3.7.15

Historias del desencanto III

Historias del desencanto
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3. No todo es bueno, no todo es malo
25 de Diciembre
Abrieron los ojos, aunque fueron distintas las causas que los despertaron, las reacciones y las horas, todos tuvieron el mismo pensamiento al hacerlo: ya era 25 de diciembre. Claro que sabían que era veinticinco de diciembre, recordaban haber pasado la noche anterior (y hasta muy entrada la madrugada de ese día) en casa de Takao celebrando la Navidad; pero aún así, todos parecieron reaccionar a la fecha presente, como confirmándose que habían pasado ya poco más de dos meses desde el accidente, el año se estaba acabando y ellos, el equipo y su trabajo… no habían mejorado casi en nada.
Las sesiones de entrenamiento se fueron dando gradualmente pero realmente no pudieron conseguir un ritmo de trabajo donde se hicieran progresos. Entre el miedo a esforzarse más de la cuenta, la comodidad de descansar y la frustración de no poder avanzar tanto como quisieran había hecho que sus reuniones fueran accidentadas y lentas dejando entrever más problemas que verdaderas soluciones.
Fue casi un milagro que todos accedieran ir al dojo Kinomiya para la celebración navideña, apenas unos días atrás la endeble unidad del equipo se veía a punto de quebrarse, sin embargo lo hicieron, por chantaje, convicción o lo que fuera, todos acabaron reuniéndose en el dojo de Takao. Y ni Kai podría negar que la fiesta terminó valiendo la pena, entre la comida, la fogata, los adornos o simplemente el ambiente, nadie terminó insatisfecho después de esa noche.
El abuelo fue el primero de la casa en despertar, por supuesto que no iba a comenzar a limpiar el desastre que sus nietos, su hijo y los amigos de todos habían hecho, así que se dispuso a hacer un poco de ejercicio. Después de todo, navidad o no, un poco de actividad física nunca era mala para comenzar el día.
Cuando se dirigía al patio pasó por la sala, vio a Kyou, sus papás, Daichi y Kai durmiendo en los sillones, Hiromi, Takao, Rei y Hitoshi lo hicieron en el dojo; mientras que su hijo, Max y su papá lo hicieron en los cuartos, esos fueron los suertudos. No quiso hacer ruido pero el sonido de la madera bajo el peso del abuelo Kinomiya bastó para despertar al primero.
Kai abrió los ojos perezosamente mientras trataba de incorporarse, recordó un poco de lo que era dormir en una posición incómoda después de dos meses de haber tenido el máximo cuidado de no quedarse dormido en cualquier lado como solía llegar a suceder, había quedado recostado en un sillón, y estaba seguro de que fue de los afortunados que no durmieron en el piso. Estaba satisfecho que ya no tenía que parecer persona de la tercera edad cuidándose de movimientos bruscos por sus huesos sanando, ahora sólo tenía que acostumbrarse a vivir con un poco de dolor y andar con un molesto bastón hasta que la pierna recobrara toda su fuerza, su mano derecha… bueno, si acaso llegaba a quedar bien iba a ser un gran ambidiestro.
-Buenos días Kai, ¿qué tal dormiste?
-Lo he hecho mejor, sr. Kinomiya. —Dijo quejándose un poco al estirar las piernas.
-Hay comida en la cocina si quieres desayunar, voy a hacer ejercicio… a menos que quieras unirte conmigo.
Kai sólo negó y el viejito salió al jardín, no tenía mucha prisa por irse así que decidió quedarse un rato ahí mientras revisaba los mensajes y las llamadas pendientes para saber qué clase de pendientes tenía.
Eran las ocho con treinta de la mañana cuando el abuelo terminó su rutina, entró a la casa por la cocina y se topó a Rei tratando de decidirse por donde comenzar la limpieza, los dos se saludaron y el abuelo sonrió con las buenas intenciones del chino, siempre era el más comprometido con mantener el orden y la limpieza, aunque eso a veces rayaba en lo obsesivo.
-No te molestes muchacho, los Kinomiya nos encargaremos de eso. Además, oí que tienes un vuelo pendiente.
-Claro abuelo, sólo quiero ayudar un poco. —Rei dijo tomando los recipientes más grandes y apilándolos en el piso.
El abuelo Kinomiya asintió y se quedó en la cocina después de tomar un enorme vaso con agua apoyando un poco al chino, lo que Rei no confesó era que no lo hacía tanto por verdadera preocupación (aunque mucho había de eso) sino para tratar de calmar sus ansias. Iba a China por primera vez en más de ocho meses, nadie sabía nada (hasta donde sabía) del rompimiento con Mao, de su salida de los Baihuzu y parecía que todos aún estaban preocupados por él tras el accidente, pues no lo habían visto.
Mención aparte de que no sabía cómo iba a ser estar en casa, sin la compañía eterna de Mao, que todos tendrían el conocimiento que había dejado su equipo de toda la vida y que ese accidente había ocurrido por la misma razón, Rei aún tenía ciertas razones para sentirse culpable.
Después de darse cuenta que lo mejor que podía hacer en ese momento sería darse un buen baño, el abuelo Kinomiya dejó la cocina después de insistirle a Rei que mejor regresara a casa para que preparara su viaje. Fue al piso superior y se asomó a cada una de las habitaciones, en aquella donde los Mizuhara dormían se encontró a padre e hijo ya alistándose para irse. Intercambió saludos con cada uno y les preguntó si querían darse un baño, después de recibir una negativa diciendo que se irían a casa para hacer eso sin dar más molestia, intercambiaron otro tanto de cortesías y se despidieron.
-¿Nos vamos ya papá? —Max preguntó poniéndose de pie con calma, ya estaba en mucha mejor condición pero eso no significaba que fuera irresponsable con sus movimientos.
Taro Mizuhara lo miró unos segundos y negó, —No, yo creo que primero tengo que decirte lo que tu madre me dijo después de haber hablado contigo. —Hizo una pausa para darle más emoción al asunto.
-¿Qué es papá?
El hombre sonrió ante la insistencia de su hijo, —Nos espera en Estados Unidos para celebrar el año nuevo con ella, dijo que fue más fácil conseguirnos boletos para allá que ella para acá, ¿qué dices?
-¡Genial! —Max brincó un poco y gritó, se había hecho a la idea de que la pasaría en Japón, su mamá le dijo que no había conseguido pasajes de avión para ir a Japón, pero jamás había considerado que ellos fueran a Estados Unidos. —¿Y qué esperamos?
-Calma, calma, creo que tienes que decirles a tus amigos, ¿no crees?
El abuelo entró a la habitación donde su hijo había dormido, pero hizo un gesto cuando se dio cuenta que la cama estaba vacía; sin poder creerlo, bajó de nuevo, Kai seguía en el sillón, Rei en la cocina, Max con papá se le habían unido, sólo los flojos de su hijo y nietos no estaban ahí. Entró al dojo, después de despertar calmadamente a Hiromi y darle a entender que no se asustara, tomó una de las espadas de kendo que guardaba ahí y comenzó a azotarla contra el piso de madera; claro que los tres Kinomiya durmiendo ahí pegaron un grito y un brinco por el susto, Hiromi y el abuelo empezaron de inmediato a reír a carcajadas ante la cara de los tres Kinomiya.
-¡No puedo creer que hayas hecho esto! —Tatsuya dijo indignado.
-No podía dejarlos dormir tanto tiempo, alguien tiene que limpiar el desastre que dejaron.
-¡Estás loco abuelo! ¡hay modos más civilizados de hacer las cosas! —Takao fue el más gritón.
-Además no fuimos los únicos que estuvimos celebrando. —Hitoshi estaba más compuesto ya.
-Pero son los que viven aquí, así que a mover las patitas, hay mucho que deben hacer.
-Y supongo que también nos vas a ayudar, ¿verdad? —el nieto mayor quiso reafirmar.
Aunque claro, ya sabía la respuesta.
-¿Acaso pondrás a trabajar estos viejos huesos? No, claro que no puedo ayudarlos, estoy muy viejo para trabajar más.
Hiromi y los tres Kinomiya se quedaron en silencio, sorprendidos de la genial actuación del abuelo que se fue cojeando y quejándose hasta dejar el dojo. Después de unos segundos en que quedaron estupefactos y sabiendo que no valía la pena discutir el punto del abuelo respecto a que eran los anfitriones, se dispusieron a hacerse cargo de la casa. Hitoshi y su padre fueron los siguientes en salir del dojo después del abuelo, Takao se quedó ayudando a Hiromi, ella se había adaptado maravillosamente a la prótesis, gracias en parte al hecho que sólo perdió media parte debajo de la rodilla y la pieza suplía casi por completo la sección perdida, y por otra parte, claro, gracias al apoyo de todos.
Takao por su parte, estaba a la perfección, podía decirse que se unía al club de la salud de Rei, Daichi y Kyouju. Su único inconveniente era que se estaba volviendo flojo para entrenar después de tantas semanas de descanso y cuidados extra, nadie podía decir que no le gustaba la buena vida; pero en parte a esa actitud había venido a conflictuar con el equipo, si antes él y Kai tenían rivalidad por los tiempos de descanso y entrenamiento, ahora podrían llegar a ser batallas campales sino fuera porque Kai aún no recuperaba del todo su mano de hierro para controlar al equipo.
