3.7.15

Historias del desencanto I

Historias del desencanto
...:::::::...
1. De dejar de conocer la vida como era.
Cuando el sol se asomó por su ventana, Takao volvió a enrollarse en sus mantas y dejó escapar un gruñido de molestia, se giró y estiró un brazo que dejó caer con fuerza a un costado.
-¡Ey, ten más cuidado con lo que haces! —una voz a su lado le recriminó.
Con lo adormilado que aún estaba, esa voz tomó al muchacho por sorpresa y brincó fuera de su cama, —¡Qué demon…!
-¡Cállate tonto! —Hiromi también brincó de la cama y se lanzó sobre él tapándole la boca.
Los dos quedaron en el piso, ella encima de él medio enredados por una de las mantas, se quedaron viendo unos segundos mientras él empezaba a sonreír y pasaba una mano sobre la cara de ella para quitarle el cabello enmarañado del rostro, ella le tapaba la boca con un gesto medio molesto.
-¡¿Takao? ¿pasa algo? ¿muchacho? —la preocupada voz del abuelo se unía a un llamado en la puerta, preguntando después de haber oído el grito de su nieto.
La molestia de Hiromi y la sonrisa de Takao salieron volando por la ventana, intercambiaron una mirada asustada y Hiromi se quitó de encima de él, le hizo una seña para que se quedara callado, pero el abuelo insistió y el muchacho estaba por entrar en pánico delatando lo incómodo de su situación.
-Debe de haberse caído de la cama otra vez, abuelo; déjalo, ya bajará en un rato. —La voz de Hitoshi también se dejó escuchar. —¿No dejaste tu pan en la tostadora?
-¡Ah, es verdad! —el abuelo exclamó y se escucharon sus pasos apresurados alejándose.
Takao y Hiromi intercambiaron otra mirada conteniéndose el suspiro de alivio, el muchacho se puso de pie y se acercó con cautela a la puerta, la abrió lentamente y asomó la cabeza. De inmediato recibió un zape de parte de su hermano.
-¡Sé más inteligente! —Hitoshi le recriminó, —ésta te la salvé, pero no lo voy a hacer tan seguido, ¿entendido?
Takao asintió torpemente, —No, espera… —trató de reparar su situación, —¿de qué hablas?
Hitoshi negó con la cabeza, —Eres un tonto, Takao. Buenos días, Hiromi. —Finalizó el mayor perdiéndose por el pasillo.
La chica ya ni se molestó en contestar, se apresuró a buscar sus cosas, y entró al baño a darse una ducha, —¿No es demasiado vergonzoso que tu hermano esté cubriéndote?
-El abuelo me mataría si se entera que pasas la noche aquí.
-Pero si no hemos hecho nada, —la muchacha respondió desde el baño.
-Seguramente el abuelo pensaría que estamos teniendo toda clase de sexo salvaje.
-¡Jajajaja! —Hiromi rió, —no creo, pero mejor no nos arriesgamos. —Después de un rato salió del baño con ropa limpia y sintiéndose más fresca, —no olvides que el vuelo sale a las ocho. No quiero que pase lo mismo de la otra vez.
-No, ya no pasará. Ya no me vuelven a dejar, —Takao comentó molestó mientras hurgaba en sus cajones buscando ropa para ponerse, —todavía hay tiempo. Tengo todo listo, me obligaste a hacer la maleta dos días antes, y los boletos los tiene Kai, Hitoshi mis papeles e identificaciones, nada puede salir mal.
Hiromi sonrió moviendo la cabeza mientras se acercaba y le daba un beso, —Te veo después, tengo que llegar a casa antes de que lo haga mamá.
Él asintió viéndola salir por la ventana, —Te llamo al rato, Daichi debe estar ya entreteniendo al abuelo.
Ella soltó una risita que también lo hizo sonreír, salió por la ventana y luego se escurrió fuera de la propiedad por una pequeña puerta trasera que usaban para ciertas ocasiones y no dar un rodeo a toda la manzana. Como Takao había predicho, Daichi ya estaba en la cocina pidiendo al abuelo le preparara algo especial para el desayuno, no era que Takao y Daichi se aprovecharan del abuelo, sino que los dos y Hitoshi tenían aprecio por cualquier clase de reacción exagerada que el viejito pudiera tener al enterarse que una chica pasaba la noche en el cuarto de su nieto.

Tres meses habían pasado desde su regreso de Australia, después de mes y medio en que se reajustaron a sus actividades, habían iniciado su proyecto de reformar el equipo con relativo éxito, después de los infaltables reajustes y tropiezos, comenzaron a entrenar con la nueva alineación.
Max y Takao formaron una nueva dupla, el estadunidense rivalizaba con el japonés por el puesto principal, pero no había hecho mucho por tomar el puesto de estrella, sino que Max había aprendido a tomarse con más calma su nuevo estatus de celebridad. Takao, ya más aterrizado seguía destellando carisma pero se comportaba un poco más consciente de sus propios actos.
Hiromi se volvió una parte importante de su vida, aún con esa relación odio-amor, los dos seguían siendo la novedad en la escuela y en todos los lados que frecuentaban. Ella había tomado oficialmente el puesto de ayudante técnica y de logística, más o menos lo que había hecho durante los dos Campeonatos anteriores pero ahora con un poco más de responsabilidad, ya que Hitoshi había dejado de ser parte y Kai, era el mayor en el equipo.

-¿Takao? Hitoshi tiene razón, eres un idiota. —Fue el saludo de Daichi al verlo llegar a la cocina después de haber dejado su cuarto.
-Cállate enano, ya sé que no lo haces por mí, pero gracias.
-Sí, sí lo que digas, —el pequeño pelirrojo dijo medio sonrojado, —tú eres el ganón, ¿qué no?
El sonrojado ahora fue el mayor, —¿¡Pero de qué rayos hablas enano pervertido! No hemos hecho nada.
-Si, si lo que digas, —Daichi se puso a la defensiva, tomó su vaso de jugo y una taza donde el abuelo había tomado su café, comenzó a hablar con una voz afeminada mientras movía la taza, —Takao, caminaba por la casa y me perdí, acabé en tu habitación ¿no es raro?, — luego tomó el vaso y cambió a una voz medio grave, —ah, sí Hiromi, sí, muy raro. Pero ya que estás aquí, ¿por qué no te sientas? —acercó el vaso a la taza, —mua, mua, ah te quiero, ah sí, yo también.
-Idiota, —Takao le lanzó un trapo que encontró a la mano pero Daichi lo esquivó y salió huyendo mientras reía a carcajadas.

