23.2.15

Azoociaciones IV

Azoociación número cuatro.
Camaleón
¿Qué hay más dinámico y multifacético que un camaleón? Quizá la jibia, pero ahí se habla de un pez que en ocasiones no puede controlar la explosividad de sus colores y terminan siendo su perdición; lo que podría pasar con un camaleón ciego, pero ahora no es el caso. Aunque mas de uno dirá que éste bien puede estar ciego.
Depende de su color para pasar inadvertido para la presa y el cazador, pero también para sobresalir de entre otros de su especie y atraer quizá atenciones o pareja, lo que sea… o pasa completamente desapercibido cuando debe o es la explosión de colores más grande del lugar cuando lo necesita (o quiere).
-¿Qué dicen chicos?- Kenny esperaba las animadas respuestas de sus amigos, no se hicieron esperar. Tyson, Hilary y Max fueron los más escandalosos, Rei no se alegró tanto sorprendiendo a mas de uno.
Pero nadie preguntó la razón, simplemente se despidieron momentáneamente para alistarse en ese improvisado viaje a la playa para descansar después de una agitada semana y pareciera igual celebrar la ausencia de su gruñón compañero. Rei que para ese entonces dormitaba en casa de Tyson se quedó solo en la sala mientras los demás hasta parecía que dejaban nubes de polvo en su apresurada salida. Suspiró y se levantó con calma.
-Esto será genial, no entiendo porque no se me había ocurrido a mi. Por suerte ni Daichi ni Kai están, la gloria, ¿no lo crees Rei?- nadie le respondió -¿Rei?- confundido de seguir sin respuesta se asomó por la puerta de su cuarto, no vio a su amigo. Fue buscando de cuarto en cuarto tratando de hallarlo sin éxito. Se encogió de hombros y continuó la búsqueda de su toalla y traje de baño, no tardó mucho pero si lo exacto como para que la preocupación verdaderamente lo incomodara pues en ningún momento apareció el chino. Armada su mochila se motivó a hallarlo realmente, no era de Rei desaparecer así.
Recorriendo de nuevo el camino de un rato atrás y con los mismos resultados, casi estaba por rendirse pero lo encontró sentado en el pórtico que daba al jardín. -Te estaba buscando Rei ¿no oíste? Y yo que pensé que oías aún mejor que el mono loco de Daichi.- Rió Tyson, pero de inmediato percibió que las cosas no estaban del todo bien, había algo extraño. -¿Rei?- Se acercó con cautela.
Grises, cafés, marrones y pardos son las tonalidades que adquiere cuando ha de acercarse a algo sin el objetivo de comerlo, cuando quiere saber del proceder del ser que atrae su atención o para conocer sus intenciones. No desaparece del todo.
-¿Qué pasa Tyson?- se escuchó una apagada voz.
-Exactamente eso amigo ¿qué pasa?- Tyson preguntó acercándose. Rei lo miró abriendo un poco mas los ojos, y giró la cabeza.
-Nada.-
Tyon arqueó una ceja, ¿acaso hasta Rei lo veía como un tonto? Era obvio que no se tragaría esa mentira. –Vamos Rei, no esperarás que te crea, ¿qué pasa?-
Rei le dio la espalda y suspiró, pero se negó a darle una respuesta, Tyson se malhumoró.
Los colores se suceden igual que sus estados de ánimo, de la prudencia de las tonalidades térreas, de pronto puede comenzar a estallar en colores brillantes expresando su situación, ahora está molesto.
-Rei ¿qué es lo que…-
-¡TYSON!- se escuchó el grito de Hilary resonando en todo rincón de la casa.
Los dos amigos se levantaron de inmediato con la fuerza del llamado, Rei se adelantó con la intención de zafarse del interrogatorio pero Tyson le dijo al pasar a su lado. –Ni creas que lo olvidaré, vas a decirme lo que te pasa.-
Rei solo se quedó mirándolo, y continuó el paso tratando de acelerar y separarse de Tyson, halló a Kenny, Hilary y Max en la entrada. –Vamos, vamos papá nos espera.-
-Chicos, apúrense me está volviendo loco.- Kenny se quejaba mientras Max lo sujetaba por el hombro y agitaba un brazo atrayendo su atención.