Los dos salieron del dojo para hacer aparición en la sala donde Kyouju y su familia habían despertado finalmente, Kai terminaba de ponerse al día, Daichi trataba de seguir durmiendo, Rei era sacado de la cocina por Hitoshi para que dejara de esconderse, Max y su papá bajaban… llegó el punto en que el equipo quedó reunido mirándose entre ellos en silencio, después de todo, el año se acababa en seis días y había muchísimas cosas que hacer.
-He estado planeando un sistema que… —Kai comenzó, habiéndose propuesto que tomaría de nuevo las riendas completas del equipo, pues Rei como Capitán había mostrado no ser tan viable, el chino simplemente no se mostraba del todo dispuesto a actuar tan severamente como debía.
-Espera Kai, un momento… no voy a estar las próximas dos semanas. —Max interrumpió, —mamá quiere que pasemos los días siguientes con ella. Me voy hoy por la noche.
Hubo un silencio incómodo, todos miraron al estadunidense, ya de por sí no había sido partícipe de los entrenamientos como debía, y ahora resultaba que se iba.
Rei sabía que no era el momento indicado pero si la bomba iba a estallar tenía que sacar la que él tenía guardada, —Ya saben que me voy a China unos días, ¿verdad? Sé que no es el momento pero sólo… quería recordarles. Me voy mañana, pero quiero que lo tengas en cuenta Kai.
El molesto silencio siguió con ellos, Takao y su familia (mas Hiromi que había sido invitada) iban a Kusatsu a celebrar el año nuevo en un baño de aguas termales, se iban en cuatro días y aunque regresaban dos días después era algo paradójico que alguien que decía querer reconquistar su título mostrara tan poco entusiasmo en sus entrenamientos, poco compromiso con las fechas de los mismos y encima de todo, se fuera de paseo con su familia sin preocuparse por lo que no había hecho y faltaba por hacer.
El entrenador ya no dijo nada, asintió lentamente y regresó a su teléfono batallando con las teclas y sus dedos de la mano izquierda que no terminaban de acostumbrarse a ese nuevo modelo. Takao no le dio importancia y fue con Hiromi a la cocina a buscar a su abuelo, ella quiso detenerlo pero no deseaba ninguna discusión para no terminar mal el año. El papá de Max salió de la cocina y le dijo a Max que era momento de irse, el estadunidense asintió y se despidió de cada uno de sus amigos, ninguno le negó la cortesía pero el rubio se dio cuenta que había cierta molestia por ese repentino anuncio, aún así, no iba a perderse ese año nuevo con su mamá sólo para que Rei se fuera a los pocos días, y Takao con Hiromi otro día después.
-¿No vienes Rei? —el papá de Max preguntó.
-Creo que quiere quedarse un rato más papá. Tienes llaves, que te vaya bien en China.
-Gracias Max, espero que también les vaya bien. —Rei los despidió en la puerta.
La tensión no terminó de disiparse con la salida de los Mizuhara, la familia de Kyouju se despidió y claro el chico nervioso no iba a hacer su acción protagónica tratando de reforzar los lazos del equipo, así que sólo dijo tímidamente que se iba y que por favor le avisaran cuando todos estuvieran de regreso. Rei volvió a refugiarse en la cocina dejando a Kai solo con Daichi que se había resignado a no volver a dormir pero realmente no queriendo participar en la toma de decisiones, le quedaba mejor eso de sentarse y esperar.
Eran cerca de las once de la mañana, Hiromi se había ido poco después de la familia de Kyou, y todos los demás se habían ocupado de algo y desayunaban donde podían, de pronto vino un inusual llamado a la puerta de la casa Kinomiya. El abuelo fue el encomendado a abrir porque era el único que seguía sin ayudar, regresó con un gesto extrañado que hubiera asustado a quien lo hubiera visto, lástima que nadie le prestó atención.
-Kai, —dijo al entrar, —alguien te busca aquí, —hizo una pausa, —dice que es tu padre.
La primer respuesta del ahora entrenador frustrado fue un suspiro molesto, después un agradecimiento, —Gracias Sr. Kinomiya, me encargo de esto. —Se puso de pie y estaba buscando el bastón para ir a la puerta cuando vio a Susumu entrar con un poco de duda después del amable gesto del abuelo invitándolo a hacerlo.
-Pase, pase, usted disculpara la situación del lugar, pero es navidad, la limpieza es de lo último que uno se acuerda.
-Si, apuesto que sí. —Susumu respondió algo ansioso por tanta amabilidad tan espontánea. —Ey, Kai, tu abuelo me dijo que ibas a estar aquí. Sabía que si esperaba a que regresaras, quizá no querrías hablar conmigo así que vine.
-Sí, puedo darme cuenta.
El abuelo los dejó solos y entró a la cocina con una enorme sonrisa, contento de que al menos había algún familiar con el cual Kai pasara ese día. La cocina Kinomiya ya parecía campo de trabajos forzados, Tatsuya, Hitoshi, Takao y Rei se ocupaban de la limpieza, cuando vieron al mayor entrar con una enorme sonrisa no pudieron evitar preguntar la razón.
-El papá de Kai está allá afuera, —se detuvo un momento, —no pensé que Kai tuviera un papá. —Agregó sonriendo.
La misma pregunta recorrió las cabezas de los demás; Rei, Hitoshi, Takao y su papá dejaron de hacer sus labores y se agolparon a la puerta para ver el inusual evento. Con tanta desorganización que al aparecer en la sala hicieron suficiente ruido para interrumpir la conversación que los dos Hiwatari llevaban, Susumu volteó y saludó a los recién llegados. Tatsuya recordó al hombre y lo saludó con cierta familiaridad.
-¿Qué te trae por aquí? —el padre de Takao preguntó.
-Vine a hacer una propuesta a mi hijo, aunque parece que no le interesa.
Rei, Takao y Hitoshi voltearon a Kai, éste frunció un poco el ceño, pero al ver a los tres Kinomiya juntos, Rei que se iba pronto, Max que ya no estaba. Devolvió la mirada a su padre y asintió diciendo sin emoción, —Si a nadie le importa este equipo, a mí menos, voy contigo.
Susumu torció un poco la cabeza, no era precisamente el humor en que quería oír esa afirmación pero ya era el máximo triunfo, —De acuerdo, nos vamos mañana temprano, tu abuelo accedió a prestar el avión. Ve a alistarte, no regreso contigo porque seguramente él se arrepentirá. Te espero en el aeropuerto.
El chico asintió y dejó la casa, ni Takao ni Rei quisieron decir algo, ¿con qué cara reclamar que él también se iba? Regresaron a la cocina para seguir ayudando y dejaron a Tatsuya y Susumu poniéndose al día con algunos temas que sólo a ellos les interesaban.
-¿No sería mejor que fueras con él? No debe ser muy fácil preparar maletas en su condición. —Tatsuya preguntó.
-Seguramente no es fácil, pero no me va a dejar ayudarle, y mi padre puede cambiar de decisión muy pronto. Es lo mejor para todos.
El veinticinco de diciembre terminó con todos en caminos separados, Max despegó por la tarde a Estados Unidos, Kai por la mañana del día siguiente a Australia, Takao se quedó al igual que Rei, pero sólo era cuestión de tiempo para que hicieran lo mismo.
26 de diciembre
(Estados Unidos)
Max comenzó su día muy tarde, después de haber dormido poco la noche anterior, haber tenido un largo vuelo y un recibimiento demasiado alegre de parte de su mamá, la noche fue como un deseado premio para él y terminó durmiendo más de lo que recordaba. Eran casi las tres de la tarde en Estados Unidos, y su mamá lo invitó a acompañarla a las instalaciones de su equipo, Max aceptó mientras su papá hacía los preparativos para la cena.
Judy le había dicho que casi todos los integrantes de los PPBAllStarz estaban fuera por las fiestas, salvo Emily y Michael que vivían en la ciudad. Llegaron al centro y de inmediato la chica y el beisbolista le dieron la bienvenida al rubio diciéndole cuán preocupados estaban después del accidente, muy a pesar de que Michael había ido a Japón a verlo.
(Japón)
Takao despertó sin demasiados ánimos, Hiromi no había regresado porque al enterarse de la nueva separación de todos, le reclamó a Takao por no haber hecho más para mantenerlos juntos, incluso le echó en cara que por él no habían trabajado gran cosa como debían. Incluso fue a ver a Rei y Kai para hacerlos entrar en razón, al chino no lo encontró, al otro lo halló a punto de dejar la casa para irse al aeropuerto. Por lo que Takao supo, Kai estaba demasiado enojado por la misma razón que ella, pero contrario a lo que Hiromi estaba haciendo, Kai se iba del país unos días siguiendo el ejemplo de los otros. Quizá por esa razón, Takao no sentía muchos ánimos de levantarse.
Rei se movía de un lado a otro de la ciudad, apurado viendo su reloj cada vez más seguido, estaba fuera de su casa desde muy temprano tratando de ocupar la mente en otra cosa que no fuera su viaje a China que debía comenzar ese día por la noche. Cuando regresó a la casa Mizuhara siendo casi las seis de la tarde encontró a Hiromi esperando por él en la puerta.
-¿Hiromi? ¿qué haces aquí?
La chica sonrió mientras jugaba con el bastón, —Parece que sólo por sorpresa es el único modo en que puedo encontrarte Rei, quiero platicar contigo, ¿tienes tiempo?