El pelirrojo había encontrado bastante ventajosa la relación de esos dos, como Kai le dijo una vez, el tiempo y atención del abuelo pasaron a ser mayoritariamente suyos, y de cierto modo, le daba más entretenimiento bromear con esos dos juntos que hacerlo por separado.
Además, su facilidad de adaptación había sido un plus más para el equipo, bien podía acoplarse con Max o con Takao, improvisaba y aunque seguía con la firme idea de derrotar algún día a Takao, la había dejado un poco de lado.
El equipo en general había demostrado ser funcional, habían participado en un breve torneo de beneficencia en Japón donde su reencuentro había sido anunciado con bombo y platillo, y aunque no todo fue tan fantástico como hubieran querido que fuera, eso les sirvió para tener perspectiva y saber que errores reparar.
Kai había sido un buen entrenador, aunque no con la presencia que debía; su horario había sido ocupado por la escuela y el trato adquirido con su abuelo a cambio del patrocinio del nuevo (o viejo, según se viera) equipo. Tuvo que reconocer que había algo de negación todavía, y se excusaba en su condición ocupada para no estar con ellos tanto como se le exigía, pero en ningún momento los había descuidado.
Aplicó un tanto de la educación de empresario que su abuelo le había dado, y delegó responsabilidades; un poco en Kyouju, otro tanto en Hiromi y un poco más en Rei. El pequeño de lentes se había vuelto pieza casi indispensable, él se encargaba de traducir todo lo que Kai decía y aplicarlo tal cual con el apoyo de Rei.
Que con su experiencia con Baihuzu, había dado nuevos aires al equipo que en verdad estaba completamente renovado a pesar de que no había miembros nuevos. El chino se había mudado con Max, así que tenía el mismo tiempo libre que los demás y podía estar con ellos en todos los entrenamientos.
En resumen.
La decisión tomada en Australia hacia tres meses, tras una noche de fiesta inesperada, había sido la apropiada. Los nuevos Bladebreakers, apuntaban para ser algo más que la revelación de ese Quinto Campeonato Mundial, una nueva ola de efervescencia del deporte lista para abarcar todo el mundo.
La expectativa generada había sido mucha, las invitaciones para participar en torneos rápidos o a simplemente presentarse no habían cesado. Aunque siempre querían asistir a casi todas, la verdad era que la cuestión económica a nivel mundial había hecho mella en todos los aspectos, así que aunque el interés y los fanáticos no habían disminuido, los recursos sí, junto con sus posibilidades de andar recorriendo el mundo cada que se les antojara. Kai se encargaba de evaluar las posibilidades, el alcance y el beneficio de cada viaje, además de hacer casi malabares con los recursos que su abuelo le daba.
Y había decidido que hicieran el primer viaje fuera de Japón desde el Campeonato anterior. Precisamente por esa razón Takao, Hiromi y Daichi estaban tan entusiasmados esa mañana, la presentación ante medios del siguiente campeonato iba a realizarse en dos días en Miami, Florida. La posibilidad de pasearse por una de las ciudades más paradisíacas de Estados Unidos, además de reencontrarse con sus viejos amigos, había emocionado a todos.
Ese día por la noche, salía su vuelo a Estados Unidos.

-Entonces estarás ahí, ¿verdad mamá?
-Si, Maxie, nos veremos ahí. Los muchachos están emocionados por verte, Michael dice que te dará buena batalla este año.
-Ya lo veremos, aún no dicen cómo será la modalidad pero cual sea que sea, ¡vamos a arrasar!
-Lo que digas Max, pero no grites a la bocina, —Judy le pidió alejándose el teléfono un poco después de la exclamación de su hijo.
-Te veré allá mamá, buen viaje.
-Igualmente Max, saluda a tu papá de mi parte.
Max colgó y puso el teléfono en la mesa mientras cerraba ambos puños, no cabía de nerviosismo al pensar en todo lo que pasaría en Miami. Le emocionaba bastante pensar en que era el nuevo campeón, aunque ya no era del equipo AllStarz, él seguía teniendo el título de peleador líder. Además, regresaba con sus viejos compañeros.
-¿Max? ¿moviste mi libreta de registros? —escuchó la voz de Rei desde su cuarto.
-Debe estar en la sala, ¿para qué quieres una libreta en Miami, Rei? ¡vamos a la playa!
-Tengo que mostrarle a Kai los registros que llevo, sé que le van a servir… el Jefe dice que es importante.
-No sé que tiene de importante, pero tú eres el capitán, así que no es de mi incumbencia… ¿papá? —preguntó Max cambiando de tema.
-Está en el patio limpiando su auto. —Rei contestó, ya que Max no había puesto atención cuando su papá le dijo, estando emocionado con la llamada a su mamá.
-Gracias Rei, vamos ir al centro comercial, ¿quieres venir o necesitas que te traigamos algo?
Rei asomó la cabeza desde el cuarto y pensó un momento, —No, nada, ya tengo todo listo, gracias.
Max asintió y salió de la casa, después de un rato el chino dejó el cuarto que le habían dado en la casa Mizuhara y se sentó en la sala a descansar un poco. Había sido magnífico poder quedarse a vivir con Max, ahora que había decidido hacer su residencia casi oficial en Japón. Aunque sus compañeros en China no habían recibido nada bien la noticia de su cambio de casa y equipo, parecía que poco a poco comenzaban a perdonarlo. Al menos eso le dijo Mao dos semanas atrás cuando habló con ella.
Se sentía contento, tenía que reconocerlo, las posibilidades viviendo fijamente en Japón eran demasiadas y el nuevo equipo y su posición de Capitán eran imperdibles. Quizá lo único que le amargaba un poco la fiesta era el hecho que Baihuzu no participaría ese año, según Mao habían decidido eso por razones de tiempo y consejo de los ancianos de la aldea, aunque Rei sabía que su deserción había tenido mucho que ver, trataba de no pensar mucho en eso para no sentirse culpable.

-¿Y qué es lo que necesitas Max? —el papá de Max preguntó mientras conducía.
-No, nada, pero creo que Rei necesitaba un tiempo a solas, y yo quería pasar un rato contigo.
El sr. Mizuhara le dio una mirada de reojo sin separar su atención del camino, —¿En serio? ¿y cómo para qué?
-¿Un hijo no puede querer pasar tiempo con su papá? —Max preguntó indignado pero se podía notar que una sonrisa se estaba formando.
-Supongo que sí, ¿cómo te sientes de ver a los demás?
-Emocionado papá, no puedo creer que ya hayan pasado tres meses. Sé que las eliminatorias van a empezar hasta dentro de dos meses, pero es emocionante saber que nuevos cambios va a haber esta vez. Escuché que el Sr. D., además de dejar que se mezclen los equipos tiene otras sorpresas, y con Takao, Rei y Daichi vamos a acabar con todo… ¡no puedo creer que vamos a ver a todos!
El sr. Mizuhara volvió a ver a su hijo con una sonrisa, le alegraba que estuviera tan contento, y que las cosas estuvieran saliendo bien, si todo seguía así, en unos meses iniciarían las eliminatorias que serían mero requisito, porque ese nuevo equipo estaba hecho de los mejores.

El vuelo estaba programado a las ocho con treinta de la noche, los pasajeros eran esperados a las siete de la tarde/noche. Estaba seguro que ni Takao ni Daichi llegarían tarde como solía ser antes, habían mejorado mucho su puntualidad desde que Hiromi empezó a manejar con mano de hierro las rutinas de Takao; Rei, Max y Kyouju estarían unos diez minutos antes, ellos jamás habían dado problema, estaba seguro que Hitoshi querría apuntarse, aún no decidía si consentiría su viaje, porque su presencia era un tanto amenazante a su autoridad como nuevo entrenador.
Y como tal, Kai tenía que llegar aún antes, además de estar al tanto de cualquier contratiempo y/o problema con el avión, los permisos de viaje, las condiciones climáticas, los pasaportes y visas… demonios, eso de ser entrenador iba más allá de asegurarse que Max hiciera calentamiento y que Takao y Daichi no se arrancaran la cabeza uno a otro.
Se llevó la mano izquierda a la cabeza mientras se frotaba la frente; iba a ser un viaje demasiado largo, y no sólo por las trece horas de vuelo, sino por todo lo que venía con ese encuentro con los demás equipos después de tres meses y su insulsa participación en el Campeonato anterior, su accidente y el repentino anuncio de su retiro.
-¿Se encuentra bien señor? —preguntó la secretaria al verlo tan absorto.
-Si, ya. —Kai reaccionó de pronto volteando a verla.
-Ah… —la mujer se acercó con cautela, —¿quiere que guarde su computadora?
Kai parpadeó un par de veces, bajó la mirada al aparato que acababa de cerrar después de una rápida charla vitual con Kyouju. Después giró la cabeza a la maleta donde la computadora debía ser guardada para ser llevada, torció un poco la cabeza a la izquierda. No estaba seguro de si sería capaz de guardarla por sí mismo, pero no iba a tolerar que la mujer lo hiciera por él, poco a poco había ido aprendiendo a hacer la mayor parte de las cosas por su cuenta.
-No, yo lo haré.
-Ah, señor, tal vez sería bueno que le…
-¿No escuchó? —Kai dijo enérgicamente y algo molesto.
La mujer se retiró y el otro comenzó a batallar por meterla en su lugar, teniendo problemas al querer apoyar la mano lastimada para ayudarse, pero las cintas de velero terminaban pegándose en las vendas. Le tomó casi cinco minutos, y no fue colocada como se debía, pero Kai lo consideraba un triunfo y se hizo una nota mental de conseguirse una maleta más sencilla. Dejó la oficina para dirigirse a la escuela.

