III. No, no es… pero no importa.
Hilary está molesta, no es raro podrás decir pero no es por lo habitual, de hecho no le molesta que Tyson mastique mientras platica con Max, que Kenny siga tratando (va casi una hora de esto) de explicarle a Daichi como la cinética y la fuerza de gravedad hacen que la gente no se caiga de ciertos juegos mecánicos, o que Hiro siga viendo embobado a las edecanes que por ahí pasan.
Rei ha notado su gesto desde que llegaron, porque debas saber que gracias a que el menor de los Granger consiguió salvar su año escolar, su hermano y su abuelo decidieron premiarlo con un viaje al parque de diversiones de la ciudad vecina al que invitaron a todos.
Lo que ni tú ni Rei saben es que ella está molesta porque Kai sigue sin aparecer. Podrás haberte imaginado (como ella) que después de esa (según ella) mágica noche donde los dos compartieron una plática amena, algunos secretos que nadie sabía (como que Hilary inventa historias románticas que sube a la red bajo un seudónimo o que algunas decisiones de negocios de Kai son tomadas por Niedeck o Danka –no preguntes cómo-) y un beso. Una nueva etapa iba a acontecer.
En la mente romántica de muchos, ellos comenzarían a verse día tras día mientras su amor (incubado desde ese flechazo) brotaría como un hermoso ser que ambos cuidarían como lo más preciado del mundo.
Error.
Uno es un inadaptado social, apenas dice lo necesario, parece incapaz de llevar una conversación que requiere de reciprocidad y tiene un humor de tantos altibajos como el de una menopáusica abandonada (que no lo demuestre es otra cosa), además una tolerancia igual de dispar, puede ser casi un buda la mayor parte del tiempo pero… ocasionalmente, esa menopáusica estalla y si no fuera por el castigo ante la ley, dejaría cadáveres a su paso.
La otra, bajo una facha de chica linda y amable está una bruja (en todo el aspecto de la palabra) frustrada (por aquello que la brujería pasó de moda), que de haber podido hechizaría a cuanto no le gusta, cuya mejor cualidad es que es una entusiasta sin igual, aunque todo le demuestre que no es buena para algo, ahí está, insiste que insiste hasta que se cansa sin reconocer su derrota.
Los dos son dominantes, son agresivos, mandones, enojones, creen tener siempre la razón, no les gusta hablar de cosas que no les gustan. Cuando quieren ayudar parece que causan más daño que nada, si intentan ser amables para los demás es la señal del Apocalipsis.
El mejor modo de Kai para ayudar es dejar que se retuerzan en sus errores hasta que con un poco de mano dura encuentren una salida del atolladero. Mientras Hilary les grita (literalmente) todas las fallas que tienen, lo mal que lo hacen y lo que deberían hacer una y otra vez, hasta que de tanto hartazgo el pobre que recibe la ‘ayuda’ encuentra que no es tan inútil y consigue solucionar su problema.
¿No dicen que polos iguales se repelen?
Visto de lejos, por un lado la castaña con cuerpo de niña que no crecerá, una cara lozana con ojos avizores y optimistas, todo en ella grita de vida y que ella misma exclama a los cuatro vientos su gusto por todo; y por el otro, un muchacho que parece que creció antes de tiempo, un par de ojos que muestran nada enmarcados por una cara apática y un tono de piel nada saludable pero una condición física que dice lo contrario; pareciera que son perfectos opuestos.
Polos opuestos se atraen, entonces la regla natural de la vida es que estos terminen de pareja.
Pero nada es tan fácil.
-¿Quieres un poco de soda Hil?- Rei trata de aligerarle un poco el humor.
-No gracias Rei.-
-¿Qué te pasa?- pregunta calmadamente.
-¿Qué me pasa? ¿qué le pasa a él?- exclama de pronto.
-¿Él?-
-A Kai, ¿qué se cree? ¿no dijo que vendría?-
-Bueno si, pero que llegaría más tarde, tenía unos pendientes.-
-Si claro, se cree el rey del universo y todos deben disponer del tiempo como él decida.- Ella exclama y se levanta indignada.