Rei y Tyson sonrieron, se miraron y Tyson se adelantó pero Rei no se movió, los demás se quedaron viéndole. –No estoy de humor, me quedo hoy. Además no he preparado nada.- Dijo tratando de ocultar la trampa en sus palabras.
Tyson también sonrió.
Pareciera tan volátil como la jibia de la que se hablaba al principio, pasa de un tono a otro, pero es inteligente, el camaleón (en la mayoría de las ocasiones) prevé ese cambio de colores en su piel, están calculados para que la situación vaya de acuerdo a su conveniencia. Si es para esconderse del enemigo, para cazar algún insecto desprevenido o como se mencionaba, para llamar la atención de algo.
-No te preocupes amigo, me adelanté a eso y ya preparé tus cosas. Además, el abuelo va con nosotros y sabes que nadie se queda solo.- Ahí estaba, la situación planeada y el resultado esperado. Pues a Rei no le quedó de otra mas que terminar cediendo.
En el camino, todos estaban demasiado excitados sobre lo que harían, era fin de semana y acaban de terminar su semana de exámenes, con resultados variados pero con el mismo cansancio intelectual y emocional de quien ha terminado una dura jornada. Hilary hablaba sobre la necesidad de un bronceado más profundo, Kenny de un castillo de arena y la falta que le haría Daichi, Max de lo 'súper' que sería que su papá fuera con ellos, Tyson metía su cuchara un poco en las conversaciones de los otros burlándose de Hilary, ofreciéndole ayuda a Kenny y contento de que Max estuviera tan feliz, pero no por eso dejó de percibir la falta de palabra de Rei.
Pues el camaleón no solo tiene la diversidad en la piel y sus tonos, pues con esa otra peculiaridad de la visión compuesta puede mantener una perfecta contemplación de 360º del mundo, un ojo puesto en algo y el otro en otra cosa. Así por lo regular nada escapa de su atención, y (una vez mas) sale a denotar su dinamismo, puede estarse saboreando la cena y vigilando al ave de quien puede ser bocado. Todo está medido.
A Tyson lo consideraban el más obtuso del grupo, quizá compitiendo con Daichi pero tendían a no darle mucho crédito intelectual. Quizá no estaban del todo equivocados, pero compensaba ese supuesto déficit con la empatía que le había hecho ganar tanta gente a su lado, quizá tardaría el cuádruple de tiempo resolviendo algún problema lógico comparado con Kai, pero Kai tardaría lo mismo que Tyson o mas en identificar alguna preocupación o aflicción en sus compañeros. Tyson los percibía casi de inmediato. Y bien podía tener la sonrisa y la burla para Daichi y Hilary, las locas ideas para realizar con Max, el gesto burdo y otro tanto de afán de molestar para Kai, además de la serenidad para hablar con Rei.
Todo en uno. Y podía pasar de una cosa a otra en cuestión de milisegundos.
-¡Llegamos! ¿quién viene al agua?- Max dijo y sin esperar respuesta se fue corriendo al agua.
Todos sonrieron de verlo tan exaltado, pero no lo siguieron, pusieron manos a la obra para instalar sus cosas. Montaron las dos sombrillas, bajaron las hieleras con comida y bebidas, algunas sillas playeras y ahora si, a disfrutar de un merecido descanso. Apenas notaron que nada mas había que hacer, se dispusieron a divertirse, el abuelo corrió a hacer una exhibición de supuesto kendo, el papá de Max sacó su periódico y se recostó para leer, Kenny intentó hacer lo mismo pero Tyson lo arrastró al agua. Hilary iba detrás de ellos pero notó que Rei no la seguía. -¿Pasa algo?-
-No, pero hace mucho calor. En un rato los alcanzo.-
Hilary sonrió y corrió con los otros, que ya habían tomado a Max por los hombros y lo hundieron mas de una vez en venganza por no haber ayudado. Las risas se escuchaban al máximo, cuando comenzaron a parecer pasitas por la acción del agua en la piel, Hilary y Tyson salieron, ella se echó sobre su toalla a asolearse, Tyson corrió a la primer hielera y sacó un sándwich. Rei estaba en silencio aparentemente leyendo, pero Tyson notó que la revista era de música, y Rei en definitiva no leía eso. Fingió que comía y le ignoraba, pero de reojo trataba de hallar la razón de su estado.