'No estoy considerando que se realice ninguna clase de batalla, aún si es de exhibición o es petición de los asistentes. Pero conozco a los otros, quiero que hagas una terna, sabemos que Daitenji no ha anunciado el sistema de competencias, pero es previsible que será un trío, muy a pesar de la alta popularidad de los dúos de competencia, los encuentros no duraban mucho. Eso repercutió seriamente en los tiempos de transmisión ante la reducción de anunciantes; planea un trío para competir, un dúo y elige a uno, estaremos cubiertos para cualquier posibilidad.
Hazme llegar tu propuesta y te daré mi opinión, lo analizaremos en el avión.'
Kyouju volvía a leer el rápido mensaje de Kai; éste recién acababa de cerrar la ventana de charla, dejando al menor con un gesto de sorpresa, lo que Kai no hablaba, lo expresaba escribiendo sin duda pues no podía imaginarlo diciendo todo eso.
Pero no importaba, le emocionaba ser tan útil y que él lo tomara tanto en cuenta, aunque desde siempre había sido indispensable para el equipo, desde que Kai había tomado el control, fue como si el chico de lentes tuviera un ascenso, del tímido consejero al útil estratega cuyos avisos eran considerados por todos. Eso había hecho maravillas con su seguridad.
Se frotó las manos listo para empezar a trabajar en ese último pedido de Kai, ya tenía su maleta preparada y sabía que sus papeles estaban en regla, empezó por desplegar estadísticas y características de cada uno de los integrantes, ya sabía casi de memoria los datos pero pensaba correr un sistema de compatibilidad y eficacia, quizá para comprobar si sus predicciones también serían avaladas por la computadora.
-¿Kyou, puedes bajar un momento? —escuchó a su mamá.
-¡Voy! —gritó de pronto y dejó la máquina en espera, yendo al restaurante de la familia, saludó a algunos de los clientes asiduos y se acercó a la barra donde su mamá atendía, —¿qué pasa mamá?
-Ya sé que te vas a ir por varios días, pero quiero que me ayudes un poco, si lo haces bien, te tengo un premio. —Ella sonrió.
Kyou quería negarse, pero también quería pasar un rato con su familia antes de ausentarse por casi una semana. Ya acabaría el pedido de Kai después. —Si, sólo dame un minuto para apagar la computadora.

Ese viaje se veía bastante prometedor sin duda.

Kai es fugó de la escuela a las tres de la tarde, fue a la mansión donde encontró a su abuelo comiendo. Sin ofrecerse ninguna clase de saludo, se sentó a comer mirando de cada tanto su reloj.
-Así que te vas ya, ¿no? —preguntó Souichiro sin verlo.
-Sí
-Servirá para la atención internacional que estés presente con ellos. Muchos dudan de tus capacidades. —El mayor levantó con cautela la mirada para saber qué reacción tenían sus palabras en su nieto, ya que era de las pocas veces que se dejaría ver ante cámaras con el resto del equipo. —Su viáticos han sido demasiado costosos esta vez, sabes que no invierto en cosas destinadas a fallar, así que te encargo hagas valer mi inversión.
Kai apretó con fuerza el tenedor y lo miró arqueando una ceja, —¿Y con eso quieres decir?
-He hablado.
Ni Kai ni Souichiro lo dirían, pero ése era su sutil modo de desearle suerte.

-Esto es de parte del sr. Suichi, ésta de Arima, ésta de… —su madre le entregaba sobres de cartas y pequeños regalos de despedida, —y ésta de tu padre y mía, —dijo poniendo una cajita en sus manos.
-Sólo voy a salir una semana, no me mudo. —Kyouju dijo apenado, abrió la caja y se encontró con un reproductor mp3 de no muy reciente modelo. Aunque tenía uno mejor, sabía que era un regalo hecho por sus padres, —¡gracias! —exclamó bastante agradecido.
-Debes traernos muchas fotografías, siempre he querido ir a Miami. En la tele se ve a todo dar. —Su mamá exclamó poniéndose los lentes de sol que el chico había dejado sobre la mesa.
Kyou asintió, —Si mamá, debe ser 'a todo dar'.
-Vamos, es hora de llevarte a casa de Takao.