-No mucho, tengo que empacar y es muy tarde.
-No te preocupes, puedo ayudarte.
Rei no tuvo opción, abrió la puerta y le permitió entrar. La verdad era que ya había empacado desde tres días atrás, en otro intento vano por quitar sus ansias de ese viaje, y Hiromi ya se esperaba algo como eso, por eso ya no dijo nada cuando vio las maletas en la sala. Rei se sentó y la miró esperando que ella le dijera su razón.
-¿Te sientes bien, Rei? —la chica decidió comenzar por el estado de Rei, —te veo muy ansioso desde ayer.
-Sí, si… no, la verdad es que no, —Rei frunció un poco el ceño por lo extraño que era estar contando sus problemas con ella y no con Kai o alguno de los usuales, —no quiero ir a China, pero tengo que ir.
Le tomó un rato a la chica entender esas palabras, ¿Rei no quería ir a China? —Déjame adivinar, ¿tiene algo que ver con tu decisión de volver al equipo con Takao?
Rei asintió lentamente, —Ellos van a odiarme, Mao no lo dijo cuando estuvo aquí con Lai por el accidente. Pero ahora que ya estoy bien, seguramente me van a odiar otra vez, ya pasó cuando dejé China la primera vez, tardé mucho para que pudieran perdonarme, ahora seguro me van a sacar de la aldea.
La chica trató de asentir, pensando que entendía pero ella no podía hacerlo. Sabía poco de los usos y costumbres de la aldea de Rei, aún menos de la relación que tenía con su gente y sus amigos, lo más que podía hacer era ofrecer lo que entendía. —No creo que pase nada de eso Rei, son tus mejores amigos, deben entender.
El chino sabía que eso era lo que Hiromi iba a decir, aún así consideró que debía tener razón, porque no importaba los cientos de kilómetros de distancia entre un país y otro, o las diferencias en tradiciones. Los miembros de Baihuzu y de… bueno, su equipo de Japón (aún no sabían si seguirían con el nombre) eran sus amigos, y de los buenos, así que no debía haber razones para creer que lo que su amiga en Japón creía, iba a ser distinto a lo que sus amigos en China tuvieran que decir.
-Eso espero Hiromi. —Rei asintió, —¿De qué era de lo que querías hablar?
-¿Por qué no hiciste nada para mantener a todos aquí? Eres el Capitán Rei, es tu… labor hacerlo.
-Kai tampoco hizo nada, —Rei dijo justificándose.
-Kai puede abandonarnos si quisiera, ser entrenador no lo obliga a nada… pero él si trató, pero después Max dijo que se iba, ya sabíamos que tú y Takao lo iban a hacer. Pudiste haber hecho más, tienes que ser el Capitán de este equipo, Rei.
Claro, eso era lo que Hiromi iba a decir; Rei pensó que debería dedicarse a decir el futuro porque había imaginado todo eso; sin embargo prefirió guardar silencio respecto a eso y asintió, —Sí, sé que debía, pero de cualquier modo, Max, Takao, tú y yo nos íbamos a ir, Kai se fue por eso, es obvio que pensaba viajar. Como sea, creo que necesito pensar mucho muchas cosas, cuando regresemos será otro momento.
Hiromi suspiró largamente, asintió porque entendía que no tenía sentido decir más; se puso de pie y se despidió de su amigo. —Que te vaya muy bien Rei, saluda a Mao y los demás. —Ya estaba por deja la casa cuando agregó, —Sólo espero que cuando quieran retomar todo, no sea demasiado tarde.
La noche cayó, Takao y su papá acompañaron a Rei al aeropuerto, repitieron los buenos deseos de Hiromi y los saludos a los demás. Sólo que Takao ya no hizo ninguna alusión a las carencias de Rei como Capitán, simplemente se limitó a la despedida, y que le trajera algo rico de comer. Los dos Kinomiya regresaron a la casa, Daichi y el abuelo habían salido a hacer unas compras de último minuto para el viaje del día siguiente. El papá de Takao entró diciendo que se iba a dormir un rato, porque como él era el principal chofer quería estar bien descansado, Takao fue a la cocina donde Hitoshi cenaba viendo la televisión.
-¿Qué tal la partida de Rei? ¿ya no pelearon?
Takao se echó a reír, —¿Por qué íbamos a pelear? Rei y yo somos amigos, sabíamos que íbamos a salir y que nos veríamos hasta el siguiente año, el único enojado fue Kai. No hay nada de que preocuparse Hitoshi.
-Si tú lo dices, —Hitoshi sonrió señalándolo con su pan, —piensa lo que dices, creo que si repasas lo que pasó el último campeonato, vas a darte cuenta que no todo está tan bien como dices. —El hermano mayor notó la molestia en el menor, —No te preocupes, es la última vez que te voy a decir algo.
Takao ya no le respondió, hizo una mueca, abrió el refrigerador, se sirvió un vaso con leche y salió de la cocina. Subió a su cuarto dando pasos largos, cuando entró cerró la puerta y se sentó en la cama, ¡pero claro que todo estaba bien! Estaban juntos, ya habían superado el accidente, había que entrenar mucho pero tenían al Campeón, y él era el exCampeón. ¡Todo estaba bien!
27 de diciembre
(Australia)
-Sería genial si vinieras conmigo, pero tengo que acabar primero mis pendientes y después me puedo enfocar por completo en el proyecto que tenemos, ¿qué dices? ¿vienes?
Kai asintió sin ver a su padre, él estaba concentrado en contemplar el mapa de la ciudad donde se estaban hospedando, —Avísame cuando tengas tiempo. —Fue la simple respuesta, pues estar con su padre no era su razón para dejar Japón, sino simplemente hacerlo.
Susumu asintió, —¿Qué vas a hacer? No puedes quedarte aquí todo el día.
-No, hay lugares que no visité la última vez. —Dijo mirando el mapa esperando por el otro para irse.
Su padre dio un largo suspiro y salió de la habitación. Era su primer mañana en Australia y Kai no pensaba ni perder un segundo encerrado en esa habitación, convaleciente o no, ya había dejado Japón, tenía que aprovechar su estancia en Melbourne visitando todo lo que no pudo la vez anterior, pues a su razonamiento, tenía que encontrar algo mejor en que ocuparse que sólo estar rondando su enojo.
(China)
Aspiró hondamente mientras reiniciaba el paso, había llegado ya noche a China y había hecho una escala para dormir, reinició la jornada cuando había luz de sol. Había tomado un tren y un bote, ahora sólo le faltaba una larga jornada de camino por la montaña; Rei no había tenido tiempo para pensar en las palabras de Hiromi, o más bien, no había querido hacerlo porque tiempo había tenido demasiado.
De acuerdo a sus cálculos le faltaban como dos horas todavía, y eso era bueno porque estaba cansado y malo porque significaría que iba a llegar aún con luz del día y todos se iban a enterar de su regreso. Hizo una pausa para descansar y comer, se recostó y se quedó dormido un rato.
Despertó una hora después, permaneció un rato ahí mirando el cielo y las nubes pasar, se preguntó qué iba a hacer cuando llegara a la aldea, qué le iban a decir, cómo iba a responder. Se talló los ojos y se puso de pie, tenía que reiniciar su jornada, era algo que no podía evitar y quizá todo fuera solucionándose poco a poco.
La entrada a la aldea fue muy contraria a la que esperaba, imaginaba que todos iban ir cerrando sus puertas y ventanas a su paso, y que cuando llegara a su pequeña casa (si aún seguía de pie) iba a estar totalmente saqueada… por eso fue la gran sorpresa que la gente que lo vio llegar se acercara a él y lo rodeara, lo saludara, lo abrazara y le dijera lo alegres que estaban de verlo ahí que estuviera bien.
Sin duda no lo esperaba.
-¡REEEEIIIIIII! —se escuchó el grito de Mao, —¡no puedo creer que estés aquí!
Ella lo tiró al lanzarse a abrazarlo, y no le importó la escena que hacían, ella estaba contenta de ver a su amigo ahí. Lai, Kiki y Feng aparecieron detrás de ella, lo ayudaron a separar a la chica de él y lo ayudaron a levantarse. Intercambiaron saludos y preguntas, lo acompañaron a su casa que estaba impecable, ni se notaban sus ocho meses de ausencia.
-¿Por qué no descansas Rei? Preparamos una cena para tu llegada. —Lai dijo poniéndole una mano en el hombro, —Hay unos visitantes que seguro conoces, salieron por la mañana pero deben estar aquí para el ocaso. Te llamaré cuando todo esté listo.
Rei asintió lentamente, aunque su sentido de responsabilidad le decía que ayudara, la verdad era que seguía muy cansado y tan buen recibimiento lo había aturdido, decidió dormir otro poco para poner en control sus emociones.
(Japón)
Los Kinomiya llegaron a la zona de baños termales de Kusatsu, al hotel donde habían reservado dos meses atrás. Tatsuya llegó a dormir, Hitoshi también, el primero por ser el único conduciendo ya que su hijo mayor había decidido irse de fiesta el día anterior y no había llegado sino una hora antes del momento de irse, el abuelo y Daichi se fueron de inmediato a los baños; Takao y Hiromi decidieron dar un paseo por las orillas de la ciudad.