Rei se queda en silencio, sorprendido de la repentina explosión de la chica. Como que sabe que tiene que saber qué le pasa, pero está cansado de ser el mediador del equipo, tal vez, tal vez sólo por ese día se merezca un descanso. Y contra todo pronóstico, Rei Kon deja a su amiga con su problema sin tratar de ayudarla.
Hay sorpresas este día ¿no?
Agreguemos una más. Kai ha aparecido y se acerca a ellos, justo donde le dijeron que estarían (y que en nada le sorprendió): el área de comida.
-¡Eh aguafiestas, por aquí!- Tyson grita lanzando pedacitos de pollo con baba a los demás.
-Agh, Tyson ¡no hables mientras comes!- Hilary se pone de peor humor.
-Al fin llegas, pensamos que no ibas a venir.- Max lo saludo haciéndole espacio en la mesa, pero Kai decide que es mejor sentarse en otra.
-Dije que vendría.-
-De acuerdo, ¡vamos al Xtreme Race!-
-No, no, al Deep Darkness-
-…la aventura del Tío Tom- se escuchó la vocecita de Kenny, pues él no quiere ir a esas locas atracciones que Tyson y Max nombran.
Y como es de esperarse, las discusiones se reinician. Hiro y el abuelo se miran, bueno, el abuelo mira a Hiro porque el hermano de Tyson no puede dejar de ver a una linda trigueña que ofrece globos. Cuando Hiro le devuelve la mirada, es tarde, el abuelo ha decidido.
-Los que quieran las emociones fuertes vengan con el abuelo, los que no… con el viejo Hiro.- Aclama y levantando un brazo se va caminando.
Tyson, Max y Daichi van tras él; Hiro se queda petrificado, llama a su abuelo pero no es atendido, suspira y con la cabeza baja reconociendo su derrota llama.
-De acuerdo, vamos por acá.-
Kenny es el único que lo sigue sin dudar, Rei mira a los dos grupos comenzar a separarse. Ni Hilary ni Kai se han movido un milímetro. -¿A dónde irán?-
Nadie le responde, Hilary sigue fumando su coraje, Kai simplemente no piensa moverse de ahí.
-¿Van a ir con alguno?... ¿piensan moverse de ahí?-
Nada.
Rei suspira y sigue a Hiro, tal vez tampoco está hecho para esas emociones fuertes. Los dos restantes se quedan ahí, en silencio sin hacer mucho por entablar una plática o siquiera saludarse.
Sabemos que Kai tiene una paciencia casi infinita cuando algo no le molesta cosa contraria con Hilary que al tener al lado la razón de todas sus frustraciones del día no aguanta mucho tiempo.
-Muy bien, ¿vas a decirme por qué no has ido con Tyson?-
-No.-
-¿Por qué?-
-¿Por qué debería?-
Hilary cuenta hasta diez, y replantea su pregunta, -¿Te molesta si te pregunto a dónde has estado?-
Kai niega, -No, no me molesta.-
Hilary adelanta un poco la cara como esperando oír bien la respuesta de Kai, pero esta no llega. -¿Y… por que no contestas?-
-Dije que no me molesta que me preguntes, no que contestaría.-
-¿Qué pasa contigo?-
-No, ¿qué te pasa a tí? ¿qué pretendes?- Kai pregunta entre sorpresa y molestia.
-¿De qué hablas?-
-¿Quién te crees que eres como para cuestionarme o esperar razones de lo que hago o dejo de hacer?-
Hilary abre bastante los ojos y baja la cabeza, -Pensé que… tú… ¡no! ¿qué te crees?-
-Eres tú la que dice irracionalidades.-
Ella está por estallar, -¡Vete al diablo! Sólo me preocupé por ti- le grita y se va corriendo.
Kai se queda sin palabras, sentado y viéndola alejarse. Pero que problemática es la situación ahora, sólo quería ir y distraerse un rato, le hace mucha falta pero ahora ha creado un problema que no quería, si no había ido (además de la notable carga de trabajo que tiene) es por miedo.