La gama neutra se presenta cada que planea el acercamiento curioso, mide el terreno primero con esa mirada bifocal, después el movimiento lento se lleva a cabo. Hay quien dice que puede pasar horas en una sola posición para hacer esa mimetización perfecta, se mueve algunos centímetros con lentitud de caracol, pero seguridad de halcón. La pata poco a poco alcanzando una rama, una vez sujeto a ella pasa la otra y así y así, puede avanzar ridículamente lento pero hay precisión en todo.
Rei estaba completamente desconectado del mundo, ni siquiera se había dado cuenta que en su desesperación por hallar un pretexto para que no lo cuestionaran cargó con la revista de música de Max. Así que fingía leer mientras su mente divagaba en sus ansias y melancolía.
Tyson mientras, aprovechando eso de que ya nadie le prestaba atención mientras devoraba su alimento, fue reduciendo espacios con Rei. Al grado de que para el quinto sándwich ya estaba a menos de diez centímetros, Rei había quedado entre las sillas y él así que no había ruta de escape.
-¿Cuál es la canción número uno del topten?- preguntó de la nada haciendo a Rei soltar la revista por la sorpresa.
-Eh, uh… ¿topten?- Rei no halló como salir del callejón sin salida al que lo orilló Tyson.
Así es el ataque del camaleón, más rápido que la vista. Esa lentitud aparente se contrarresta con la velocidad con que su lengua entra y sale de su boca atrapando a la presa, pues ella ni siquiera supo que le pasó cuando ya está en la boca del reptil.
-Aja, veo que de pronto te interesa la música electrónica. ¿No? ¿O esa de que es?-
-Ah… yo… ¿Qué quieres Tyson?- Rei se rindió en su fingir.
-Ya sabes, ¿qué pasa contigo?-
Rei repitió la mirada lateral para evitar los ojos de su amigo. Se sentía avergonzado de su actitud, pues pensaba que los demás dirían que era estúpido e irracional, pero era algo que él no podía dejar de sentir.
-Yo…-
-¿Tú?- Tyson presionó.
-Extraño China.- Dijo derrotado de expresar lo que le había hecho actuar así. Mantuvo la mirada baja y los ojos entrecerrados sabiendo (o creyendo saber) lo que seguía, aunque en el fondo sabía que no podía ser posible que su amigo se riera, pero a sus ojos que sus amigos supieran que echaba de menos su tierra natal podía ser motivo de risas pues él había dejado China por voluntad propia la primera vez, y ahora viajaba cada que tenía vacaciones en la escuela.
Para su sorpresa no hubo risa, solo una mano en el hombro. Y la mirada comprensiva de su amigo. –Te entiendo.-
Ese camaleón de fría paciencia y ataque de relámpago puede pasar en un segundo a un camaleón atolondrado o pasivo, que se petrifica en su rama y que puede dejar que insectos pasen por él pensando que es una parte más del árbol. No le interesa la comida ya, simplemente quiere descansar.
-¿Tú?-
-Vamos amigo, no es la gran sorpresa no pudiste ir en las vacaciones anteriores por los cursos a los que tuviste que ir, llevas mas de cinco meses sin ver a tus amigos. Y las cartas en verdad me dan flojera, no son lo mismo.-
-Pero pensé que creerías que era algo tonto.-
-¿Quién crees que soy? ¿Kai?- Tyson respondió, y se levantó. –Ven, vamos a nadar, el agua está mejor que nunca.-
Rei asintió y sonrió. Era casi milagroso lo que el 'obeso, torpe y egocéntrico campeón mundial' podía hacer con pocas palabras, quizá no podía tener las ideas espectaculares de Kenny, la energía siempre contagiosa de Max, las bromas de Daichi, esa reacia y amable dictadura de Hilary, la descarnada pero sincera visión de Kai… de hecho bien podía tenerlos, pero en nivel leve y combinado, Tyson era quien en verdad había hecho posible ese grupo.
