Lo
mataría, en definitiva lo mataría¿cuántas veces no había cruzado por su
cabeza hacerlo? Muchas, pero por una u otra razón no había podido
hacerlo, pero de ese día no pasaría.
"Hey cumpleañero! Ya elegiste el sabor del pastel?" escuchó la voz de Tyson desde el piso de abajo.
"Diermo…"
susurró entre dientes y no halló salida de esa habitación donde había
dormido la noche anterior, si tan solo hubiera estado alerta hubiera
sido capaz de ver las señales, pero no, no; no vio la actitud de todos,
no se dio cuenta que Tyson lo evitaba para no discutir y con eso
alejarlo, ni siquiera el exceso de compras del abuelo había bastado para
darle una pista de lo que se maquinaba a sus espaldas.
Un
cumpleaños… una maldita, multitudinaria y molesta fiesta de cumpleaños…
SU cumpleaños, no podía haber cosa peor. Usualmente ya estaba lejos de
todo contacto humano conocido para esas fechas, pero la adicción que
recientemente había descubierto hacia el básquetbol lo había retenido
demasiado tiempo, apenas dos días atrás había acabado el torneo en el
que había participado junto con Max, se habían alzado campeones, la
emoción y la gloria del triunfo no justificaban ese descuido, por que ya
era demasiado tarde.
Ese día era 28 de diciembre, sinónimo de
cumpleaños, un año mas que se le acumulaba y que esta vez no pudo
escapar de una celebración, no había vuelos disponibles y todo lugar
conocido estaba saturado de gente, estaba atrapado.
"No oíste? Rei
necesita saber de que sabor será, si no no estará para cuando lleguen
los otros." Dijo Tyson entrando a la habitación.
Kai pasó saliva "Cómo que los otros?"
"Ah!
Pues vienen los papás de Max, de Kenny, de Hilary, Mariah, Lee, Brian y
Tala, ellos están ya en Tokio." dijo Tyson emocionado "No es genial?"
"Espectacular" replicó con sarcasmo "elígelo tú."
"En
serio?" a Tyson se le hizo agua la boca imaginando la loca combinación,
pero Kai reaccionó pensando algo mejor, seguirles el juego y darles una
sorpresita "No, lo medite bien. Fresa vietnamita, pera brasileña y
melón para la cubierta, relleno y el pan de lo que Rei quiera, pero que
le inyecte un poco de Gloire du Suede o ya si no encuentra Excès du
poids (exceso de peso), ese va contigo. No traten de engañarme
poniéndole otra cosa." Dijo ocultando la sonrisita que ya se dibujaba en
su cabeza y salió de la habitación con Tyson con un enorme signo de
interrogación pegado en la cara.
Ya en la sala Max, Hilary y
Daichi limpiaban por todos lados, al verlo bajar corrieron a darle un
abrazo el otro no corrió ni los rechazó, de muy mala gana bien
disfrazada se los aceptó dejándolos helados.
"Y que va a querer el festejado?" preguntó el abuelo desde la cocina.
Kai de nuevo dibujó una sonrisa mental "Pues ya que lo pregunta, oí que la temporada de esturión fue buena en Suecia, uno a la…"
"Qué pasa?" preguntó Hilary.
"Es un poco complicado"
"No
te preocupes, soy el cheff mas hábil de Japón y el mundo, dime y así lo
haré!" decía el abuelo mientras se amarraba el delantal donde se podía
leer 'Kiss the cheff' y agitaba una cuchara al aire.
Kai apenas y podía controlar su cara de seriedad "Rieshetka dliya shareniyia, ya
si no encuentran los ingredientes… pollo. Tengo que hacer una llamada,
regreso luego." De nuevo salió y el signo de interrogación de Tyson se
quedó también en las caras de los otros… "Cómo?" dijo el abuelo
confundido.
Kai no podía imaginar mejor modo de celebrar su
cumpleaños que regresándoles la broma a todos, si sabían a la perfección
que no le gustaban las fiestas e insistían en hacerla solo para
molestarlo, sabrían en que lío se habían metido.
Desde una cabina
telefónica llamó a Tala, él junto con Brian iba a unirse a la
fiesta-broma, él había sido el culpable de recordarles la fecha de
cumpleaños de Kai dos días antes, tomaría venganza. "Tala?"