El hotel se ubicaba entre una zona boscosa y los lindes de la ciudad, era un bonito paisaje y había mucha gente en las calles, al ser una zona turística y popular. Los dos caminaron por las angostas calles un rato y luego se detuvieron en un parque, Takao notó de inmediato a un grupo que practicaba con sus blades, Hiromi ni se molestó en tratar de distraerlo y lo siguió de mala gana, había cierto precio que pagar por ser la novia del exCampeón mundial.
Los dos quedaron contemplando la batalla, ella se dio cuenta de las ansías que él mostraba, eso era buena señal, al menos aún le entusiasmaba competir. Recordó que Takao no llevaba su blade y suspiró aliviada que no se pondría de necio queriendo retar a los chicos, y se contentaría con verlos en silencio. Sus esperanzas se desquebrajaron cuando tres de los presentes lo reconocieron y le hicieron casi fiesta mientras lo invitaban a acercarse.
-¡El Campeón Takao Kinomiya! —dijo uno de los mayores, —¡no puedo cree que estés aquí!
Hiromi suspiró molesta, lo que Takao necesitaba no era quien le inflara el ego, sino quien lo pusiera a trabajar. Aunque tuvo que admitir que le contentaba ver que no había perdido admiradores, quizá eso bastara para meterlo de nuevo en forma y que se tomara las cosas más en serio para ponerse a trabajar.
-Sabemos que este año vas a recuperar tu título Campeón, tienes todo nuestro apoyo.
Takao hizo su típico gesto de cuando se apenaba, echando una mano a la base de su cuello, —¡Gracias muchachos! Con el equipo que tenemos vamos a arrasar.
-¡Claro que sí! Ya verás que ese accidente no fue nada, contigo, Max, Rei y Daichi serán invencibles.
Uno y otro siguieron dándole ánimos, no faltó quien le pidió su autógrafo, y todo iba bien hasta que dos muchachos comenzaron a discutir sobre cuál de sus poderes era el más fuerte. Takao y Hiromi se dieron cuenta que esos chicos eran más que fanáticos, no sólo lo habían reconocido de inmediato, sino que podían decir de memoria cada uno de sus ataques especiales y en qué consistían.
-¿Cómo es tu nuevo poder? —preguntó uno de pronto.
Hiromi y el otro voltearon a verlo con cierta confusión, —¿Qué?
-Cada año nos has sorprendido con nuevas técnicas, el año pasado no, pero entendemos porque la competencia no fue tan grandiosa. Este año nos vas a dar la gran sorpresa, ¿verdad?
Takao se rascó la cabeza, —¿Qué puede haber mejor que mi Ataque Tornado?
Otro respondió de facto las carencias en el ataque y los poderes de los otros que podían neutralizarlo o superarlo; Hiromi corrió y tomó del brazo a Takao, esos chicos eran casi obsesivos como Kyouju, y no era la clase de estímulo que quería para su novio.
-¿Por qué no regresamos Takao? Tu papá debe estar preocupado.
-¿Vendrás mañana? —preguntó uno ansioso, —sería estupendo tener una batalla, aunque guardes las sorpresas para el Campeonato, déjanos pelear contigo aunque una vez.
Takao asintió lentamente, —Sí, mañana… mañana los veo aquí… vamos Hiromi. Adiós chicos.
Los demás lo despidieron repitiendo las aclamaciones y los aplausos, Takao se despedía casi con la misma fanfarronería que otras veces, pero Hiromi lo notó apurado por salir de ahí. No podía decir que estaba segura por el cambio de humor, pero tenía una teoría que sonaba acertada.
Ya había comenzado a oscurecer, caminaban aprisa de regreso al hotel, cuando estaban en la entrada del hotel, Takao se detuvo haciendo que Hiromi hiciera lo mismo, —¿Tú también crees que necesito un nuevo poder?
Hiromi lo tomó por el brazo y lo impulsó a seguir caminando, —No, sólo creo que necesitas trabajar un poquito más, nadie más ha dicho nada sobre trabajar en una nueva técnica.
Takao asintió y siguió a la chica, sus palabras eran muy ciertas… pero jamás nadie había avisado que iba a desarrollar un nuevo poder, ¿por qué habrían de hacerlo ahora? Año con año, así había sido… la sorpresa la daban hasta que estaban en el plato, a mitad de la batalla y con todo en contra. ¿Qué tenía él ese año para ofrecer?
(Australia)
Ya era muy tarde, Kai se había alejado demasiado del centro de la ciudad; estaba muy cansado pero satisfecho de haberse demostrado que ya estaba dejando atrás su etapa de discapacitado. El sol a punto de irse iluminaba el malecón de Saint Kilda, la brisa veraniega de ese hemisferio refrescaba y lo tranquilizaba. Estaba sorprendido de que su padre no lo estuviera atosigando con llamadas preguntando por su ubicación, el tiempo que le tomaría regresar o el ofrecimiento a acompañarlo, sólo había recibido una llamada donde Susumu le preguntó dónde estaba, si estaba bien y que había acabado ya su trabajo.
Aunque tenía ya la intención de regresar, Kai se detuvo un rato para descansar la pierna. Muchas personas aprovechaban que el calor había amainado y salían a hacer ejercicio. Él no estaba prestando mucha atención a los que pasaban delante de él, ya fuera en bicicleta, en patines, corriendo o simplemente caminando con el perro; nunca había sido de los indiscretos que miraban a las personas, pero esta vez simplemente no pudo evitar que dejara de ver a un grupo de cinco que venían trotando del rumbo del faro. Tal vez por la sorpresa de verlos ahí, o por el conocimiento que no podría hacer alguna de sus clásicas desapariciones casi mágicas.
Sólo dos en el grupo lo reconocieron cuando se acercaban, ambos se detuvieron entorpeciendo el ritmo de los demás.
-¡Gianni! ¿por qué te detienes así? —Olivier preguntó enojado, —tal vez hay chicas por aquí, ¿pero por qué tenías que detenerte también, Julia?
El italiano miró alrededor para asegurarse que no había chicas y luego colocó la mirada hacia el otro, —¿Kai? ¿qué estás haciendo aquí?
Los demás se dieron cuenta y repitieron la misma pregunta, deteniendo el ritmo y acercándose al otro, —Pensamos que no los veríamos fuera de Japón en mucho tiempo.
-No, sólo estoy yo por acá. Adivino que están entrenando.
Giancarlo levantó ambos brazos, —¡Exacto! Nos preparamos para el rally asiático.
-¿Cómo estás? Pudimos hablar con el Sr. Daitenji y la mamá de Max, escuchamos de todo lo que pasó. Que bueno que nada pasó a mayores. —Julia interrumpió al rubio.
Si una amputación y extremidades rotas no son cosas mayores, Kai pensó pero se contuvo de responder, —Sí, así fueron las cosas.
Aaron, Mathilda, Julia, Giancarlo y Olivier invitaron a Kai a ir por algo de tomar, el otro los siguió sin muchos ánimos. Ellos le contaron que estaban ahí entrenando gracias al apoyo del papá de Gianni, en la vecina ciudad de Sydney se encontraba el otro equipo y Romeo estaba con ellos.
-Se supone que él es nuestro entrenador, pero Ralf necesitaba un poco de orientación como Capitán y entrenador, resulta que es aún peor que Yuriy. —Julia rió mientras se sentaban en las escalinatas del malecón.
Kai la miró un momento, —¿Yuriy es mal Capitán? Si mal no recuerdo, NeoBorg llegó más allá que muchos.
Julia le hizo una mueca, —Bueno, bueno, no me refiero a esa clase de 'malo' sino que es más duro que Yuriy; Claude y Jhonny querían unirse a nuestro equipo.
-¿Puedes creerlo? Lo dos se arrepintieron de no unirse antes. —Giancarlo levantó su botella de soda riendo.
-¿Por qué no vienes mañana a echarnos una mano? —Mathilda preguntó un tanto nerviosa porque tenía cierto miedo del otro.
-¡Claro! —Olivier le siguió la corriente, —te encargaste de los Bladebreakers por mucho tiempo, no te molestará ayudarnos un poco, ¿o sí?
Kai miró al francés y a la chica de cabello rosa, pues no era mal Capitán, pero su desempeño como sólo entrenador parecía que estaba dejando mucho que desear, y no dudaba de sus capacidades, sino de su entusiasmo. —No puedo asegurarles nada, hay ciertas cuestiones, —no pudo evitar mirar la mano.
-Claro, eso lo entendemos bien, pero si te animas estamos hospedados no muy lejos de aquí, mañana comenzamos a las ocho, allá en el faro. —Julia ofreció dejando la posibilidad abierta por si se animaba. —¿Dónde estás hospedado?
-En el centro de la ciudad, y debo irme ya, no conozco los horarios de transporte.
Todos se despidieron de Kai y éste decidió tomar un taxi para no arriesgarse a terminar perdido en los suburbios de Melbourne a altas horas de la noche. Al regresar a la habitación del hotel, encontró a su papá con la computadora encendida y haciendo trazos en una mesa de trabajo, se saludaron con la mirada, él le ofreció de comer y Kai aceptó una rebanada de la pizza que Susumu había pedido.
-No esperaba que esto me tomara tanto tiempo, pero mañana por la tarde habré acabado y podremos comenzar a trabajar, tengo algunos bocetos pero necesito ver la condición completa de tu brazo, pedi al hospital me enviaran algunas de las radiografías y así medir la capacidad que puedes alcanzar.