Rei lo siguió contento con esa realización, y más tranquilo pues aunque sabía que no podía ir en ese momento, al menos el apoyo mostrado por su amigo le consolaba un tanto. Jugaron otro par de horas, salieron a comer y descansaron casi otra hora. Cuando el sol se ponía decidieron que era momento de irse, empacaron de nuevo todo y subieron al carro.
En el dojo, hallaron una situación algo tensa. Hiro y Kai estaban en los extremos más opuestos que había de la sala, la televisión estaba encendida pero nadie la veía. Cuando escucharon los ruidos que hicieron mientras entraban, Hiro se levantó aliviado de ya no estar a solas con Kai.
-¿Dónde estaban?-
-En la playa muchacho, llegas tarde y te perdiste de un gran día, nadamos mucho y la comida fue sensacional, vas mejorando Hilary.- El abuelo sonrió bajando una hielera. Max y su papá, descargaron y se quedaron a cenar. De pronto la solitaria casa Granger se llenó de vitalidad.
Tyson se dio cuenta que Rei estaba mucho mejor, y dejó de preocuparse por él. Los demás degustaban la cena y platicaban de cómo les había parecido el día, como de costumbre en la orilla que daba a la salida del jardín, Kai fingía ser parte. Pero en verdad su atención estaba afuera, se contentaba con que no lo molestaran.
Y usualmente así sucedía, nadie rompía ese acuerdo silencioso, pero en ocasiones a Tyson le daba por quebrarlo. Se levantó y llegó al lado del papá de Max que era el más cercano a Kai, le pidió que cambiaran de lugares y el señor Tate no se contrapuso. Al percatarse Kai le dio una mirada de reojo midiendo sus intenciones.
Pero claro que no todos tienen los ojos compuestos del camaleón, y ni el más aguzado cazador puede superar esa cualidad del multicolor reptil. El camaleón no tiene la osadía de muchos, pero no por eso deja de defenderse y tratar de mostrar su superioridad, aunque solo sea para mantenerle a raya y demostrar que 'está ahí'.
Kai movió un poco la cabeza mientras Tyson casualmente se servía otro vaso de refresco y lo sorbía haciendo ruidos innecesarios. Kai trató de ignorarlo, y le dio la espalda colocándose los audífonos y bloqueando todo lo demás. Pero Tyson no se rindió, y lo hizo más fuerte a sabiendas que Kai no escuchaba jamás música con el volumen tan alto.
El cambio de colores de nuevo, la batalla de los camaleones no es física ni de contacto como el promedio de las especies, sino de despliegue fanfarrón pero seguro. Así como los urogallos o esas vistosas aves del paraíso, procuran evitar la confrontación directa para ahorrarse daños innecesarios. Muestran los colores más vistosos que tienen y se paran frente al oponente mostrándolos esperando que el enemigo se sienta amenazado y se retire.
Tyson al ver que no tenía éxito, dejó de hacerlo pero no se rindió. Le habló (aquello que parecía superar al máximo dicho acuerdo). -¿Kai?-
-…-
-¿Kai?-
-…-
-¡Kai!-
-¿Hn?-
-¿No quieres refresco?-
-…-
-¿Kai?-
-No, Tyson no quiero refresco.-
-¿De verdad?-
-…-
-¿Kai?-
-Nye.-
-¿Algo de comer?-
-Agh. Svidanie.- Dijo, se levantó y se fue. Los demás no se sorprendieron, era de Kai irse sin mas despedida que esa palabra, y miraron a Tyson, tampoco esa era sorpresa. Aunque en verdad nadie se ofendía, ese hartar al otro era parte del juego entre Kai y Tyson, a veces ganaba uno y a veces otro.
Pues todas esas habilidades a veces no le aseguran el triunfo, pero eso no le quita calidad. Ya que como se ha demostrado, sabe identificar situaciones y salir adelante en todas ellas, gracias a (ante todo) su dinamismo, igual que Tyson. Que le dirán mil y un cosas, ciertas quizá pero eso no opaca las otras miles de características que tiene, que quizá no reconozcan porque son tan bien disimuladas que se mimetizan con su persona y a las que todos se acostumbran, pero cuando las muestra a todo lo que da, sorprende a mas de uno.

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