-¿Llevas el teléfono y tu cepillo de dientes?
-Si papá. —Max dijo distraído.
El sr. Mizuhara sonrió y le hizo guiñó un ojo a Rei, — ¿Y tu osito de peluche?
-Si ya papá. —Max volvió contestar sin pensar en lo que decían.
-¿Osito de peluche? —preguntó Rei entretenido.
-Osi… ¡papá! No te aproveches de que estoy tan nervioso, —Max exclamó a su padre, después miró a Rei, —no llevo ningún oso, a papá le gusta hacer bromas.
-Claro, Max, claro. Ya no olvidan nada, ¿cierto?
-No sr. Mizuhara, yo mismo me aseguré que Max empacara todo lo necesario.
-Gracias Rei, no sé que haría sin ti. Eres mi salvador desde que decidiste quedarte en la casa.
-¡No exageres papá! —Max hizo una mueca.
-Jeje, de acuerdo Max, pero no negarás que Rei ha sido de mucha ayuda. Bueno, es hora de irnos, como seguramente cuando lleguemos a la casa de Takao no podré hablar a solas con ustedes porque seguramente estarán vueltos locos por que se les ha hecho tarde, se los digo ahora: Buena suerte.
Max y Rei sonrieron y estrecharon la mano que el papá de Max les extendía, un modo bastante adulto de expresar sus buenos deseos. Los tres subieron al auto compacto y se fueron en dirección del dojo Kinomiya.
...
-Maletas listas, confirmación de hora lista, Takao listo, Daichi listo, yo lista. Todo está preparado abuelo, sólo falta que lleguen los demás. —Hiromi sonrió hacia el viejo Kinomiya.
-Tú haces milagros Hiromi, jamás creí que mi nieto podría ser tan puntual.
-Oh, es sólo que quiero lo mejor para él. —La chica rió.
-Si, aunque no sabemos así cuanto nos vaya a durar. —Daichi se metió en la conversación, —no dejas que coma tanto, lo obligas a hacer más ejercicio, y para colmo, en las noches lo dejas sin…
-Y… ¿ya decidió Hitoshi si va? —Hiromi se apresuró a taparle la boca al pelirrojo y preguntó con urgencia.
-No, parece que no está muy convencido, con eso de que Kai viaja con ustedes no cree muy correcto ir.
-Pero si a Kai no le importa. —Takao se quitó la mano de Hiromi de la boca, y exclamó pidiendo que su hermano fuera.
-Tal vez si le importe, pero no lo dirá. Anda muy extraño recientemente, no quiero que mi presencia vaya a ser un problema. —Hitoshi explicó, queriendo ir pero también bastante consciente de lo que eso implicaba.
Takao ya no insistió, lo que menos necesitaban para su agradable viaje era tener una situación tensa con la clásica batalla de voluntades entre Kai y Hitoshi. —¿Está todo listo? ¿no han llegado Max y Rei?
-No, todavía no, acabo de hablar con el papá de Max, ya vienen para acá. —Comentó el abuelo.
Justo en ese momento iban llegando Kyou con sus papás, después de la obligada ronda de saludos, siguieron comentando sobre el viaje a la espera de Rei y Max. Poco antes de las cinco, llegó una van con el logotipo de las empresas Hiwatari. Dos empleados descendieron de ella y después de asegurarse que eran los pasajeros que fueron ordenados llevar al aeropuerto, comenzaron a subir las maletas hasta que sólo quedó esperar por los otros dos.
-Hasta me das envidia Kyou, vas a viajar como príncipe. —La madre del chico de lentes sonrió apenándolo.
-Si, Kai sabe como viajar con clase. —Takao rió, —¡miren, ya llegan Max y Rei!
Después de una larga disculpa del papá de Max, subieron sus cosas y tras otra ronda de despedida, los seis chicos abordaron la van yendo con rumbo al aeropuerto. El abuelo Kinomiya los acompañaba al igual que Hitoshi, quizá con la esperanza de colarse en la lista de pasajeros y viajar a Miami.
Kai ya estaba ahí, hablando aún con el capitán y revisando los reportes de los equipos que ya habían llegado a Miami.
-Ey, Kai, apuesto que pensaste que jamás llegaríamos, —Takao le dijo sonriendo mientras los demás bajaban sus maletas, —¿cómo estás?
-Nunca he sido del tipo afortunado. —El mayor respondió sarcásticamente, prefiriendo hacer mofa de la primera frase de Takao, antes que responder abiertamente la pregunta. —Tomen lugar ahí, les daré unas indicaciones.
Los otros (aunque algo reticentes pues querían subir tan rápido fuera posible), lo hicieron un poco de mala gana, pero con suficiente velocidad para no perder mucho tiempo. Ya todos ubicados en una silla, Kai se colocó delante de ellos como si fuera a dar una clase, claro que no pasó desapercibido para él que el abuelo Kinomiya y Hitoshi se pusieron detrás del grupo.
-¿Qué es Kai?
Después de darles una larga mirada el otro comenzó, —Había planeado un vuelo directo, pero hay una tormenta formándose en el Pacífico, así que tomaremos la ruta larga. Llegaremos a Berlín, de ahí haremos una conexión a Nueva York, al final otra a Miami. Es la ruta más pronta para no perder tiempo en el aeropuerto. —Explicó de facto mientras una azafata les mostraba un mapa del mundo mostrando el recorrido.
-Vaya, eso tardará muchas horas, ¿verdad? —Daichi se lamentó.
-Si Daichi, pero es lo mejor si nos arriesgamos puede haber muchas turbulencias y correr un gran peligro, es mucho más segura la decisión de Kai. —Kyouju le explicó mirando en su propia computadora los reportes de clima.
-Perfecto, arriba. —Kai apuró al equipo, señalando la puerta del avión y al personal que les ayudaría a subir sus maletas. Mientras ellos subían, se plantó delante de los dos mayores y los miró sin mucha calma, —¿Ustedes viajan también?
Los dos familiares se miraron entre sí y parecieron decidir sin palabras. Hitoshi respiró hondamente y miró al muchacho, —Sí, vamos a ir. No te preocupes, no abriremos la boca en tus decisiones, llegando a Miami nos moveremos por nuestros medios. ¿Qué dices?
Kai se encogió de hombros dando a entender cuan poco le importaba o le molestaba y se fue al avión, los dos Kinomiya se miraron entre sí otra vez, hasta que el abuelo preguntó.
-¿No vamos a hablar?
-No abuelo, no vamos a hablar. Vamos, si no, es capaz de dejarnos aquí.
El jet de las empresas Hiwatari recibió a todos sus pasajeros mas dos inesperados y se preparó para levantar el vuelo, después de haber sido dado permiso para su despegue, se enfilaron a su primer destino. El viaje no fue nada distinto a lo que ya estuvieran acostumbrados, Hiromi y Takao hablaban y peleaban, Daichi se la pasó al borde del colapso todo el vuelo, Rei y Max platicaban mientras veían un libro de turismo imaginando a donde irían cuando estuvieran en el hotel; Kai y Kyou no se despegaban de sus computadoras, aunque el primero revisaba correos y terminaba una serie de trabajos escolares pendientes, el más pequeño terminaba el pedido de Kai; al final hacían la revisión que el mayor había solicitado.
En Berlín cambiaron de avión porque Souichiro no permitió lo usaran todo el viaje largo, así que abordaron un avión comercial una hora después de llegar, lo mismo pasó en Nueva York. Después de catorce horas de vuelo, pisaron la ciudad de Miami que los recibió con el sol más esplendoroso que ellos pudieran recordar, y una brisa que de inmediato les urgía a ir a meterse al mar.
-Hacia acá. —Kai ordenó apenas tuvieron sus maletas, si por él fuera les daría la dirección del hotel y les diría que se verían ahí en cuatro horas, pero ahora estaba en la mayor posición de mando y era su responsabilidad ver por su bien, no que antes no lo hiciera pero ahora (además de la obligación siendo el mayor) había una cláusula que lo hacía responsable de cualquier accidente que ellos tuvieran y fuera un descuido suyo.
Dos taxis los esperaba afuera del aeropuerto y Kai miró a todos, después de contar habló aprisa, —Los Kinomiya y Hiromi allá, los otros allá. —Señaló cada uno de los dos autos y esperó a que subieran.
Obviamente con sólo cuatro asientos disponibles, en uno y en otro, quedaron llenos de inmediato. Takao se asomó por la ventana, —¿Y tú Kai? ¿a poco vas a cargar a Kyoju o Daichi?
Kai sólo le miró forzándose a ocultar su sonrisa, —¿Bromeas, no? Los veo allá. —Un tercer auto aparecía y él subía.
-Infeliz, ese sujeto no iba a viajar con nosotros. —Takao masculló.
-Dale algo de espacio, ya bastante es que aparecerá con nosotros en la presentación de los equipos. —Hiromi comentó con un gesto serio, que de inmediato cambió cuando empezaron a dejar las instalaciones del aeropuerto y la ciudad se dejó ver completo, —¡Mira! ¡y por allá! ¡NO PUEDO CREERLO!
Los Kinomiya y el chofer no pudieron contenerse de cubrirse los oídos ante los alaridos de la chica. Mientras en el otro auto estaban igual de entusiasmados, aunque no gritaban como ella. Viajaron cerca de veinte minutos, en los que se internaron en una zona de enormes hoteles y muelles, ya empezaba a oscurecer, y tras sus primeros diez minutos de emoción ahora estaban cansados. Y se preguntaban cuándo llegarían, al cabo de otros cinco minutos los dos taxis se detuvieron frente a un enorme edificio que era el hotel.
Después de descender ingresaron al lobby donde se miraron unos a otros sin saber bien que hacer, los turistas que ya ahí se paseaban los veían con cierta curiosidad, lo que los hizo sentirse un poco más incómodos. Vieron alrededor buscando a alguien que pudiera entenderlos.
-'Bladebreakers' —preguntó una chica acercándose con duda, —¿son ustedes? El señor Hiwatari me ha dado instrucciones para mostrarles sus habitaciones, sólo que me comentó que hay dos huéspedes que no estaban contemplados. Lamentablemente no tenemos una sola habitación disponible. Le hemos hecho dos propuestas, pero él dijo que ustedes decidirían; una es que compartan habitación con ellos, o darles espacio en nuestra filial, es menos exclusiva pero descansarán bien.
Hitoshi y el Abuelo no querían irse, pero le habían dicho la verdad a Kai y no tenían la más mínima intención de meterse en las decisiones del equipo. Así que accedieron a la propuesta, los dos se despidieron y siguieron a otra recepcionista que los llevó al otro hotel.
Después de despedirse, los chicos siguieron a la otra muchacha que los guió hasta sus habitaciones y leyó la distribución de ellas determinada por Kai, Hiromi con Takao, Rei y Daichi, y Max y Kyou. Todos entraron y se dejaron caer de inmediato sobre la cama.