Kai asintió, —Si, me voy a dormir.
Susumu ya no dijo nada, quería escuchar qué había hecho Kai y cómo había sido su día, pero eso estaba muy lejos de lo que podía demandar de su hijo, —Está bien, buenas noches.
28 de diciembre
(Estados Unidos)
Max iba con su papá de nuevo al centro donde trabajaba su mamá en New York, ella había tenido que pasar la noche ahí haciendo el seguimiento de un experimento y ellos le llevaban de desayunar. Ya todo el día anterior lo habían pasado juntos y ahora ni Max ni Taro querían dejar a Judy sola en el laboratorio.
Entraron y se dirigieron al piso donde Judy les dijo iba a estar trabajando, cuando iban a tomar el elevador alguien gritó que lo detuvieran para poder alcanzarlo, a Max le dio mucho gusto ver aparecer a Rick, Steve y Eddy, justo los faltantes del equipo estadunidense. Los tres lo saludaron aliviados de ver a su amigo bien, y aún mejor en Estados Unidos ya que no habían podido tener la oportunidad de verlo en vivo y directo como Michael, tras el accidente.
Taro dejó a los cuatro platicando y fue con su esposa a dejarle el desayuno, Max siguió a los otros para unirse con Emily y Michael que ya estaban empezando a alistarse para el entrenamiento, el rubio sabía que la chica y el beisbolista estaban casi diario en el centro porque vivían en la ciudad y no habían ido a ningún otro lado en vacaciones, mientras que los otros tres vivían en ciudades distintas, quizá que se reunirían días después del nuevo año; pero le sorprendió verlos ya ahí, tres días después de navidad y aún faltando para el año nuevo.
-No puedo creer que hayan tardado tanto en regresar, nos estamos quedando atrás. —Emily comentó mirando su tabla de trabajo.
-¿Cuál es la prisa muchachos? Estamos de vacaciones. —Max quería creer que todos compartían su idea que en esas fechas no se hacía nada.
-¿Bromeas? Contigo en otro equipo, nuevos equipos formándose y otros reagrupándose, tenemos que estar en la mejor forma posible, ¿imaginas lo que pasará en el rally asiático?
-¿El rally asiático? —Max preguntó.
Todos voltearon a verlo, Michael puso una mano en su cabeza quitándose la gorra, —¿Dónde has estado metido? El Sr. Daitenji ha organizado un tour demostrativo por cinco ciudades asiáticas, no han repartido invitaciones, pero sé que serán cinco equipos internacionales, no queremos hacer el ridículo tan temprano en el año.
Rick notó el desconcierto y preocupación inmediatas en Max, —No te preocupes Max, apuesto que el Sr. D. piensa darles un poco más de tiempo para recuperarse, seguro por eso no les ha dicho nada.
-Sí, eso debe ser, ¿verdad? —Max asintió fingiendo tranquilidad, pero el pequeño gusanito que le había estado dando lata desde que quiso dejar el equipo para no alentar sus avances, de pronto pareció haberse convertido en una ballena que le sofocaba por completo.
(Japón)
Hiromi no había despertado tan temprano como quería, compartir la habitación con Daichi y Takao no era lo que ella llamaría las mejores condiciones para un sueño apacible, entre las discusiones repentinas de los dos, los ronquidos de uno y las risas y pláticas en medio de sueños del más pequeño, su noche fue demasiado mala.
Al abrir los ojos, se estremeció al ver sólo a Daichi durmiendo, quiso apurarse a cambiarse e ir a buscar a su chico, pero esa maldita prótesis había hecho muy lento su alistamiento en las mañanas, y aunque lo hizo rápido, considerando que ya era tarde cuando dejó la cama, perdió mucho tiempo para ser alguna clase de ayuda en el (casi estaba segura) entrenamiento matutino de Takao. Quería creer que las palabras de los chicos del día anterior le habían calado en algo al ex Campeón, porque no había otra cosa que le faltara; ella insistía como Kai en que debía ponerse más serio en los entrenamientos, pero Takao llevaba años dedicándose a eso a nivel profesional, y aunque era flojo en potencia, también tenía mucho talento natural que le facilitaba las cosas y le permitía tener avances notables sin tanta práctica.
Claro que eso no se lo iba a decir jamás. Quería contribuir a crear una persona responsable, no otro loco egocéntrico y flojo como estuvo a punto de ser unos años atrás.
Entre pensamiento y acción, estuvo lista en cuarenta minutos, tomó el bastón con fuerza y apresuró su salida del cuarto. El abuelo ya estaba en la pequeña sala de huéspedes disfrutando del desayuno, la saludó y le dijo que su hijo y nieto mayor estaban en los baños, que había visto salir a Takao muy temprano, no supo decirle a dónde había ido, pero que no se molestara, su nieto necesitaba un poco de tiempo a solas para lidiar con lo que fuera que lo estuviera molestando.
-¿No cree que debería estar con él? —Hiromi preguntó cabizbaja.
El abuelo puso una cara muy seria, —Lo mejor sería que lo dejes hasta que decida regresar, quizá tu presencia lejos de ayudarle lo distraiga. —Hiromi levantó la mirada algo sorprendida con sus palabras, —Dos jóvenes sanos, en medio de este lugar tan bello, muchas cosas en la cabeza, muchas ganas de hacer cosas, eso distrae a cualquiera. —Finalizó con una enorme sonrisa.
Hiromi se puso roja de inmediato, si no fuera porque le tenía un enorme respeto al Kinomiya mayor, le hubiera dado el golpe más fuerte que pudiera soltar y lanzarle una sarta de insultos, sólo pudo emitir con una voz por demás aguda a causa del sonrojo, —¡Abuelo, ¿cómo puede decir eso? —se levantó y regresó a la habitación, no había tenido oportunidad de aprovechar las deliciosas aguas termales, y que mejor motivo que esa embarazosa situación.
Afortunadamente para Takao, Hiromi decidió nseguir el consejo del abuelo, y la chica no fue a buscarlo sacándolo de su meditación… en la versión de Takao, que era estar corriendo colina abajo del monte parcialmente nevado que estaba cerca del hotel donde se hospedaban. Se sentía frustrado y enojado, pero esperanzado y animado a la vez… era extraño, como si el darse cuenta que en verdad estaba metido en un problema fuera un tanto liberador… quizá ese era el reto que quería aquella vez que Kai lo derrotó el Campeonato anterior. Tenía un motivo para seguir progresando.
-Ah, que bonito se oyó eso, —se dijo cuando se detuvo para recuperar la respiración, sonrió enormemente y se sentó en una roca. Sonrió agitando las manos, se sentía tan energizado que ya no quería parar, quizá subiría hasta la punta y bajaría, lo haría dos veces y luego daría cinco vueltas a la manzana del hotel… un gruñido detuvo sus animados pensamientos. —Quizá primero deba ir a comer.
(Australia)
Kai despertó muy temprano, se paseó por la sala de la habitación doble mirando el reloj, preguntándose si iría con su padre, con el equipo de Mathilda o escaparía de todo dando otro tour por la ciudad. La primera opción lo tenía en duda, la segunda le generaba sentimientos encontrados por no saber qué clase de resultado tendría, no había tenido la oportunidad de dirigir propiamente un entrenamiento en mucho tiempo, y la tercera opción se oía tentadora, pero entendía que era simplemente la salida fácil.
-Kai, despertaste muy temprano, —su padre lo saludó al dejar su propio cuarto, —¿vendrás conmigo desde temprano? —Susumu preguntó emocionado.
-No, no s… —dudó, —ayer no recorrí el centro, —siguió dudando, —encontré unos conocidos ayer, después del centro quizá vaya con ellos un rato, —miró brevemente a su padre, —no sé cuánto vaya a tardar.
Su padre asintió desganado, pero sin poder exigir nada ni esperar más, —De acuerdo, si tienes tiempo, llámame y nos reunimos para trabajar.
Kai apresuró su afirmación y salió de la habitación, al poco rato volvió a regresar y tomó el bastón que había querido dejar, aún no estaba listo para deshacerse de él. Eran las siete treinta de la mañana, calculaba que llegaría a tiempo con los otros, pero seguía dudando y en vez de ir hacia la zona de Saint Kilda, fue en dirección opuesta hacia el centro de la ciudad.
Caminó entre los edificios hasta llegar al jardín Flagstaff, lo recorrió hasta que llegó al punto donde derrotó a Takao el año anterior, no puede evitar sonreír al recordar la sensación de triunfo que tuvo esa ocasión, muy a pesar del dolor y el conocimiento de que se había arruinado él mismo el futuro.
Pensó que eso le iba a bastar, pero el gen de ambición de los Hiwatari le demostró que eso le bastaba sólo para su satisfacción personal, ahora quería demostrar que no había quedado como el triste caso del Campeón trágico, por eso aceptó manejar al nuevo equipo, si conseguía llevarlos al título máximo demostraba que sus capacidades no se limitaban a ser un sensacional jugador en solitario.
Fue a desayunar algo en un café cercano y miró el reloj, iban a ser las once de la mañana. Tomó un nuevo autobús con rumbo a Saint Kilda, si acaso encontraba a Julia y su equipo les apoyaría un rato, si no… así quedaría.