"Kai!
feliz cumpleaños a ti!" Tala comenzó a cantar mientras Brian le hacía
coros al fondo de la línea, Kai quería gritarle y mandarlo al diablo,
pero si quería que las cosas salieran bien, necesitaba paciencia.
"Ya acabaste? Tengo algo importante que decirte"
"Gracias acaso?" Tala dijo y Kai pudo escuchar a Brian al borde de la carcajada.
"Si
como sea, la fiesta cambió de lugar, Tyson intentó cocinar e incendió
la cocina, vamos a la casa de campo de Max que está en Okinawa"
"PERO ESO ESTÁ A CIENTOS DE KILÓMETROS!" gritó Tala.
"Bueno
solo toma otro avión, un barco o naden, llegaran de un modo u otro, te
he enviado la dirección, es todo." Y colgó, ahora si ya no pudo suprimir
la sonrisa, todo iba a la perfección.
Él se pasó la tarde vagando
por la ciudad a ver si acaso se olvidaban de él y hacían su fiestecita
sin su presencia, no podía entender como habían osado semejante acto,
para molestarlo, por amistad, como justificación por tantas veces que lo
habían hecho enojar o por todo el dinero que le habían pedido y jamás
le pagaron… por lo que fuera sabían claramente que no le gustaba, no
entendía la lógica de celebrar el aniversario del nacimiento, ni el uso
de ridículos adornos, preparar comida especial y regalar cosas. Eran
quizá extrañas costumbre de gente oriental, pero él era en parte
oriental y ni por asomo lo haría por voluntad, como fuera, de tanto
tiempo de convivir con ellos se había acostumbrado a lidiar con esa
gente y sus locas ideas, y esa no había sido la excepción. Además, ésta,
sería especial.
Eran casi las 9 de la noche, él estaba a punto de
declarar victoria pero su celular comenzó a sonar, lo ignoró una y otra
vez, decidió apagarlo pero justo cuando lo iba a hacer decidió
contestar. "Da"
"Dónde estás? Todos estamos esperándote! Llama cuando vayas a llegar" gritaba Tyson desde el otro lado.
"Para qué?"
"Para tener todo caliente" dijo Tyson aprisa.
"Da, da, Ia idu"
y colgó, al mal paso, darle prisa. Lo que había preparado pronto daría
resultado, no se lo podía perder. Con toda la calma del mundo caminó de
regreso a casa, eran casi 10:30 cuando llegó, los invitados estaban ya
aburridos, hambrientos y comenzaban a enojarse. Habían querido darle una
sorpresa cuando anunciara su llegada, pero él no se había tragado eso
de que era para que estuviera todo listo, llamó y entró por la puerta
trasera en perfecto silencio, entró a la sala donde todos estaban con
las luces apagadas y agazapados esperando que hiciera su entrada y darle
la sorpresa… ilusos.
Pasaron casi 10 minutos y nada pasaba. "Me duelen las piernas" dijo Daichi.
"No debe tardar, aguántate!" lo regañó Hilary.
"Pero a mi también!" Tyson también se quejó.
"Seguramente ese infeliz nos engañó, quizá no vendrá." Sentenció Lee.
"Yo
jamás miento, dije que ya venía y llevó aquí 10 minutos viéndolos." Se
escuchó la suave pero firme voz de Kai en medio de la oscuridad, todos
brincaron de sorpresa no esperando eso, prendieron las luces y
comenzaron a reclamarle a Kai.
El otro solo levantó los hombros y se sentó en el piso cerca de la mesa "Podemos comer ya? Tengo hambre"
"Y crees que nosotros no?" gritaban Tyson, Lee y Daichi.
"Ya tranquilos, comamos." Intervinieron Rei y el abuelo.
Kai
parpadeó sorprendido de ver que si habían conseguido el esturión y lo
prepararon como había dicho… a la parrilla, había dicho eso solo para
complicarles la vida, pero lo habían hecho. Y sabía espléndido.
La
comida corrió, la bebida igual, la plática entre unos y otros, el solo
permanecía en su lugar confundido de la acción que había hecho, el
esfuerzo que había implicado entender su rápido ruso y la complejidad de
conseguir un pez de tan alto precio y que difícilmente se encontraba en
Japón… demasiado confuso para poder emitir siquiera un sarcástico
comentario.
