiedad que del descuido parece abandonada, nadie lo entendería… pero todo se parece a su dueño.

-No Kai, tienes que descansar. Déjame ver esos vendajes, creo que necesitan un cambio.-
-…aléjate.- No es tu intención pero la empujas con tu brazo una vez que ella pone su mano en tu brazo tirando de la venda. Es obvio que necesitan un cambio, de hecho lo necesitaban hace medio día pero eso es algo que sólo tú harás. Nadie, nadie habrá siquiera de intentar lo contrario.

Ella te mira sorprendida, un poco de agua cristaliza sus ojos. Baja la mirada y ve para un lado y otro mientras trata de encontrar las palabras, falla. Retrocede y se da la vuelta.

-¡Pues muérete entonces!- grita a todo lo que da la voz hecha nudo, y la ves salir por la puerta azotándola.

Suspiras, ¡vaya novedad Hiwatari! Que buen modo de alejar a quien te quiere ayudar, sí es una inconsciente y actúa sin preguntar, impone y cree tener la razón siempre… pero te quería ayudar. No cabe duda que estás enfermo, quizá sea por eso que con el tiempo te has quedado igual que esta casa.

Solo… abandonado… incomprendido… rechazado.

Habrá que tratar de hablar con ella, hacerle entender (quien sabe cómo y por qué) que así eres tú, que ya debería saberlo… que no puedes cambiar.

¿Verdad?

Pero primero lo primero, esas costillas necesitan un vendaje más ajustado.


H

Que si serás tonta… ¿qué esperabas? ¿Qué te dejara entrar a su casa y a su vida como si él te hubiera pedido que vinieras? Kai no es lo que puedas llamar alguien normal, sabes bien eso, no podías esperar una reacción común. ‘Fue muy grosero, sólo quería ayudar’

Bueno sí, pero una ayuda que él no pidió, que no quiere y que aunque necesita, no lo mostrará. Además, te metiste a esta casa como si fueras invitada, jamás te había invitado a venir… quizá por algo habrá sido.

¿Y los demás?

¡Vaya metida de pata! Sabes (aunque no con detalle) que su vida familiar es un desastre, es el único que no llegaba con algún adulto acompañándole a las ceremonias de premiación, que no habla de lo que hace en casa, que dice… nada sobre algún familiar. Y ahí justo tenías que regarla.

Aunque estamos de acuerdo que eso no justifica su reacción, ¿qué querías?
Quizá que tomara tu mano y con un gesto de infinita gratitud te llevara a su cuarto mientras dócilmente se dejaba atender y te contaba de por qué la casa tan descuidada, por qué tanto perro, por qué vive solo, por qué no está en un hospital…
No, eso no pasará.

Fuiste tú quien creó esta situación ¿cómo piensas salir de ella?

Opciones. Opciones.

Tratar de ayudar del único como en que sabes y ver si él acepta. Esperar que tenga buenos resultados, un poco de ti y un poco de él, quizá así todo tenga mejor final.


K
Todo tu cuerpo protesta cuando te incorporas de momento después de quedarte dormido por… 25 minutos.

Revisas que todo esté en orden, o tan bien como pueda estar. Las heridas ya no sangran, no se han infectado, las costillas parecen ir ajustándose bien, el ojo… bueno, aún no reacciona pero ya lo hará. Todo como puede esperarse que esté.

Recuerdas el problema con Hilary, ¿qué hacer? Eres un inepto con esa clase de cuestiones, si tan sólo fuera tan fácil como ignorarle y esperar que las cosas vuelvan a su modo normal, o discutirle hasta que se de cuenta que no es la gran cosa… pero ella no es Tala, ¿qué haces con los demás cuando pasa algo así?

Te vas, los dejas con su coraje; pero por extraña razón no puedes hacerlo con ella.
A ver que puedes hacer, abres la puerta planeando cómo vas ir y venir a esa hora de la noche, seguro ella ya regresó al dojo de Tyson.

Chow-chow ladra como loco desde la ventana, es extraño pues ni Danka o Niedeck lo imitan, tus hombros se tensan conforme vas abriendo silenciosamente la puerta.
-Eso debe ser ¿no? Va a ser difícil pero tengo que hacerlo, aunque sea un idiota, por algo ha de ser, no tenía derecho a meter tanto mis narices pero eso no justifica…-
-El modo en que reaccioné.-

Ella se para de momento y se gira para verte. –Kai… yo, no, ya me voy… no espera. No voy ir a ningún lado.-

Antes de que puedas responder ella entra a la casa. Grita por la bienvenida de Chow-chow, acudes de nuevo a mandar a su casa a la molesta rata. -дома-
-¿Qué le pasa?- pregunta con una cara de susto que te hace sonreír, pensando en que puede enfrentar sin temer las locuras que como equipo han pasado y se asusta de un pequinés más escandaloso que peligroso.

-No le gustan los extraños.-
-A ellos parece no molestarles.- Hilary señala a los dos grandes de afuera.
‘Ellos no fueron abandonados’ piensas decidiendo no contestar eso –Él es algo más complicado.-

Se quedan en silencio. Ella se sonroja de pronto, pero frunce el ceño y aprieta los puños. –Kai Hiwatari, no voy a ir a ningún lado; así que aunque quieras no saldré por esa puerta.-

Eso te toma por sorpresa, -Bueno, no te iba a correr. Es muy noche ya. Te traeré unas mantas.-


H

¿Ah?

Eso no lo veías venir. No la más agradable siendo que no te ofreció su cama (aunque eso al contarlo se oye a que hicieron ‘algo’), pero es lo MÁS inesperado viniendo de él.

Dormirás aquí… no te corrió, pareciera que reconoció su falta (aunque será un tema que habrá que abordar después), estás aquí y las aguas se han calmado.
No esperabas nada de esto ¿cierto?

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