(China)
Rei estaba sorprendido del giro que las cosas habían dado, de lo que esperaba le iba a hacer paria de nuevo de la aldea a lo que resultó ser una fiesta de bienvenida que acabó hasta entrada la noche, una aldea encantada del regreso de uno de sus más queridos miembros y un grupo de conocidos que creía no iba a ver de nuevo.
Los antiguos Saint Shields eran los visitantes que Lai había mencionado el día anterior; Mariam y los demás estaban haciendo un recorrido por las montañas chinas haciendo intercambio de cuestiones místicas y energéticas con los ancianos de cada una de las aldeas. Mariam le había dicho a Rei que ya no eran más un equipo, que ya que ellos no participaban por cuestiones comerciales, ya no le veían el sentido a participar en los Torneos subsecuentes, pero eso no significaba que hubieran dejado de practicar y ofrecieron ser rival para el entrenamiento de Baihuzu.
Era poco más del medio día y Baihuzu y los Saint Shields seguían practicando juntos, Rei se había vuelto ajeno al equipo chino pero no dudó en dar consejos a Lai que era el nuevo Capitán, Tao no había aparecido esa mañana, el entrenador chino había considerado que la chica de cabello azul era demasiado amenazadora para un 'anciano con tanto amor para compartir' y decidió guardar sana distancia con ella.
Hicieron una pausa para comer, Mao, Lai, Ozuma y Yusuf fueron a traer la comida, Dunga se quedó dormido y Feng y Gaou platicaban de cuestiones de la siembra de esa temporada, dejando a Mariam y Rei platicando.
-Me contaron lo que les pasó, tuvieron mucha suerte por lo que oí.
-Sí, no nos fue a todos tan bien, pero nadie perdió la vida. Creo que ya es algo, ya estamos mejor.
Mariam asintió pero le dio una mirada dudosa a Rei, —¿Tú ya estás mejor?
Rei se apresuró a contestar, —¡Claro que ya estoy mejor! Daichi, Kyou y yo fuimos los que salimos casi ilesos, no me quedó ninguna secuela.
La chica asintió, y se pasó una mano sobre su larga cabellera, —No me lo tomes a mal, pero no me engañas. Traes algo en la cabeza que no te deja en paz, no sé si sabes qué es pero no eres el mismo que conocí.
Rei se rascó la cabeza riendo nerviosamente, —La última vez que nos vimos fue hace más de dos años.
Mariam le dio un golpe no muy suave, —¡Sabes de que hablo! No te hagas tonto, ¿qué te está molestando tanto? Tus amigos son sensacionales, si fuera a mi a quien hubieras dejado para irte con otro equipo te hubiera lanzado desde un precipicio.
Rei no supo cómo reaccionar a esas palabras, no podía ponerse a reír porque recordaba el fuerte carácter de Mariam, y ya sabía que ninguno de los de Baihuzu le guardaba alguna clase de resentimiento, de hecho lo habían aplaudido ahora porque representaba nuevo reto para ellos. ¿Entonces que lo estaba molestando tanto?
-No sé de que hablas, ¡mira! Ya vienen los demás con la comida. —Rei se puso de pie de inmediato y alcanzó a Lai y compañía para ayudarles con los alimentos.
29 de diciembre
(Japón)
Takao siguió entrenando.
(Estados Unidos)
Max se unió poco a poco a las prácticas de PPBAllStarz.
(Australia)
Kai se pasó casi toda la tarde ayudando al equipo de Julia.
(China)
Rei no se animaba a ayudar a Baihuzu.
30 de diciembre
(China)
Rei se encontró sin saber qué hacer, vagando por la aldea y queriendo mantenerse lo más lejos posible de las batallas entre Baihuzu y Saint Shields. Todos sus amigos le habían preguntado qué le pasaba y si se sentía bien, Ozuma, Yusuf y Dunga prefirieron mantenerse en silencio, sólo Mariam parecía empeñada en sacarle la verdad, pero no del modo sutil en que Mao lo hubiera hecho y Rei le gustaría, ella le preguntaba cada que lo veía y le lanzaba indirectas respecto a que tenía un problema que Rei se negaba siquiera a nombrar. Rei mantuvo una buena distancia entre él y ellos, pero lo había orillado a quedar relegado de las actividades de los demás por más de un día.
Ya era casi medio día cuando decidió ir a perderse un rato en la montaña para no morirse de aburrimiento, paseando un rato por las veredas rodeadas de bambú se detuvo a tomar agua. El calor no era demasiado, se sentó junto al arroyo a hacer tiempo; algo debía tener el clima, la temperatura, el lugar o su atribulada situación, porque sintió sueño y decidió dormir.
Se dio cuenta que su problema en verdad empezaba a adquirir dimensiones exageradas cuando tuvo una serie de sueños bizarros y algo aterradores, si él se negaba a ser el nuevo capitán, ¿quién más podía serlo?
Se acordaba muy bien de cuando Kai decidió que se retiraba, y él mismo lo había impuesto como nuevo capitán. Debía tener sus razones, y ninguno de los otros discutió la decisión, quizá por eso él no dijo nada en ese momento, pero no dejaba de recordarse que nadie en verdad le preguntó si quería el puesto o no.
Como en el Cuento de Navidad de Dickens, Rei tuvo sueños de cómo sería el equipo si Max, Takao, Daichi y Kyouju fueran el Capitán; con el rubio todo era como un juego, los entrenamientos y las batallas se hacían dependiendo el humor y la disposición de todos, sin duda, la enorme amabilidad de Max resultaba afectación para el cargo; con Takao las cosas se ponían más serias pero se le olvidaban detalles importantes y siempre era un caos, sin dejar de lado que quería ser siempre el del lugar protagónico, el rol de estrella de Takao era su principal enemigo para ser buen capitán; Kyou era obsesivo con todos los detalles que a Takao se le olvidaban pero no tenía mucha experiencia en batallas reales y sus suposiciones y propuestas de enfrentamientos resultaban más teóricos que prácticos, la genialidad que era su cualidad como estratega, era pésima para dirigir un encuentro en vivo, y Daichi… ¡ah Daichi! Rei prefirió no acordarse.
Despertó aspirando hondamente, con una increíble realización… tal vez Kai sabía lo que iba a pasar si dejaba el equipo en las manos de otros, pues parecía que Rei era en verdad la mejor opción, era amable como Max, dinámico como Takao, ordenado y equilibrado como Kyou, energético como Daichi y con un poco de mano dura como Kai.
Regresó a la aldea con una sensación distinta, como si las cosas empezaran a tener cierto sentido. Para variar, Baihuzu y Saint Shields practicaban entre sí, Mao, Mariam, Lai y Ozuma detuvieron sus encuentros y se acercaron al recién llegado, antes de que alguno pudiera decir algo, Rei dio una palmada y miró a los otros.
-Bueno, ¿qué esperan? Vamos a poner a trabajar a este equipo.
(Estados Unidos)
Max comía con los AllStars, platicaban de cómo veía Max el trabajo del equipo que se había reagrupado. El rubio reconocía que habían hecho un trabajo excelente cubriendo el hueco que él había dejado, y sintió cierta envidia de que les estuviera yendo tan bien.
-¿Cómo van ustedes Max? —Emily preguntó.
-Bien, bien… vamos bien, con Kai y Rei al mando de todo va perfecto. —Mintió sin pensarlo.
Michael rió, —Apuesto que sí, con ese par ni van a sentir que perdieron tiempo.
-Sí verdad. —El rubio respondió nada convencido acordándose de lo que había sido su día en Japón antes de ir a Estados Unidos.
31 de diciembre
(Japón)
Los planes de los Kinomiya eran regresar a casa hasta el día dos de enero, pero los pronósticos meteorológicos de que las nevadas iban a incrementarse entorpeciendo el transporte terrestre y una severa infección estomacal que hizo presa de Hitoshi y Daichi obligaron a Tatsuya y el abuelo a cambiar de idea y regresar ese 31 de diciembre. Hiromi esperaba celebrar el año nuevo en el hotel disfrutando las aguas termales, pero ahora regresaba satisfecha de ver que Takao ya no se veía tan apurado por olvidarse de todo como pasó cuando salieron hacia Kusatsu. Él no le había dicho nada de lo que había estado haciendo, porque por increíble que pareciera por tres días Takao despertó antes que ella y se escabulló del hotel, sólo para regresar a las diez de la mañana completamente cansado, pero con una satisfacción que no le había visto en meses.
-¿Cómo te sientes Hitoshi? A ver si eso te enseña a no aceptar retos de comida de Daichi. —Tatsuya vio a su primogénito por el retrovisor. —¿Cómo estás tú, Takao? Te ves terrible pero feliz.
Takao sonrió apretando la mano de Hiromi, —Estoy mejor que nunca papá, creo que necesitaba mucho este viaje.
-Me alegro que nuestros muchachos hayan pasado un buen momento, ¿tú como te sientes Hiromi? —El abuelo volteó ahora a la chica.
-Sensacional abuelo, aunque hacía mucho frío, me sentó de maravilla el viaje, gracias.
Llegaron a la casa, Tatsuya y el abuelo ayudaron a Hitoshi y Daichi a entrar y descargar la camioneta familiar; Takao dijo que iría a dejar a Hiromi a su casa; ninguno de los adultos le dijo algo, pues esperaban que algo así pasara.