Nadie despertó lo que restó del día, a la mañana del día siguiente, apenas dieron las ocho de la mañana; Kai comenzó a llamar con insistencia a la puerta de cada uno de los cuartos. Los apuró y les sentenció que los quería antes de las nueve en la recepción que llevaran ropa cómoda; ellos aparecieron sin muchas energías, él se veía en relativo mejor estado que los demás, quizá porque estaba más acostumbrado a los cambios radicales de horario.
-Aprisa, vamos atrasados de acuerdo al horario.
-No puedes ser más comprensivo y entender que estamos muy cansados. De haber sabido que ibas a ponerte peor que cuando eras capitán, lo hubiera pensado más dejándote como entrenador. —Takao se quejó siguiendo de mala gana a los demás.
-Ni siquiera te acordarás de tu cansancio cuando lleguemos, Takao. —Kai informó una vez que se encontraron con una enorme camioneta negra delante del hotel.
Esperó a que todos abordaran e indicó al chofer que arrancara, si uno viera las caras de todos adentro, ninguno pensaría que estaban en un centro turístico como era Miami.
-¿Y ahora qué Kai? —Daichi preguntó malhumorado una vez que se habían detenido, imaginando que llegarían a un gimnasio donde el otro los pondría a entrenar hasta que quedaran al borde de la inconsciencia, —¿dónde estamos?
Kai suspiró con cansancio, —Sólo salgan, ¿sí?
La camioneta los llevó hasta una zona de yates donde Hitoshi y el abuelo ya esperaban por ellos; no muy animados subieron a uno y éste arrancó. Si apenas unos quince minutos atrás tenían el ánimo por los suelos y preferían enclaustrarse en la habitación de su hotel, ahora, ya ni se acordaban de su terrible modificación en los horarios de sueño y descanso. La embarcación los llevó a los alrededores, nadaron, bucearon, se asolearon, y comieron; cuando dejaron el yate, subieron a un par de jeeps que dieron un recorrido veloz alrededor de la ciudad que comenzaba a iluminar sus calles con la pronta puesta del sol.
Después, regresaron al hotel y Kai dictó las últimas instrucciones, —Los espero a las siete con treinta aquí. Quien llegue tarde se queda.
Ya nadie protestó, asintieron y subieron a darse un rápido baño, cambiarse por ropa limpia y tratar de imaginarse a donde iban ahora, cualquier cosa podía esperarse; pero el hecho de que Kai les advirtió que fueran lo más presentables que pudieran, era un detalle interesante, casi podían imaginar de qué se trataba.
Ninguno llegó tarde, puntuales a las siete con treinta; la misma camioneta negra de la mañana ya esperaba y los llevó frente de otro edificio, no tan espectacular como el hotel pero con un agradable aspecto. Miraron cuestionantes a Kai, a Rei y a Kyou que eran los que debían saber qué lugar era ese, pero ninguno dijo nada.
Los chicos abrieron la puerta y se vieron enfrentados por un alud de periodistas que los enfocaban con sus cámaras y trataban de dejarlos ciegos a flashazos. Kai bajó, levantó una mano y un grupo de guardaespaldas se plantaron a su alrededor abriéndoles camino. El grupo llegó hasta el interior, donde lo que encontraron no se lo hubieran imaginado.
-¿Chicos? ¿cuánto tiempo? —Mathilda apareció abrazando a Hiromi, —¿cómo están?
-Bien Mathilda, pero sólo han pasado tres meses desde la última vez que nos vimos. —Hiromi le devolvió el abrazo.
La chica de cabello rosa sonrió y saludó al resto, —Sí bueno, pero los extrañamos.
-Recordando cómo fue el Campeonato anterior, y viendo cómo estarán hoy los equipos; creo que éste estará mejor. —Julia se acercó junto con Aaron, Gianni y Olivier.
El equipo japonés se sorprendió al ver al par de integrantes del malogrado… 'exEuropean Dream', estaban por preguntar algo cuando otro grupo de conocidos se acercaron; nada más y nada menos que el resto de los que faltaban en el equipo europeo delante de ellos: Raúl, Ralft, Garland y Jhonny.
-Ey muchachos, ¿cómo han estado? —El español preguntó saludando a los demás.
Antes de que alguno de los japoneses pudiera abrir la boca, el grupo de Julia se dio la vuelta y se alejó despidiéndose. Takao trató de llamarlos pero Raúl lo tomó por el brazo y lo detuvo.
-Ni te molestes, hubo algunas complicaciones y… bueno, ya no hay más F-Sangre. Luego les platico más, creo que el Sr. D. quiere que nos reunamos pronto, vamos.
Los japoneses siguieron al grupo de Raúl, ninguno se animó a preguntar de qué se trataba eso, los dos llegaron a un enorme salón donde el resto del público estaba presente. Hiromi tomó la mano de Takao y estaba lista para ir a preguntarle a Julia, pero Kai la detuvo y le señaló a la mesa de invitados donde el Sr. D. se ponía de pie para tomar el micrófono. Así que los equipos tomaron asiento y se contuvieron las ganas de ir a saludarse entre ellos.
-Muy buenos días, concursantes, medios y demás invitados. Como saben esta reunión es para dar a conocer el programa de esta semana, en el que informaremos de todas las particularidades de este Quinto Campeonato, cuyas primeras etapas iniciarán en poco tiempo.
Las palmas no se hicieron esperar, desde los participantes hasta los invitados que estaban emocionados por las sorpresas que parecían avecinarse, no se había hablado nada del nuevo sistema de juego, pero como Kai había predicho, se rumoraba que iba a haber cambios bastante interesantes. El Sr. D. habló por otros diez minutos en que agradecía nuevamente las presencias y el apoyo de muchos patrocinadores, cosa necesaria para sacar adelante esa quinta emisión del Campeonato.
Después del discurso se ofreció una cena a los equipos que ya estaban presentes. Los chicos estaban encantados de encontrarse con los viejos conocidos que se morían por ver; aunque aún faltaban los rusos, los sudamericanos, los africanos y los chinos (que ya habían confirmado su ausencia), se hizo una velada amena casi por completo.
F-Sangre y ExEuropean Dream se habían dividido, Julia explicó que Gianni y Olivier se acercaron a ellos con la petición de integrarse a su equipo después de que su intento de equipo con Ralf y Jhonny había tenido tan bajos resultados, aunque Romeo estuvo de acuerdo, Miguel y Claude no lo estuvieron, y pidieron su baja. Ante lo que Raúl protestó y se lió en problemas con Julia.
Después de una semana muy tensa, Raúl anunció que se iba con Claude y Miguel; con esa situación, y ya que había estado tratando de conciliar la ausencia de su equipo, Ralf decidió crear una nueva escuadra, ante lo herido de su ego cuando sus dos amigos habían ido a buscar lugar en F-Sangre, ofreció un lugar a los tres ex F-sangre. Como si fuera alguna clase de confundida venganza, se formaron dos nuevas escuadras de las tres que habían sido en el Tercer Campeonato.
De F-Sangre, Barthez Batallion y European Dream, surgieron dos de las que aún no se sabían sus nombres.
En PPBAllStarz, no había ninguna baja o nueva adquisición, salvo la de Max que parecía haber sido tomada bastante bien. Michael y Rick alardeaban de ser la nueva dupla que ganaría, mientras que Emily, Eddie y Steve se enorgullecían de su nuevo trabajo en equipo. Max se enteró de todas las peculiaridades que había pasado y colmó a su mamá de cualquier detalle que había pasado en casa.
Los días de actividades fueron anunciados en esa cena, ese día era sábado, el domingo habría una comida inaugural, una tarde de ruedas de prensa y una cena ante medios; el lunes se llevaría a cabo una serie de encuentros con fans y patrocinadores, el martes se descansaría y el miércoles finalmente se darían los ansiados detalles de esa nueva competencia.
Los equipos regresaron a sus hoteles, demasiado entusiasmados como para tener un sueño placentero. Los días de actividades y descanso se fueron sucediendo con bastantes sorpresas. Aunque siendo objetivos, no eran muchas sino que el tamaño de éstas daba igual que si fueran cientos.
Los sudamericanos aparecieron con su formación del año pasado, sólo que con un anexo de un chico que fungía como luchador de reserva y era el novio de la capitana; los africanos cambiaron a dos de sus integrantes. La ausencia aparentemente requerida de Baihuzu, los rumores de la ausencia de Rei como principal motivo no se hicieron esperar, también causó revuelo la fractura y reagrupación de las escuadras europeas; la aparición del equipo ruso con una nueva integrante, y no, no era la despampanante imagen rubia, espigada y bellísima que las mentes locas de las fans furiosas esperaban, sino más bien una chica bastante bajita, de cabello rojizo y enormes ojos, que respondía al nombre de Yelena, y era la novia de Ivan.
Aunque aún con todo, la noticia más esperada fue ver al equipo en su triunfante reunión, los Bladebreakers. Y los flashazos y entrevistas no cesaron en esos días, que pasaron como agua hasta que llegó el ansiado miércoles por la tarde donde se organizó una ceremonia de clausura y se dio lectura a los detalles especiales de ese Campeonato.
Se anunciaba que el sistema básico sería de tres batallas como el primero, así que las primeras etapas de eliminación continental se llevarían con este sistema; cuando los finalistas de cada continente se tuvieran y comenzara oficialmente el Campeonato, surgía la novedad, previo a cada competencia se llevaría a cabo un sorteo, donde la modalidad de juego se definiría: la típica competencia de tres, la recién usada versión de parejas o una nueva, bastante definida y riesgosa, un solo encuentro donde se jugaría todo.
Ese anuncio tomó por sorpresa a todos, el hecho de que el resultado de una competencia quedara en manos de un solo integrante era demasiado riesgoso, al igual que emocionante. La adrenalina de ver que los puntos ganados o perdidos pendían de un solo resultado, era algo que nunca antes se había visto.
El discurso se terminó y se dio paso a la cena de clausura, ahora ya con todos los equipos participantes el Campeonato anterior se sentía un dejo de la fiesta de Australia, parecido porque estaban las mismas personas pero, había algo distinto, ante todo por los cambios, de los regresos, las divisiones y las reuniones.
El trabajo de hermanos de F-Sangre era historia, el pacto de caballeros de European Dream se había roto, la alegre historia de unidad y amistad de Barthez Batallion de pronto se había perdido, la velocidad y exotismo de Baihuzu no aparecería ese año, los rusos tenían una chica… la leyenda de Kai en las batallas se había acabado, y Bladebrakers volvían a las andadas.
Un Campeonato que se antojaba bastante diferente.