Y de pronto llegó su otro capricho, el exótico pastel
que había probado alguna vez en un viaje a Nueva Zelanda, Rei lo puso al
frente, y la confusión se disparó a la 'n' potencia cuando vio que la
fruta elegida aparecía sobre el postre… lo había hecho, había cumplido
su excentricidad, habría conseguido el vino?
Cantaron y cantaron
los invitados, el festejado ni siquiera se dio cuenta de eso, por que en
su cabeza los pensamientos se saturaban, ideas de que hubiera elegido
otra cosa más difícil, de que hubiera apagado el celular cuando lo había
pensado, de no estar ahí y de arrepentimiento de haberles complicado
tanto el día… un poquito de uno, un poquito de otro. Algo de planes
malévolos y algo de arrepentimiento.
Cuando quedaron en silencio
Kai salió de sus ideas, los otros sabían que no tenía caso mencionar
siquiera que partiera el pastel o que lo mordiera, así que Judy tomó
control del cuchillo y comenzó a repartirlo, en cuanto Kai lo probó su
confusión no podía ser mayor, el vino, aquel que había probado alguna
vez en Francia y le dijeron que era cosecha única, estaba ahí en el
pastel… el arrepentimiento creció, pero no fue absoluto.
"Mmm…
Kai, para ser tan amargado tienes buen gusto para las cosas dulces."
Decía Lee casi relamiéndose los bigotes al igual que Mariah y Rei.
"Y
la comida!" Tyson se restregaba su nueva panza tipo Buda. El otro ni
caso les hizo entretenido en el partido que Max y su padre veían en la
televisión.
"Hora de los regalos!" gritó Hilary y Kai cerró los ojos, las cosas no habían salido como las había planeado.
"Tengo que?" preguntó un tanto abochornado después de la tanda de abrazos y fotos.
"SI"
dijo Hilary con severidad y todos sabían que no era bueno invocar su
mal humor, así que Kai se sentó en el sillón donde todos le habían
apartado un lugar.
Y comenzaron, al poco rato, un extraño
aparatejo con cara de teléfono, una estatuilla de un gato chino de la
suerte, una bolsa de dulces caseros yacían a su lado, no había novedad,
pudieron haberse ahorrado todo eso.
Peeero… aún faltaba el regalo
comunal de su equipo, Kai ya quería acabar con eso, seguro que no habría
nada nuevo, Rei le colocó una caja negra frente a él, Kai arqueó una
ceja y lo miró. "Te agradará"
"Si, como sea." Iba a tomar la caja
aburrido pero se movió, eso si atrajo su atención, la destapó y un
maullido se dejó escuchar, una cola peluda fue lo primero que se asomó,
seguido de un par de ojos azules que veían curioso al chico ruso.
"Felicidades" dijo alguien.
Y Kai solo torció la cabeza mirando con la misma extrañeza que el gatito ante él.
"Spasiva"
Aunque
nada había salido como él lo había planeado, y la fiesta no fue
precisamente el mejor momento en su vida, Kai llegó a la conclusión de
que no había sido tan detestable como pensaba en un principio, había
sido entretenido, y mientras veía al gato jugar con las agujetas de su
zapato, cerró los ojos tratando de dormir un rato entre los ronquidos de
todos los invitados que ya dormitaban en la casa.
Su celular sonó, apresurado contestó "Da?"
"Diermo! Ia budut ubirat! Cómo
te atreviste a mentirme! Juro que te mataré en cuanto te vea, óyelo
bien Hiwatari! Que Tala Iva…" Kai colgó y apagó el celular cortando la
llamada de Tala.
Sujetó al gato con una mano y se asomó por la ventana, la cereza del pastel, si, había sido un día bueno.
Mientras
todos trataban de dormir entre los ronquidos de Tyson, Daichi y Lee en
el dojo Kinomiya, en la remota isla de Okinawa, dos rusos ya no hallaban
ni como mitigar el frío de la noche, habían caído en el juego de Kai y
habían pagado con creces haber osado hacer semejante mala jugada, al
final, ellos fueron los que pasaron el mal rato y no aquel que querían
lo pasara, por que ese 'aquel' dormitaba en un cómodo sillón, debajo de
cálidas cobijas y sobre él una tibia bola de pelos que maullaba entre
sueños.
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