La pareja caminaba, cuando llegaron a la esquina Takao dio vuelta en sentido contrario al que debía ir a casa de Hiromi, claro, ella no dejó de preguntar la razón, —Ey, Takao, ¿a dónde vamos?
Takao le sonrió un poco, —Quiero darte una sorpresa, ven, vamos sólo un momento al parque, te sorprenderá lo que verás.
Hiromi se dejó llevar, llegaron al dichoso parque y esperó a que su novio le diera la gran sorpresa que le había dicho, ella ya sabía que no podía esperar alguna clase de cosa romántica, pero lo que fuera que tuviera tan contento a Takao, ya la tenía contenta a ella también.
-¿Qué es Takao?
-Serás la primera en ver mi nuevo poder.
(Australia)
Tenía muchos meses que no se había cansado de ese modo, de un modo distinto a las extenuantes sesiones de terapia, a las imprudentes rutinas de ejercicio autoimpuesto o a las caminatas necias. Si no de un modo donde se sentía satisfecho con lo que hacía, donde el dolor pasaba a segundo plano pues era sólo el precio que debía pagar para progresar… hacia tanto tiempo.
-A este paso, para cuando Romeo regrese no lo vamos a necesitar. —Julia rió en el piso, al igual que los demás.
-No me sorprende por qué Takao siempre se está quejando de ti, pero déjame decirte que… aunque siento que pronto me voy a morir, me siento sensacional. —Giancarlo se echaba aire con una mano.
Era el segundo día que Kai los ayudaba, después de haber dudado el 28 y de su ausencia el 30, los había puesto a trabajar para alinear el equipo y balancear sus ventajas y carencias. Consiguió definir quiénes eran los mejores para participar en las distintas modalidades en que pudieran enfrentarse y dio consejos para que cada uno supiera que huecos en su técnica podía llenar. Se sintió bien al recordar lo que era ser el guía de un equipo que hacía… bueno, trabajo en equipo, porque en NeoBorg nunca había nada de eso.
Se sintió complacido con ver que los demás sabían apreciar el trabajo y que no estaban quejándose a cada momento, casi negociando con las rutinas impuestas y buscando la más mínima excusa para brincárselas. En resumen, las últimas semanas de 'entrenamiento' en Japón.
Olivier y Mathilda fueron a buscar algunas bebidas, Gianni y Aaron a darse una refrescada en el mar, Kai y Julia se quedaron solos recuperando el aliento, habían encontrado que se sentían bien estando en silencio mutuo alejándose de la eterna fiesta de los otros. Ella no terminaba de acostumbrarse a ser parte de un equipo y Kai, era Kai. Además, recordaban que habían tenido una especie de plática de ayuda mutua estando el Campeonato anterior, desde que Kai fue por ella al aeropuerto. Les sentaba bien la compañía en silencio.
-¿Ya lo pensaste? —preguntó ella de pronto, muy decidida a ayudarle también un poco, casi a la fuerza Kai le había dicho que había una posibilidad de volver a competir, pero no estaba seguro de aceptar porque se jugaba mucho en el proceso y no había una certeza absoluta de obtener buenos resultados. Así por dos días, la española se dio cuenta que él estaba con ellos (además de ser cierto apoyo) para evitar tomar una decisión.
-No, no he pensado.
-Creo que deberías arriesgarte, es bueno que te des la oportunidad a ti también… no dejes que todos se lleven la diversión. —Ella sonrió dándole una palmada fuerte en el brazo.
Fue muy tarde cuando ella reaccionó, ya había hecho el movimiento y Kai había recibido la muestra de ánimo. La ibérica había sobrepasado esa especie de regla impuesta alrededor de Kai (aunque evidentemente inútil con los rusos, y parecía que con Takao): ninguna clase de contacto físico. Ella lo miró en silencio, él le devolvió la mirada pero sin molestia ni… ninguna clase de emoción. La chica se puso inexplicablemente roja, y se levantó, Kai hizo lo propio dándole la espalda y pensando un modo rápido de salir de ese embarazoso momento.
Afortunadamente su teléfono sonó justo en ese instante, —¡Kai! ¡ya revisé completamente los reportes médicos, creo que encontré una solución! ¿quieres que lo intentemos?
Él miró el piso, su mano, a Olivier y Mathilda que se acercaban, luego a Julia y cerró el puño de la mano izquierda, —Sí, voy para allá.
Y casi sin despedirse salvo un 'los veo luego' Kai tomó el primer taxi que pasó delante de él y fue hacia el centro de la ciudad. Gianni, Mathilda, Aaron y Olivier no supieron que pasó, sólo Julia (ya controlado el sonrojo) supo qué decir.
-Muchachos, tenemos mucho trabajo… este Campeonato va a ser muy complicado.
(Estados Unidos)
Judy y Taro esperaban en el departamento de ella por su hijo, ya habían ido a hacer las compras para la cena y comenzaban a preparar, era una especie de tradición que entre los tres preparaban la cena, pero parecía que a Max se le había olvidado ese detalle y no recordaba que era 31 de diciembre y había una celebración por hacer.
Eran casi las siete de la tarde, Nueva York ya se había oscurecido y Max no regresaba ni contestaba el teléfono, los padres Mizuhara estaban oficialmente preocupados. Cuando Judy estaba por decidirse a irlo a buscar al Centro donde trabajaba con la esperanza de encontrarlo, su muchacho se comunicó finalmente. La doctora estaba por reclamarle su falta de atención a sus preocupaciones y la fecha que celebraban, pero Max le hizo una pregunta que le dio todas las respuestas y la alegró de una manera extraña.
-¿Pueden ir los chicos a cenar con nosotros? Emily y Rick dicen que saben cocinar, ellos prepararán lo que haga falta para completar.
-Claro, claro que pueden venir. No los había invitado antes porque pensé que irían a la casa de Michael.
-Él ya habló con su papá, y está de acuerdo si tú lo estás también.
-No hay problema. Los esperamos entonces.
-Gracias mamá, y disculpa que no había hablado antes, perdí por completo la noción del tiempo.
-No te preocupes Maxie, vengan pronto.
Judy colgó y una enorme sonrisa apareció, era la primera vez desde el accidente en que su hijo hablaba de ese modo, tan… tan… el Max de siempre.
(China)
La celebración del año nuevo occidental en una aldea parcialmente aislada en las montañas chinas evidentemente pasaba desapercibida, salvo por quienes solían festejarlo en otro país. Tal caso el de Rei, que organizó un festejo de despedida para Ozuma y los demás, celebrando con sus amigos de Baihuzu el cambio de año, y para él mismo sus renovados ánimos. La aldea consideró buena la idea, Mariam y su equipo habían sido una visita entrañable y al parecer, la comunicación con la anciana de su propia aldea resultaba beneficiosa para los dos poblados.
Mao, Lai, Kiki y Gao querían una fiesta como una vez habían pasado en el dojo Kinomiya para el cambio de año, y Rei quería festejar por todo y pensar que el año nuevo en verdad iba a traer consigo una oleada de nuevas cosas, y que él iba a poner todo de su parte para que entre esas estuviera el título de campeones para los antiguos Bladebreakers.
-¡No puedo creerlo! ¡vamos a festejar por primera vez el año nuevo aquí! —Kiki no se contenía la emoción.
Mao le dio un pequeño golpe y le tapó la boca, —Sí, es sensacional pero no deben de escucharte los demás, recuerda que a ellos no les gusta.
-¿Y vas a darme mi beso bajo el muérdago? —Feng rodeó a la chica de cabello rosa con un brazo y la acercó a él.
-Estás loco, eso es para navidad tonto. —Rió ella, —Tenemos que sacarte más seguido Feng, no quiero que me dejes en vergüenza cuando estemos en la competencia.
Lai y Rei rieron, el primero alistaba las mesas y el otro ayudaba a repartir los platos. Dio un largo suspiro y asintió contento, sí, esta clase de estancia era la que quería y no los problemáticos días anteriores donde hacía una tormenta de un vaso de agua, todo por sólo una negación a aceptar las nuevas situaciones.
(Japón)
Ya era noche en la casa Tachibana, la madre de Hiromi salía de la cocina dando unas últimas instrucciones a Tatsuya, el abuelo le recibía el plato y lo colocaba en la mesa. Hitoshi y Daichi no se habían movido de la chimenea para sentir un poco de alivio de los escalofríos que su infección estomacal les provocaba, podían percibir el aroma de los platillos de la cena pero ninguno se atrevía a comer algo, por miedo a pasar el cambio de año en el baño.
Takao y Hiromi estaban en la cocina dando los últimos toques al postre que entre los dos prepararon, después de que Takao le mostró la nueva técnica que había estado desarrollando la dejó en su casa, y la madre de Hiromi le dijo que invitaba a todos los Kinomiya a celebrar el año nuevo con ella y su hija. Evidentemente la invitación no fue rechazada y pronto todos estuvieron ahí para ayudar en la preparación.
-Ha sido un año muy loco realmente, el Campeonato anterior, unirnos de nuevo, el Campeonato… —Takao hizo un recuento.
-Darme cuenta que no eras tan feo, —Hiromi lo interrumpió.
Takao le hizo una mueca, —El accidente, —y le tomó la mano, —pero creo que el siguiente año va a ser mucho mejor. ¡Seremos campeones nuevamente!
-Todavía ni siquiera han empezado las eliminatorias, Takao.
-No, pero de mi cuenta corre que seremos campeones.