Max pasó la velada con sus compatriotas y su mamá, intercambiando impresiones del nuevo anuncio y de las sorpresas.
-Maxie, iré a Japón en dos días, iremos a comer en ese restaurante del que tu papá habla tanto, ¿qué dices? —Judy le puso una mano en el hombro mientras reía.
-¡Será fantástico mamá!
-No te preocupes Judy, dejas todo en buenas manos. Mientras que yo siga al mando, todo saldrá perfecto, tal como lo hemos planeado. Sólo no le cuentes nada de nuestra estrategia a tu pequeño Max. —Michael balbuceó moviendo su vaso.
-¿Su estrategia? —Max preguntó con interés.
-Lo siento Maxie, no podemos decirte nada, ya lo sabes. —Emily le aclaró antes de que Max hiciera preguntas.
-No te preocupes Emily, con Kai y Kyouju detrás de nuestros planes de ataque, no habrá quien pueda derrotarnos. —Max contestó muy seguro.
Al grado que Emily dudó de sus propias palabras y decidió hacerse a un lado, Max y Judy no notaron esto, y siguieron hablando de sus planes.

Takao platicaba con Hitoshi y su abuelo, aunque tenía muchas posibilidades con quienes trabar palabra, de pronto tanta novedad y tanto cambio habían creado una sensación de nostalgia en él, y una casi urgencia por pasar el resto de la cena con su abuelo y su hermano.
-Así que una competencia, decidida por un solo jugador. Eso será bastante interesante, lástima que voy a dejar de tomar parte en todo eso. Aunque claro, ya sabes que siempre estaré pendiente de sus movimientos. —Hitoshi lo señaló con un dedo y una sonrisa.
-Pero claro que vamos a ir detrás de ellos por todo el mundo. Su papá está volando en este preciso momento a Japón para pasar un tiempo con nosotros, ¿no es sensacional?
Los dos hermanos Kinomiya no pudieron ocultar su cara de sorpresa y algunas expresiones poco comprensibles para expresarla. Así que si su papá estaba de visita, eso significaba que los siguientes días serían fantásticos teniendo a la familia completa.
-Esto no podía ser más perfecto, ¿pero por qué papá va para Japón si nosotros estamos aquí? —Takao preguntó.
-Creo que esa es mi culpa, —el abuelo explicó, —no le dije que venía con Hitoshi, él creyó que nos quedaríamos en Japón.
-¿Así que papá estará solo y nosotros festejando aquí? —Hitoshi comentó ante la situación.
-No te preocupes hermano, papá entenderá, además, nos iremos mañana y estaremos en unas horas en Japón. —Takao trató de calmar a Hitoshi.
-Tienes razón, —el hermano mayor lo pensó un momento y se levantó de pronto, —es más, creo que nos adelantaremos abuelo, nos iremos esta noche para llegar más pronto. Apuesto que a Kai no tendrá problemas en conseguirnos boletos, ya le pagaremos después.
-¡¿Qué? ¿estás diciendo que nos vamos hoy mismo? —el abuelo exclamó.
-Sí, lo siento abuelo, pero tú entenderás, además, estoy seguro que no le hará para nada gracia a Kai que regresemos también con ellos.
-Está bien, está bien, supongo que entonces es momento de irnos. —El abuelo se puso de pie, —nos veremos en casa muchacho, verás que te recibiremos con una gran sorpresa.
Takao estaba estupefacto de ver esa repentina decisión, pero aún así sonrió y se despidió de su hermano y abuelo, los vio salir por las puertas, aún sorprendido de lo rápido que se habían decidido irse y, de lo bien que se estaba poniendo su vida.

-¿Qué tal la noticia? El enano, tiene novia. —Yuriy dijo en su lengua natal y riendo, mientras bajaba su vaso.
-En tu nueva etapa de ermitaño te has perdido de muchas cosas, Kai. —Serguei secundó, demasiado entusiasmado como para dejar el asunto en paz, —entenderás que había que llenar el espacio, aunque más con una reserva.
-¡Escuché eso! —Yelena gritó sin perder tiempo.
Los otros ignoraron la frase, Yuriy volvió a tomar su vaso y le dio otro trago, —No es la gran jugadora, pero ha dado buena dinámica al equipo y, le da a Iván el ánimo suficiente.
Kai arqueó una ceja y volteó a Boris que no había dicho una sola palabra en toda la tarde hacia Kai, éste le hizo una seña a Yuriy para preguntarle por lo que le pasaba al sujeto que jamás se quedaba callado y no perdía tiempo en burlarse de otros.
-Se sigue sintiendo culpable. —Yuriy concluyó.
Kai sonrió, —¿Es verdad Boris? ¿no lo has superado?
El de cabello lila se mordió el labio y volteó a verlo, —No, de hecho no, este Campeonato no va a ser el mismo… yo también quería pelear contra ti. ¿Cómo terminaste aceptando tu situación?
El aludido le miró profundamente por unos segundos, —¿Qué otra opción tenía? Un mes de lamentarme y sentir lástima por mí mismo bastó. Tuve que volverme zurdo después de tantos años de ser diestro. —Kai rió secamente.
Boris ya no dijo más, tomó su vaso y le dio el trago más largo que pudo para salirse de ese incómodo momento. Kai y Yuriy rieron ante ese inusual comportamiento del maniático de su compañero, tomaron lugar en otra mesa y dieron una mirada alrededor.
-Entendería si en verdad no lo hubieras aceptado del todo. —Yuriy comentó en voz baja sin mirarlo.
Kai le devolvió una mirada fugaz y dio un largo suspiro.

