7.7.15

Празднование

Lo mataría, en definitiva lo mataría¿cuántas veces no había cruzado por su cabeza hacerlo? Muchas, pero por una u otra razón no había podido hacerlo, pero de ese día no pasaría.
"Hey cumpleañero! Ya elegiste el sabor del pastel?" escuchó la voz de Tyson desde el piso de abajo.
"Diermo…" susurró entre dientes y no halló salida de esa habitación donde había dormido la noche anterior, si tan solo hubiera estado alerta hubiera sido capaz de ver las señales, pero no, no; no vio la actitud de todos, no se dio cuenta que Tyson lo evitaba para no discutir y con eso alejarlo, ni siquiera el exceso de compras del abuelo había bastado para darle una pista de lo que se maquinaba a sus espaldas.
Un cumpleaños… una maldita, multitudinaria y molesta fiesta de cumpleaños… SU cumpleaños, no podía haber cosa peor. Usualmente ya estaba lejos de todo contacto humano conocido para esas fechas, pero la adicción que recientemente había descubierto hacia el básquetbol lo había retenido demasiado tiempo, apenas dos días atrás había acabado el torneo en el que había participado junto con Max, se habían alzado campeones, la emoción y la gloria del triunfo no justificaban ese descuido, por que ya era demasiado tarde.
Ese día era 28 de diciembre, sinónimo de cumpleaños, un año mas que se le acumulaba y que esta vez no pudo escapar de una celebración, no había vuelos disponibles y todo lugar conocido estaba saturado de gente, estaba atrapado.
"No oíste? Rei necesita saber de que sabor será, si no no estará para cuando lleguen los otros." Dijo Tyson entrando a la habitación.
Kai pasó saliva "Cómo que los otros?"
"Ah! Pues vienen los papás de Max, de Kenny, de Hilary, Mariah, Lee, Brian y Tala, ellos están ya en Tokio." dijo Tyson emocionado "No es genial?"
"Espectacular" replicó con sarcasmo "elígelo tú."
"En serio?" a Tyson se le hizo agua la boca imaginando la loca combinación, pero Kai reaccionó pensando algo mejor, seguirles el juego y darles una sorpresita "No, lo medite bien. Fresa vietnamita, pera brasileña y melón para la cubierta, relleno y el pan de lo que Rei quiera, pero que le inyecte un poco de Gloire du Suede o ya si no encuentra Excès du poids (exceso de peso), ese va contigo. No traten de engañarme poniéndole otra cosa." Dijo ocultando la sonrisita que ya se dibujaba en su cabeza y salió de la habitación con Tyson con un enorme signo de interrogación pegado en la cara.
Ya en la sala Max, Hilary y Daichi limpiaban por todos lados, al verlo bajar corrieron a darle un abrazo el otro no corrió ni los rechazó, de muy mala gana bien disfrazada se los aceptó dejándolos helados.
"Y que va a querer el festejado?" preguntó el abuelo desde la cocina.
Kai de nuevo dibujó una sonrisa mental "Pues ya que lo pregunta, oí que la temporada de esturión fue buena en Suecia, uno a la…"
"Qué pasa?" preguntó Hilary.
"Es un poco complicado"
"No te preocupes, soy el cheff mas hábil de Japón y el mundo, dime y así lo haré!" decía el abuelo mientras se amarraba el delantal donde se podía leer 'Kiss the cheff' y agitaba una cuchara al aire.
Kai apenas y podía controlar su cara de seriedad "Rieshetka dliya shareniyia, ya si no encuentran los ingredientes… pollo. Tengo que hacer una llamada, regreso luego." De nuevo salió y el signo de interrogación de Tyson se quedó también en las caras de los otros… "Cómo?" dijo el abuelo confundido.
Kai no podía imaginar mejor modo de celebrar su cumpleaños que regresándoles la broma a todos, si sabían a la perfección que no le gustaban las fiestas e insistían en hacerla solo para molestarlo, sabrían en que lío se habían metido.
Desde una cabina telefónica llamó a Tala, él junto con Brian iba a unirse a la fiesta-broma, él había sido el culpable de recordarles la fecha de cumpleaños de Kai dos días antes, tomaría venganza. "Tala?"