Ella rió y le dio un codazo al chico para que sacara el tazón, la cena iba a comenzar.
El cambio de año
(Australia)
Kai había regresado al hotel sin muchos ánimos para la propuesta de su padre, sino más bien huyendo del incómodo momento con la española. Al llegar, Susumu estaba pegado al teléfono tratando de conseguir algo de comida en vísperas del año nuevo, por estar concentrado en su trabajo había olvidado ese pequeño detalle. Le hizo una pequeña seña a Kai para que esperara mientras trataba de convencer al empleado de la cocina del hotel que era miembro de la familia Hiwatari, a ver si así, conseguía que le llevaran dos platillos a su habitación.
Kai giró los ojos, parecía que su padre sólo se acordaba de ese detalle cuando lo necesitaba. Se paseó por la sala mirando la mesa de trabajo y las láminas que Susumu había pegado en las paredes, también las radiografías que le habían mostrado en el hospital explicándole cuan seria había sido la múltiple fractura de su mano. Se detuvo en un boceto del implemento que su padre proponía, analizó la colocación en su brazo y la forma en que el mecanismo funcionaba, no pudo evitar recordar la prótesis de Hiromi, pero también se dio cuenta que había posibilidades reales de que funcionara.
Susumu colgó, y se acercó a su hijo, —La parte buena del asunto es que va a haber cena, la mala es que será hasta después de la media noche.
Una breve risa salió espontánea en Kai, —¿Desde cuándo te preocupan esas cosas?
Susumu no supo exactamente qué decir, resultaba algo perturbador todo eso, —No, pero pensé que te importaría.
-No, no lo hace, —Kai contestó sin verlo, concentrado en el boceto, —¿crees que funcione?
-Tengo altas expectativas, pero necesito ver en qué condiciones está ahora tu brazo si no te molesta.
Susumu se acercó a Kai, el otro después de unos momentos de duda, extendió el brazo y lo descubrió dejando ver los clavos incrustados, los dos se concentraron en el trabajo discutiendo las opciones y la viabilidad de ellas. Entonces el ruido de fuegos artificiales y gritos por doquier los distrajeron, voltearon a la terraza y vieron las luces iluminando el cielo, ambos giraron la mirada al reloj y se dieron cuenta que eran ya las doce de la noche, habían perdido la noción del tiempo.
-Feliz año nuevo, Kai. —Dijo Susumu.
-Feliz año nuevo, papá.
(Japón)
-¡10, 9, 8! —Clamaban todos.
El abuelo, su hijo y la mamá de Hiromi seguían el conteo en la televisión sosteniendo en alto sus copas.
-¡7,6,5!
Hitoshi consiguió reunir fuerzas para acercarse a la mesa.
-¡4,3!
El pobre Daichi escuchaba todo desde el baño, no pudo resistirse a robar un bocado de la cena preparada y ahora pagaba el precio con el renovado terrible dolor de estómago.
-¡2,1! ¡FELIZ AÑO NUEVO!
Hiromi y Takao acabaron con las uvas a la par, con algunas aún sin masticar se dieron un beso mientras aplaudían, empezaron a atragantarse con el reflejo del exceso de comida y el movimiento al realizar el beso, aprisa le dieron un trago a la sidra, con tal mal resultado por el sabor desagradable de ésta que los asaltó una tos insistente y sus ojos se llenaron de lágrimas. Cuando se recuperaron del incidente, y vieron la cara del otro, echaron a reír dándose otro beso, felicitándose por el nuevo año y diciendo un 'te quiero' sólo para ellos.
(China)
-¡Tres, dos uno! —Mao gritó agitando una mano.
Todos los hombres mas Mariam se empinaron un vaso de la bebida alcohólica de la aldea, Kiki y Yusuf los veían con recelo porque no les permitieron beber, Dunga y Ozuma exhalaron de inmediato con la sensación abrasadora en sus gargantas, Feng, Lai y Rei, ya con cierto conocimiento de la sensación colocaron el vaso frente a ellos demostrando que lo habían acabado todo. Mariam tardó un poco más en acabar, pero consiguió hacerlo a diferencia de Ozuma y el otro.
-No pensé que fueras una alcohólica Mariam, —Lai rió sirviendo una segunda ronda.
-No, no lo es… de hecho, ella no toma. —Ozuma respondió preocupado de las acciones de su compañera.
-Lo que sea, ¡fondo! —Feng tomó el segundo vaso y lo empinó en su boca, siendo imitado por Rei, Lai y Gao.
Mariam sintió de golpe el impacto del alcohol en su cuerpo, pero se sintió tan bien que hizo lo mismo que los otros chinos. Claro que la doble dosis etílica en su sistema le evaporó la cohibición. Bajó su vaso después de acabárselo en un solo trago y se acercó a Rei, rodeó su cuello con sus dos brazos y le dio un beso inesperado.
-Feliz año nuevo, —dijo susurrándole al oído.
(Estados Unidos)
-¡5,4!
Los alaridos inundaban Times Square, los Mizuhara y los PPBAllStars decidieron ir de último minuto a la famosa plaza para recibir el año.
-¡3!
El equipo estadunidense gritó a la par, imaginando cada uno lo largo que iba a ser el siguiente año por las competencias y el lugar que tenían ahora como Campeón a derrotar.
-¡2!
Judy y Taro gritaban contentos de haber pasado un buen año a pesar de los malos tragos, y listos para que el siguiente fuera aún mejor.
-¡1!
Y Max, sintiendo raudales de energías renovadas gritaba a todo lo que su garganta daba. Los altibajos del año pasado los quería dejar atrás, ahora era una página en blanco para reescribir las cosas como quería que sucedieran. Era el Campeón, pero quería serlo de nuevo con su nuevo equipo… sí, Max quería llegar lejos con sus amigos de Japón.
4 de enero
Takao caminaba ansioso en su patio trasero, Daichi se columpiaba en una rama con la misma ansiedad, Hiromi permanecía sentada tranquilamente en el pórtico contemplando a los dos. Kyouju yacía a su lado escribiendo con rapidez en el teclado haciendo un rápido resumen de los correos que había recibido esa mañana, con invitaciones y reglamentos de las competencias que eran anunciadas. El rally asiático era el que atraía más su atención.
-No deberías desperdiciar tus energías así, después me llorarás que estás cansado. —La calmada voz de Kai se dejó escuchar en la puerta.
-¡Kai! ¡sabía que no nos ibas a fallar! —Takao exclamó acercándose a él, —sólo que pensé que serías el último en llegar.
-Si voy a cambiar algunas cosas por aquí, debo comenzar conmigo.
-Eso suena muy serio, —se burló el otro.
Pasaron unos diez minutos, Kai revisaba el trabajo de Kyou y Takao seguía en su caminata como padre que espera un parto, tan concentrado que no notó que alguien llegaba y lo derribaba por la espalda.
-¡Maxie! —Takao lo rodeó con sus brazos, —¡estás mejor! ¡estás aquí!
-Sí Takao, listo para quitarte el puesto de estrella.
-¡Ey! —eso ya no le hizo mucha gracia al otro, pero todos se dieron cuenta que Max ya no tenía temor de hacer movimientos bruscos.
Todos se sentaron a escuchar lo que Kyou tenía que decir, explicando que había dos invitaciones principales para participar y que sirviera de calentamiento para las eliminatorias, el calendario estaba por darse pero Kai traía de adelanto que serían en Abril.
-¿Y a cuál deberíamos participar? —Hiromi preguntó, —el 'Desafío de América' se oye sensacional, pero el 'Rally asiático' también.
-América puede tener un nivel más elevado de competencia, pero Asia nos presenta nuestros rivales directos, seguramente Baihuzu y NeoBorg van a tomar parte o alguno de los otros equipos que han salido en los países del sureste, y no podemos darnos el lujo de perder el tiempo viajando. —Kyou explicó enseñando ambos continentes. —¿Qué dices Kai?
-Que quiero escuchar primero la opinión del Capitán.
-Apoyo al Jefe, Asia es más viable para nuestras condiciones, hay mucho trabajo por hacer.
Todos voltearon a Rei que se acercaba, brincaron y lo saludaron; contentos de que no había habido ninguna baja como parecía presagiarse el 25 de diciembre.
-¡Estamos todos listos! —Daichi levantó la mano triunfalmente, —ningún equipo sabrá que los golpeó.
-Pero primero tenemos que arreglar las carencias. —Kai cortó la emoción del pelirrojo.
-No habrá problema Kai, vengo con energías nuevas para que tus entrenamientos parezcan un día de campo. —Rei exclamó.
-¿Qué? Bromeas ¿verdad? —Takao se quejó, aunque ya sabía que no había modo de compararse con Kai, le intrigaba cómo sería Rei como Capitán.
-No importa Rei, de aquí nadie se echa para atrás, todos estamos dentro ¿verdad? —Max miró a todos.
-¡Claro que no! —gritaron los de siempre.
Takao no podía esperar para mejorar su nuevo poder combatiendo a los otros, Max para demostrar que podía ser Campeón en dos equipos distintos, Kai entusiasmado por haber reencontrado su pasión por el deporte, Rei exaltado y contento por su nueva posición de Capitán.
Lo malo los seguía acompañando, pero ya ni siquiera le hacían caso.
Lo bueno, lo bueno apenas esperaba por ellos.

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