Rei se había aislado en una mesa para dejar que los demás se reunieran con sus viejos equipos, él creyó que iba a ser así toda la velada, pero desde que vio a Mao llegar supo que su noche no iba a ser tan solitaria. La china había llegado tarde, ya comenzada la cena, además de ella venía Kiki y un desconocido para muchos, pero no para Rei.
Se trataba de un viejo conocido de la aldea, Feng, viejo amigo de todos y compañero de aventuras. Rei pensó al principio que venía con Mao y Kiki como compañía, pero hubo una nueva sorpresa que se le presentó ese día. El chico era nada más y nada menos que el novio de Mao, cosa que Rei no creyó en un principio, sino hasta que la propia Mao se cansó de explicar para convencerlo.
Cuando Rei lo aceptó, se dio cuenta que le sacudía más de lo que quisiera reconocer consigo mismo, muy a pesar de lo convencido que estaban la vez que decidieron que su supuesto romance ya había pasado a la historia.
-¿Cómo sigue el abuelo de Lai? —Rei preguntó tratando de sacarse el otro tema de la cabeza.
Una de las razones principales por las que Baihuzu no estaba participando esa vez, la salud del patriarca de la villa se había deteriorado bastante, y era tradición que los familiares más cercanos estuvieran ahí.
-Está mejorando, muy lento pero va mejorando. Los doctores dicen que tardará al menos cuatro meses. —Mao dijo ocultando su sonrisa.
Cosa que no pasó desapercibida por Rei que sabía leer perfectamente a la chica, él le tomó las manos e hizo que lo viera directo a la cara, —¿Estás diciendo que puede ser que si competirán?
La sonrisa de Mao se hizo presente, —¿Por qué crees que estamos aquí? No es cosa segura, pero si podemos, no queremos perdernos de nada. Además, nos habían dado la invitación, queremos estar al corriente por si acaso tenemos la oportunidad. En casa seguimos entrenando.
Rei rió y aplaudió, —Será sensacional competir contra ustedes chicos, —hizo una pausa mientras se acercaba a ella, —y supongo que Feng no será su estrellita, ¿verdad?
Mao entrecerró los ojos y sonrió maliciosamente, —No estarás celoso, ¿o sí?
El chino se detuvo un momento para pensar bien sus palabras, —Claro que no, será un reto.
Mao dejó escapar una carcajada que atrajo muchas miradas, —¿Acaso crees que Lai iba a permitir que Feng sea el primero?
Rei y Mao intercambiaron una mirada, ambos sabían perfectamente la respuesta, y siguieron riendo.

Los equipos se despidieron con el reto bien en alto para dar todo y ser los calificados continentales para encontrarse en la contienda mundial. Loa detalles como las alineaciones finales, los nombres y demás, era claro que no iban a aclararse en ese momento, pero ya podían vislumbrarse las fortalezas que destacarían.
Takao y su equipo regresaron al hotel, eran casi las once de la noche y estaban muy cansados; pero tuvieron la paciencia para escuchar a Kai y sus instrucciones.
-El vuelo sale a las ocho de la mañana, tenemos que estar tres horas antes así que ya saben.
-A las cuatro treinta de la mañana en la recepción. —Takao masculló de muy mala gana, pero bastante consciente como para no discutir la decisión.
-Entendido todo, vamos a tratar de dormir. —Rei habló por primera vez dando instrucciones.
Todos de acuerdo, se dividieron en las distintas habitaciones a descansar tanto como les fuera posible para aguantar la larga jornada de regreso. Que inició como habían esperado a las cinco de la mañana, en una aburrida y larga revisión de equipaje y documentación, después de acreditación de papeles e identidades, era demasiado engorroso y le quitaba toda clase de emoción del regreso a casa, pero una vez que estuvieron dejando la ciudad de Miami suspiraron aliviados, iban con buen tiempo.
Viajaron con los PPBAllStarz hasta Nueva York, ahí se separaron para repetir su viaje a Berlín y después el que iba a Japón, cuando el jet de las empresas Hiwatari aterrizó en Japón se encontraron con un clima bastante contrastante con el cálido ambiente en Miami, aquí había una tormenta que mezclaba ráfagas de viento y lluvia torrencial.
Rei y Kai intercambiaron una mirada dudosa, el mayor preguntó al piloto por las condiciones del clima y le explicaron que la tormenta que les había impedido irse por el Pacífico se había convertido en tifón y golpeaba las costas de Japón. Los chicos ya tenían sus maletas en tierra y esperaban por el momento en que alguno de los mayores dijera que era momento de irse.
La lluvia caía a cántaros y podía escucharse el viento aullar, muy a pesar de eso el movimiento no había cesado, pasajeros iban y venían, aunque muchos de los vuelos habían sido pospuestos. Ya había un par de taxis esperando por ellos, pero Kai no daba la indicación de abordar, no le gustaba para nada el clima y no quería arriesgarse, pero los demás (salvo Rei) estaban tan desesperados por llegar a casa y descansar que lo hicieron dudar de su decisión.
-Takao, habla con tu abuelo, pregunta si ya están en casa. —Kai le extendió su celular para que el otro hiciera su llamada.
Después de un momento y un rápido intercambio de palabras, Takao colgó, —Sí, ya están en casa y esperando por nosotros, dicen que no hay problema, que no han cerrado las carreteras y, bueno tú sabes, podemos llegar rápido. No es un tramo muy largo.
Rei se dio cuenta que Kai seguía dudando, pero las palabras de Takao sonaban tan seguras que él disipó sus propias dudas y estuvo de acuerdo en seguir. Lo que ni el entrenador o el capitán sabían era que el abuelo le había pedido a su nieto que esperara porque no era muy seguro, pero el chico de gorra estaba tan ansioso de ver a su papá que minimizó el pedido.
-No hay problema señor, hemos estado trabajando desde que inició la contingencia dos días atrás. No hay problema. —Uno de los chóferes dijo tratando de convencerlos, claro que no querían perder ese traslado.
Kai se mordió el labio, la presión ya era demasiada y un dolor de cabeza empezaba a formarse, —De acuerdo, Rei, Daichi y Kyouju en uno con la mayor parte de las maletas; Max, Takao, Hiromi y yo iremos en el otro.
Anunció y todos aplaudieron, se apresuraron a subir y siguieron las instrucciones de Kai. El par de chóferes iniciaron los motores y dejaron el aeropuerto, el tráfico era pesado y eso les dio un poco de alivio, quizá no era de locos lanzarse a la carretera con esas condiciones meteorológicas. La cantidad de vehículos poco a poco fue disminuyendo, y ambos carros tuvieron espacio libre para maniobrar y acelerar un poco. Estaban en plena autopista, y aunque las condiciones del clima no había mejorado en nada, los taxis iban a velocidad constante, ninguno de los pasajeros prestaba mucha atención, demasiado ocupados en otras cosas como para ver el camino.
Los dos vehículos se habían estado moviendo con relativa cercanía, pero llegó un momento en que se separaron, el de Rei y los dos más chicos se retrasó, el otro siguió con la velocidad incrementándose tan gradualmente que ninguno de los otros parecía notarlo.
Entonces, en un solo instante, cuando el taxi de Max ya tenía cierta distancia de ventaja, el sonido de un choque delante de ellos hizo reaccionar a todos. El chofer presionó el pedal del freno, aprisa y profundamente, los frenos inmediatos del carro reaccionaron como era de esperarse en un vehículo que había sido aprobado para trabajar en el aeropuerto, pero la mala combinación de velocidad y agua no ayudaron.
Los pasajeros del taxi que llevaba la delantera contemplaron cómo dos automóviles delante de ellos se estrellaban justo contra los tres vehículos del primer choque, un instante después, una camioneta daba de lleno contra un camión de transporte que se volcaba, justo delante de ellos. Hiromi se contuvo el grito de miedo, Takao y Max no pudieron hacer otra cosa que sujetarse al asiento, Kai sólo extendió la mano hacia el volante para tratar de esquivar el inevitable encuentro.
Max, Kyou y Daichi estaban a la expectativa desde el primer choque, cuando fueron escuchando los subsiguientes encuentros se preguntaban dónde estaban sus amigos. El chofer de este segundo taxi tuvo un poco más de suerte al haber disminuido la velocidad con mayor tiempo de ventaja, así que cuando ya se acercaba a la carambola que estaba delante de ellos, consiguió hacer un contacto no tan fuerte, al igual que el vehículo que los embistió por detrás.