"Kai! feliz cumpleaños a ti!" Tala comenzó a cantar mientras Brian le hacía coros al fondo de la línea, Kai quería gritarle y mandarlo al diablo, pero si quería que las cosas salieran bien, necesitaba paciencia.
"Ya acabaste? Tengo algo importante que decirte"
"Gracias acaso?" Tala dijo y Kai pudo escuchar a Brian al borde de la carcajada.
"Si como sea, la fiesta cambió de lugar, Tyson intentó cocinar e incendió la cocina, vamos a la casa de campo de Max que está en Okinawa"
"PERO ESO ESTÁ A CIENTOS DE KILÓMETROS!" gritó Tala.
"Bueno solo toma otro avión, un barco o naden, llegaran de un modo u otro, te he enviado la dirección, es todo." Y colgó, ahora si ya no pudo suprimir la sonrisa, todo iba a la perfección.
Él se pasó la tarde vagando por la ciudad a ver si acaso se olvidaban de él y hacían su fiestecita sin su presencia, no podía entender como habían osado semejante acto, para molestarlo, por amistad, como justificación por tantas veces que lo habían hecho enojar o por todo el dinero que le habían pedido y jamás le pagaron… por lo que fuera sabían claramente que no le gustaba, no entendía la lógica de celebrar el aniversario del nacimiento, ni el uso de ridículos adornos, preparar comida especial y regalar cosas. Eran quizá extrañas costumbre de gente oriental, pero él era en parte oriental y ni por asomo lo haría por voluntad, como fuera, de tanto tiempo de convivir con ellos se había acostumbrado a lidiar con esa gente y sus locas ideas, y esa no había sido la excepción. Además, ésta, sería especial.
Eran casi las 9 de la noche, él estaba a punto de declarar victoria pero su celular comenzó a sonar, lo ignoró una y otra vez, decidió apagarlo pero justo cuando lo iba a hacer decidió contestar. "Da"
"Dónde estás? Todos estamos esperándote! Llama cuando vayas a llegar" gritaba Tyson desde el otro lado.
"Para qué?"
"Para tener todo caliente" dijo Tyson aprisa.
"Da, da, Ia idu" y colgó, al mal paso, darle prisa. Lo que había preparado pronto daría resultado, no se lo podía perder. Con toda la calma del mundo caminó de regreso a casa, eran casi 10:30 cuando llegó, los invitados estaban ya aburridos, hambrientos y comenzaban a enojarse. Habían querido darle una sorpresa cuando anunciara su llegada, pero él no se había tragado eso de que era para que estuviera todo listo, llamó y entró por la puerta trasera en perfecto silencio, entró a la sala donde todos estaban con las luces apagadas y agazapados esperando que hiciera su entrada y darle la sorpresa… ilusos.
Pasaron casi 10 minutos y nada pasaba. "Me duelen las piernas" dijo Daichi.
"No debe tardar, aguántate!" lo regañó Hilary.
"Pero a mi también!" Tyson también se quejó.
"Seguramente ese infeliz nos engañó, quizá no vendrá." Sentenció Lee.
"Yo jamás miento, dije que ya venía y llevó aquí 10 minutos viéndolos." Se escuchó la suave pero firme voz de Kai en medio de la oscuridad, todos brincaron de sorpresa no esperando eso, prendieron las luces y comenzaron a reclamarle a Kai.
El otro solo levantó los hombros y se sentó en el piso cerca de la mesa "Podemos comer ya? Tengo hambre"
"Y crees que nosotros no?" gritaban Tyson, Lee y Daichi.
"Ya tranquilos, comamos." Intervinieron Rei y el abuelo.
Kai parpadeó sorprendido de ver que si habían conseguido el esturión y lo prepararon como había dicho… a la parrilla, había dicho eso solo para complicarles la vida, pero lo habían hecho. Y sabía espléndido.
La comida corrió, la bebida igual, la plática entre unos y otros, el solo permanecía en su lugar confundido de la acción que había hecho, el esfuerzo que había implicado entender su rápido ruso y la complejidad de conseguir un pez de tan alto precio y que difícilmente se encontraba en Japón… demasiado confuso para poder emitir siquiera un sarcástico comentario.
Y de pronto llegó su otro capricho, el exótico pastel que había probado alguna vez en un viaje a Nueva Zelanda, Rei lo puso al frente, y la confusión se disparó a la 'n' potencia cuando vio que la fruta elegida aparecía sobre el postre… lo había hecho, había cumplido su excentricidad, habría conseguido el vino?
Cantaron y cantaron los invitados, el festejado ni siquiera se dio cuenta de eso, por que en su cabeza los pensamientos se saturaban, ideas de que hubiera elegido otra cosa más difícil, de que hubiera apagado el celular cuando lo había pensado, de no estar ahí y de arrepentimiento de haberles complicado tanto el día… un poquito de uno, un poquito de otro. Algo de planes malévolos y algo de arrepentimiento.
Cuando quedaron en silencio Kai salió de sus ideas, los otros sabían que no tenía caso mencionar siquiera que partiera el pastel o que lo mordiera, así que Judy tomó control del cuchillo y comenzó a repartirlo, en cuanto Kai lo probó su confusión no podía ser mayor, el vino, aquel que había probado alguna vez en Francia y le dijeron que era cosecha única, estaba ahí en el pastel… el arrepentimiento creció, pero no fue absoluto.
"Mmm… Kai, para ser tan amargado tienes buen gusto para las cosas dulces." Decía Lee casi relamiéndose los bigotes al igual que Mariah y Rei.
"Y la comida!" Tyson se restregaba su nueva panza tipo Buda. El otro ni caso les hizo entretenido en el partido que Max y su padre veían en la televisión.
"Hora de los regalos!" gritó Hilary y Kai cerró los ojos, las cosas no habían salido como las había planeado.
"Tengo que?" preguntó un tanto abochornado después de la tanda de abrazos y fotos.
"SI" dijo Hilary con severidad y todos sabían que no era bueno invocar su mal humor, así que Kai se sentó en el sillón donde todos le habían apartado un lugar.
Y comenzaron, al poco rato, un extraño aparatejo con cara de teléfono, una estatuilla de un gato chino de la suerte, una bolsa de dulces caseros yacían a su lado, no había novedad, pudieron haberse ahorrado todo eso.
Peeero… aún faltaba el regalo comunal de su equipo, Kai ya quería acabar con eso, seguro que no habría nada nuevo, Rei le colocó una caja negra frente a él, Kai arqueó una ceja y lo miró. "Te agradará"
"Si, como sea." Iba a tomar la caja aburrido pero se movió, eso si atrajo su atención, la destapó y un maullido se dejó escuchar, una cola peluda fue lo primero que se asomó, seguido de un par de ojos azules que veían curioso al chico ruso.
"Felicidades" dijo alguien.
Y Kai solo torció la cabeza mirando con la misma extrañeza que el gatito ante él.
"Spasiva"
Aunque nada había salido como él lo había planeado, y la fiesta no fue precisamente el mejor momento en su vida, Kai llegó a la conclusión de que no había sido tan detestable como pensaba en un principio, había sido entretenido, y mientras veía al gato jugar con las agujetas de su zapato, cerró los ojos tratando de dormir un rato entre los ronquidos de todos los invitados que ya dormitaban en la casa.
Su celular sonó, apresurado contestó "Da?"
"Diermo! Ia budut ubirat! Cómo te atreviste a mentirme! Juro que te mataré en cuanto te vea, óyelo bien Hiwatari! Que Tala Iva…" Kai colgó y apagó el celular cortando la llamada de Tala.
Sujetó al gato con una mano y se asomó por la ventana, la cereza del pastel, si, había sido un día bueno.
Mientras todos trataban de dormir entre los ronquidos de Tyson, Daichi y Lee en el dojo Kinomiya, en la remota isla de Okinawa, dos rusos ya no hallaban ni como mitigar el frío de la noche, habían caído en el juego de Kai y habían pagado con creces haber osado hacer semejante mala jugada, al final, ellos fueron los que pasaron el mal rato y no aquel que querían lo pasara, por que ese 'aquel' dormitaba en un cómodo sillón, debajo de cálidas cobijas y sobre él una tibia bola de pelos que maullaba entre sueños.

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