Si, aunque no lo creas ese Kai Hiwatari que se enfrenta a locos bipolares tiene miedo de no saber como manejar la situación ante Hilary, porque es algo nuevo y algo que no había hecho antes. Sabe que es un tonto para esas cuestiones, pero vamos; él preferiría mil veces que lo vean como un insensible antes que como un tonto.
Pero al igual que aquellos dos días que convivieron en su casa, no quiere dejar así la situación.
Hilary corre tanto como puede, ya que no es ni maratonista ni hace mucho ejercicio, se cansa a los tres minutos. Con paso lento empieza a vagar por el parque de diversiones sin prestar mucha atención a donde va. Llega a… alguna parte. Se sienta en una banquita compartida con una pareja de ancianos, ella está cansada de eso: Intentar entender al conflictivo muchacho y pensar que puede esperar algo de él, ha tratado de convencerse que el beso aquél y esa agradable velada fue un capricho de Kai que jugó con los nobles sentimientos de ella y sólo se aprovechó de su inocencia… ni que le hubiera hecho que.
Pero no puede, sabe que ella también le dio cabida; que la ceguera sentimental e inexperiencia de Kai lo llevó a una situación que no podía manejar, y que ella (aunque no es lo que podría calificarse de mercenaria del amor) dio paso a algunas cosas. Fue cuestión de dos, y ni ella puede esperar que él caiga rendido a sus pies, ni él debiera ser tan frío.
La niña berrinchuda y el idiota sentimental. ¿Polos opuestos o idénticos?
Más que repulsión o atracción, hay una tensión estática que no los deja en paz.
Kai camina para distraerse, ha decidido que si la encuentra tratará de reparar la situación, sino… pues no. Pasa el tiempo, y el destino decide que se cansó de tanto rodeo para cuando ella se detiene a comprar un helado, él ha decidido que tiene hambre. Así que los ojos cafés de ella se topan con los rojos de él, ella también se convenció de que pondrá las cosas en claro, así que lejos de salir corriendo, gritarle o plantarle una soberana cachetada (como llegó a ocurrírsele) se sienta mirándolo de frente.
Kai hace a un lado su ensalada y la mira atento.
-No quería decirte eso. Malentendí las cosas.-
-Yo no supe explicarlas.-
-Entenderás que no esto no es lo normal para ninguno de nosotros.-
-Y que lo digas.-
-¿Sólo comes ensalada? Con razón.-
-Ese helado explica ciertas cosas.-
-¿Qué se supone que significa eso?-
-Lo mismo quisiera saber.-
De pronto ella echa a reír y él sonríe, percatándose de cómo la conversación de nuevo empieza a decantar en una discusión, pero ellos la detienen a tiempo.
-Muy bien, Kai Hiwatari me gustas, pero no estoy acostumbrada a tantas desapariciones y ausencias largas…- ella expresa con una seguridad impresionante, aunque le traicionan los temblores de sus piernas, su voz no duda.
-No me…- nada que ver con Kai, que ni se atreve a verle de frente ni tampoco puede hilar la frase completa… -no me eres… indiferente.-
Vaya, Kai puede ser tan obtuso como Tyson ocasionalmente Hilary nota con interés (y una sonrisa que no muestra) cuando menos hay que reconocerle que pudo expresar algo.
-No me gusta no saber lo que pasa con las personas que me interesan, no me gusta que me traten como si no existiera o como si nada de lo que he hecho por ellos les importara.- Ella siente que lleva las de ganar, y se aprovecha para expresar todo lo que tiene que decir.
-No suelo decir nada… a nadie.- Kai sigue en su remolino de ideas y palabras.
-¿Por qué? Es agradable preocuparte por los demás, y que los demás se preocupen por ti.-
-Es más fácil pensar del modo contrario, ¿buscar lo que ya no tienes?-
De pronto Hilary recuerda la casa, Chow-chow y la condición de depósito de objetos abandonados que es ahora la casa Hiwatari. Esa seguridad empieza a temblar tanto como sus piernas, -Pero no debiera ser así…-
Kai se encoge de hombros, -¿Para que molestarse en pensar así? No cambias lo que no puedes controlar.-
De pronto hacen otra pausa, contrario a lo de hace rato; la conversación amenaza con irse al otro extremo: el sentimiento barato.
-¿Y qué propones?- Hilary trata de regresar las cosas a mejor curso.
-Un punto medio.- Kai sonríe y el temblor de Hilary no cede, aunque éste… es agradable.
-No puedes esperar que deje de preocuparme o de preguntar, quiero preocuparme y quiero preguntar porque me interesa.-
-Hazlo si eso es lo que quieres hacer, pero no exageres.-
Hilary hace una mueca, -¿Y tú qué?-
-¿Dar un poco más de información?-
Ella se queda pensativa, -Podría ser… ¿y a dónde has estado?-
Kai le mira con una leve molestia por aprovecharse de la situación. –Trabajo de las empresas y la escuela, viaje de negocios.-
-¿A dónde fuiste? ¿Qué tal te fue?-
-China, bien.-
-¿Qué hiciste? ¿cuánto tiempo anduviste por allá?-
- No exageres.- Él sentencia y ella se pone a reír.
La risa desencajada de esa bruja frustrada llega a los oídos del inadaptado social como música ligera, agradable. Y sonríe también.
El sol va apuntándose al poniente, las bocinas a lo largo y ancho del parque de diversiones anuncian el pronto cierre, justo donde fue el punto de reunión de los grupos divididos coinciden al mismo tiempo. Hiro, Kenny y Rei llegan platicando y riendo a carcajadas recordando lo agradable que resultó se aquella ‘Aventura del Tío Tom’ al igual que el espectáculo de delfines y la granja interactiva.
Por el otro lado, Kai y Hilary comen helado mientras ven interesados las reacciones de todos.
Al final, el abuelo y los otros tres con cara de pocos amigos, Daichi llega sin camisa, Max con un pálido de muerte y Tyson discutiendo con el abuelo.
-¿Tenías que convencerlos que Daichi era mayor? ¡se vomitó enfrente de todos!-
El abuelo le responde, -¿Quién dijo que no era un recorrido muy rápido? El pobre pequeño se marea aún en el subterráneo.-
-¿Podemos irnos? Creo que no me siento muy bien.- Max dice con un susurro apenas inteligible.
-¿Qué les pasó?- Hilary pregunta divertida.
-¿Qué? Que el niño mono se mareó y dejó su camisa lista para la basura, que el abuelo no pudo subir a ninguno de los juegos por su edad, que Max se enfermó con las papas fritas con mayonesa, que al único juego que pude subir Daichi lo arruinó.- Tyson grita.
Todos miran a Daichi con cara de desagrado, quizá se deshicieron de la ropa pero el olor sigue ahí.
Kai mira a Hilary, -Ellos cabrán mejor si no vas con ellos.-
Y ella (ocultando su sorpresa) asiente, -Nos vemos chicos, buen viaje.-
-¡Espera! ¡No me dejes con ellos!- Kenny exclama casi asustado.
-¿Por qué nos dejas?- Tyson indignado.
-Ustedes me dejaron.- Ella sonríe con malicia, vengándose por el hecho que nadie la invitó a ir con ellos cuando los grupos se separaron.
Lo bruja le salió de pronto, y esa notable capacidad de indiferencia de Kai le vino bien, los dos se alejaron dejando atrás los llamados de todos.
No era el príncipe azul abandonado y desprotegido, urgido de cariño que Hilary imaginó. Tampoco ese romántico sensible, considerado y detallista que pudo haber querido, pero tampoco ese frío y agresivo solitario que todos conocían… ok, tal vez Kai si lo era, pero ella logró conseguir un poco mas.
No había resultado tan desencantador.
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Bueno, mis disculpas te había dicho que sería pronta pero por una u otra cosa. Le falto otro beso casi puedo imaginar que dirás, al menos si hubo uno. Jajaja!
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