Takao abrió los ojos con un terrible dolor en el hombro, la sensación de estar mojado y el viento pegándole en la cara lo pusieron alerta, cuando menos lo suficiente como para ver a su alrededor y preguntarse si todo había sido un sueño cuando iba completamente dormido en el taxi. Miró a un lado y se encontró con Hiromi inclinada contra el asiento del chofer, trató de moverla pero se dio cuenta que no había modo de hacerlo.
Cuando sintió las manos de Takao tratando de despertarla, Hiromi dejó escapar un alarido, tanto de dolor como de sorpresa y miedo. Trató de responder y moverse, pero sus dos piernas estaban atrapadas por el asiento del chofer, miró hacia Takao sin poder distinguir mucho porque su cabello ahora mojado se revolvía frente a su cara, y estaba toda adolorida. Ella sabía que Takao estaba desesperado y asustado, pero ella estaba tan asustada como él y no pudo hacer otra cosa que llorar y gritar ante su situación.
Los llantos de Hiromi llegaron a los oídos de Kai, movió un poco la cabeza para quitarse el exceso de agua que hacía que su cabello se pegara en su cara, pasó su mano derecha sobre ella para retirarlo, pero la encontró tan adolorida que lo hizo con la izquierda. Miró a un lado y a otro para recordar dónde estaba, el dolor que se disparó en su pecho y los gritos de Takao y Hiromi le dieron la respuesta. Su primera reacción fue la de voltear hacia ellos y tratar de saber qué pasaba.
-¿Te puedes mover? —preguntó a nadie en especial.
-Yo sí, ella está atrapada.
-¿Cómo está Max? —La voz de Kai apenas y llegaba a los oídos de Takao.
El chico de la gorra se giró hacia su amigo estadunidense, tratando de prepararse para controlarlo en su estado de histeria, pero estaba en un silencio abrumador. También recargado contra el asiento pero en silencio, Takao entró en pánico y hurgó desesperadamente el cuerpo del otro buscando qué era lo que le pasaba. Cuando sintió una dura superficie entrando y saliendo del pecho del rubio sintió un escalofrío aún mayor. Le llamó y le gritó, pero Max no contestó.
-¡Está muerto! ¡algo lo atravesó! —Takao gritó desesperado.
Para ese momento Kai ya había abierto la puerta de su lado y trataba de bajar, aún cuando su pierna izquierda respondía con mayor lentitud y un enorme dolor, se asomó por la ventana del rubio y buscó a tientas un pulso en su cuello, mientras su propio corazón se agolpaba en su pecho esperando encontrarlo. A pesar del ruido del desastre, se dejó escuchar su suspiro de alivio, Max estaba vivo pero en mal estado.
-Está vivo, pero tienen que atenderlo… —Kai siseó cuando trató de mantenerse en pie, —no lo muevas, no sabemos en qué estado está. Iré… a ver, a ver… —trató de seguir, —intenta sacarla.
Takao se quedó estupefacto cuando escuchó hablar a Kai, quizá por las palabras que le decía, por la forma en que las decía, por la situación en que las decía, o… por todo, verlo decir eso con la cara completamente ensangrentada y un gesto de dolor que él mismo se encontró cuando se miró en el espejo retrovisor. También (igual que Kai) tenía chorros de sangre mezclados con agua bajando de su cara, pero se sobrepuso aprisa de la impresión y trató de sacar a la chica, pero sus dos piernas estaban prensadas con el asiento.

Rei sentía un dolor terrible en el pecho, podía darse cuenta que tenía algunas cortadas por la forma en que sus manos y su ropa se mancharon de sangre, pero imaginaba que no eran demasiado serias pues podía moverse y se sentía con toda la fuerza del mundo. Desató aprisa los cinturones de seguridad de Kyouju y Daichi que estaban shock, el pelirrojo prensado del brazo del asiento y el otro abrazado a su computadora.
-¿Pueden moverse? Tenemos que salir de aquí. —Les dijo apurándolos a moverse.
Se dio cuenta que el chico de lentes se sujetaba con insistencia la cabeza, mientras que Daichi pegaba ambos brazos a su pecho, los dos estaban como él debía verse, con pequeñas cortadas y tiritando de frío, pero con la suficiente buena condición para salir de ahí. Rei los tomó de las manos a ambos mientras los alejaba de los vehículos siniestrados, el chofer ya había salido y esperaba a un lado de la carretera por la ayuda que no debía tardar.
El chino sabía que era lo mejor que podían hacer, no quedarse cerca de la zona del desastre con peligro de que nuevos vehículos participaran en ese choque masivo, y esperar que los equipos de auxilio llegaran pronto. Rei miró a ambos, mientras que el pelirrojo parecía comenzar a reaccionar recostándose en el piso, el otro estaba aún casi catatónico. Rei se inclinó junto a Daichi y puso una mano en su hombro.
-Voy a buscar a los demás, no se muevan de aquí. Regreso en unos minutos.
Daichi asintió tontamente, había entendido perfectamente las palabras de Rei, pero él mismo no era capaz de formular algo, así que el asentimiento de cabeza fue lo más expresivo que podía conseguirse.
Pero le bastó a Rei para saber que había sido entendido y emprendió su cauteloso camino en búsqueda de sus amigos, lo primero de lo que se dio cuenta era que había sido una decisión bastante estúpida haber dejado el aeropuerto en esas condiciones, luego que había muchos imprudentes como ellos, pues al menos en ese primer vistazo pudo contar al menos quince vehículos. Había de todas las clases, desde compactos hasta un transporte de mercancía, a un lado de éste que estaba impactado con una camioneta distinguió el inconfundible color del taxi.
Tratando de acercarse a él, distinguió a Kai apoyado en el cofre del auto a un lado del taxi, se acercó aprisa y lo llamó, el agua se había llevado la mayor parte de la sangre, pero el gesto de dolor del ruso era suficiente para saber que había mucho daño.
Cuando Kai escuchó los llamados de Rei, trató de preguntarle por los otros y por el mismo, de pedirle que fuera a tratar de ayudar a Takao pero estaba comenzando a perder la consciencia, sólo le señaló el taxi y a Takao que forcejeaba con la puerta del lado izquierdo, del lado en que Rei pudo distinguir la desesperada cabeza de Hiromi que se agitaba adentro.
Rei se inclinó sobre Kai tratando de ayudarle en su colapso y que no se llevara otro golpe cuando la consciencia lo dejó, lo dejó recostado en el camino y fue con Takao.
-¡REI! —Takao gritó, —¿estás bien? ¿dónde están los otros, están bien?
-Si, Takao, ellos están bien. Los puse en un lugar a salvo. Tenemos que abrir esta puerta, —dijo ayudándolo a empujarla sin ningún éxito.
Hiromi dejó de gritar cuando el shock la superó y la inconsciencia hizo presa de ella, cosa que puso más histérico a Takao que también empezó a quedarse sin energías, aunque él no perdió la consciencia, tuvo que ser obligado por Rei a sentarse por miedo a que se colapsara como Kai.
Rei se quedó a su lado, con Max y Hiromi atrapados en el taxi, Kai tirado en algún lado no muy lejos de ahí, Kyouju y Daichi a salvo pero sin estar seguro en qué condición. Y él, sujetando a Takao que trataba de ponerse de pie sin tener las energías, y sujetó su cabeza gritándose que todo iba a estar bien, los equipos de emergencia llegarían pronto, aún mejor… despertaría pronto y se daría cuenta que apenas estaban llegando a Japón, se opondría por completo a abordar los taxis y no pasaría nada de eso.
Cuando una explosión no muy lejos de ellos se dejó escuchar; el sonido de algún tanque de gasolina explotando, la lluvia pegándole a la cara y viento aullando a su alrededor, le dijeron que no era alguna clase de pesadilla.
Que todo era bastante real.

No hay comentarios: